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Real Zaragoza

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El Real Zaragoza gana con justicia al Elche por 1-0, de penalti en el minuto 86

Luis Suárez anotó el gol del triunfo in extremis en una pena máxima provocada por él mismo y que pitó el VAR, pues el árbitro no la vio.

El Real Zaragoza alcanzó un merecido y trabajado triunfo ante un pobre Elche, por 1-0, tras un gol anotado por Luis Suárez cuando el partido ya se moría, en el minuto 86. Fue de penalti, con el suspense que deja a partir de este año el videoarbitraje, pues el árbitro de turno, un errático Areces Franco, se lo había tragado y tuvo que ser rectificado por el VAR para alivio del zaragocismo. En un encuentro espeso, en el que hasta entonces los blanquillos habían desaprovechado muchas ocasiones claras para haberse adelantado con mucha antelación, sobre todo antes del descanso, los de Víctor Fernández encontraron el premio a su insistencia en la recta final.

El primer tiempo fue un monólogo zaragocista de principio a fin. Lo cual ya otorgó al 0-0 parcial un valor devaluado para los méritos de los aragoneses. El Elche no existió prácticamente en ataque y el balón siempre estuvo en pies blanquillos cuando se trató de combinar y buscar espacios en el área de Badía. Hasta 8 ocasiones de gol generó el equipo de Fernández, pero fue incapaz de anotar una sola. Tres de Luis Suárez, otras tres de Dwamena y una de Guti y Atienza conformaron el repertorio ofensivo, todo terminado sin éxito. Y, entre flor y flor, ahí estuvo la figura del árbitro, el asturiano Areces Franco, cuya actuación, perniciosa para el Real Zaragoza en muchas decisiones del juego, pareció por momentos un tanto provocadora. Por ejemplo, más que los centrales ilicitanos, el juez fue el mejor marcador de Dwamena, al que cosieron a faltas y agarrones sin sanción alguna. Entre las protestas crecientes del graderío, caliente como nunca, acabó adoptando poses chulescas, algo injustificable siempre en quienes dirigen los partidos con el silbato.

El Real Zaragoza salió en tromba, como ha de hacer siempre en La Romareda. Y en 4 minutos ya había amagado el gol en tres ocasiones. Luis Suárez, en las dos primeras llegadas, remató primero fuera por poco, tras pase al hueco de Igbekeme; y de seguido, se topó con el portero Badía en el área pequeña, en una asistencia de Eguaras, la gran novedad del equipo en la media, en vez de Ros. Enseguida, Guti recibió un pase precioso a la primera del activo Dwamena, que lo dejó solo en carrera ante la portería. Pero el canterano estuvo lento en la conducción y permitió que su chut final se lo taponase el central Calvo, que vino desde atrás a la desesperada. Mal asunto fallar opciones tan claras en los inicios de los partidos, porque no es la primera vez.

En el 9, Dwamena cabeceó blando desde cerca un globo de Nieto, a las manos de Badía. Los alicantinos no hacían acto de presencia y el Zaragoza era el dueño y señor de la pelota. Pero todo era muy lento, previsible. Un defecto que se prolongó durante todo el partido. Faltó velocidad de pensamiento y que alguien se decidiera a encarar, pues solo el lateral Vigaray lo intentó un par de veces, fallando siempre el pase definitivo. A todo esto, Kagawa, esta vez, andaba sin sitio, deambulando sin conectar con el balón las más de las veces. En el 15, de nuevo Dwamena, lanzó una falta lateral directa, con intención, fuerte, pero alta por un metro. Se barruntaba que en cualquier momento el Real Zaragoza iba a adelantarse en el marcador, Pero no se daría ese efecto en la primera fase de este duelo tan desequilibrado en cuanto a fútbol y propuestas.

La trama empezó a enmarañarse gracias al árbitro, caprichoso con las tarjetas y con la apreciación de las faltas. Las vio donde no estaban y se las comió donde eran de libro. Así, el equipo de Víctor perdió la sintonía por un largo rato. Hasta el 28 no regresó al área del Elche con intención, por medio de Dwamena en un pase al espacio de Guti, pero el disparo del ghanés lo taponó de nuevo un zaguero franjiverde tirándose al suelo in extremis, En el 35, asomó Luis Suárez, que llevaba apagado desde los primeros pasos del duelo. El colombiano remató raso, con dureza, desde la corona del área y Badía respondió con un paradón abajo para evitar el 1-0, echando el balón a córner junto al palo izquierdo. Y, a la salida de ese saque de esquina, Atienza rozó la diana, pues cabeceó franco, picado, tanto que el balón botó y se marchó por encima del larguero.

De ahí al descanso, nada de nada. Gritos, protestas, faltas arbitrarias del árbitro y poca vistosidad en ningún sentido. Cristian Álvarez se fue a la caseta sin sudar y sin mancharse. Y el Real Zaragoza, en general, con la sensación de haber desperdiciado un dominio nítido para haber solucionado el lance con claridad. Todo quedaba abierto para una segunda mitad llena de incertidumbres. También en lo referente a la actuación arbitral, probablemente la más imprecisa y deficiente en los 7 años que lleva el Zaragoza en Segunda. Un desastre Areces Franco. El segundo tiempo arrancó sin cambios nominales.

El Real Zaragoza forzó la primera ocasión en el minuto 50, al rematar casi sin querer Nieto un córner sacado al segundo palo por Kagawa. Tuvo suerte Badía, al que le fue el balón a las manos estando en el suelo. El partido se fue rápidamente por unos derroteros densos, sin lucidez de nadie. El dominio seguía siendo absoluto de los locales, pero ni Eguaras, ni el japonés, ni Guti, ni Igbekeme eran capaces de conectar con los dos delanteros. Suárez y Dwamena eran dos islas, sin contacto con el resto. Solo el lateral Vigaray encendía la luz de vez en cuando en ataque. Un síntoma de falta de imaginación que anunciaba curvas de no mediar un timonazo de Víctor.

El que primero movió el árbol desde la banda fue Pacheta, el técnico ilicitano. Metió a Folch en busca de tener algo el balón, pues el Elche era un grupo de zombis sobre el césped. En el 63, rozando el cuarto de hora de la reanudación, Luis Suárez pudo ejecutar el siguiente remate a puerta con veneno. A centro raso de Nieto, desde el suelo -se había resbalado-, definió alto, sin control. Y Víctor pidió a Papunashvili que se preparase. El georgiano iba a ser el desatascador elegido por el entrenador para cambiar las coordenadas del envite en los últimos 20 minutos. Hacía falta chispa entre el ralentí. El partido estaba en estado de languidez.

En el minuto 75, tras una falta peligrosa botada mal por Papunashvili sobre la barrera, Clemente gozó de una ocasión clara al cabecear un córner ensayado. Pero el balón fue a las manos de Badía ante la desesperación general. Los nervios ya cundían a mansalva por todos los puntos de La Romareda. La pausa del juego nunca cambió y, a diferencia del primer periodo, las oportunidades de gol eran mucho más escasas para los zaragocistas. Por fortuna, el Elche solo aspiraba al 0-0, por la nula ambición ofensiva que mostró en todo momento. Víctor quitó a un apagado Dwamena para dar aire arriba con Blanco. Sin delanteros en el banquillo, no hay otra posibilidad de refrescar la punta del ataque.

Y en el minuto 83 se le encendió la luz al equipo aragonés. Llegó un penalti que, por supuesto, a Areces Franco se lo tuvo que pitar el VAR, su colega balear Varón Aceitón desde Las Rozas. Una patada clara de Juan Cruz a Luis Suárez en una penetración en el área acabó, un rato después y tras consultar el árbitro la pantalla del centro del campo, en pena máxima. El propio Suárez, en el 86, la transformó en gol, engañando por raso a Badía. En la recta final, la justicia llegaba al tanteador. Sin buen fútbol, pero por aplastante dominio de la situación, el Real Zaragoza se había hecho acreedor al triunfo. Era cuestión ya de aguantar el último tirón del reloj ante un Elche al que se le había roto el cántaro cuando ya creía que se iba a llevar su puntito de La Romareda. Los alicantinos se volcaron alocadamente, con Pere Milla como última bala de Pacheta, cuyos primeros cambios habían ido en sentido contrario, en meter a los suyos cada vez más atrás. Pero su mecanismo de ataque estaba desconectado toda la noche y nada pudieron encontrar en el área de Cristian Álvarez.

El partido llegó a su fin entre la algarabía del graderío, enorme en su apoyo toda la noche. El Real Zaragoza consiguió alcanzar los 7 puntos de 9 disputados y, momentáneamente, se fue a dormir como líder de la división, a falta, eso sí, de toda la jornada por delante. El sufrimiento fue enorme, a causa de la falta de soltura que aún manifiesta el equipo de Víctor Fernández en muchas facetas del juego, pero esta vez el trabajo desembocó en un triunfo justo y necesario. Ganó el que más propuso. Quien más apostó por ello. Y el Elche se fue de vacío por su escasez de argumentos. Eso sí, menos mal al VAR. Porque lo de Areces Franco es para guardarlo en el disco duro.

Los aficionados del Real Zaragoza se mostraban convencidos antes del partido de que el equipo aragonés ganaría

Ficha Técnica

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Vigaray, Atienza, Clemente, Nieto; Eguaras, R. Guti, Igbekeme; Kagawa (Papunashvili, 70), Luis Suárez (Javi Ros, 89) y Dwamena (Blanco, 79).

Elche CF: Badía; Óscar Gil (Tekio, 80), Verdú, Dani Calvo, Juan Cruz; Mfulu, Villar (Folch, 62); Iván Sánchez, Nino (Pere Milla, 87), Andoni López; y Yacine.

Árbitro: Areces Franco (Comité Asturiano). Amonestó a Nieto (18), Igbekeme (24), Iván Sánchez (31), Luis Suárez (76) y R. Guti (95).

Gol: 1-0, min. 86: Luis Suárez, de penalti.

Incidencias: Noche veraniega, calurosa, con 33 grados. El césped de La Romareda presentó un aspecto magnífico. En las gradas, alrededor de 23.000 espectadores. Se guardó un minuto de silencio en memoria de Xana, la hija del seleccionador español Luis Enrique, fallecida horas antes

Así fue la llegada del los dos equipos, el Real Zaragoza y el Elche C.F., a La Romareda 
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