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Doble remontada del Real Zaragoza para acabar goleando al Sporting por 4-2

Los de Víctor Fernández alcanzan los 50 puntos y casi rubrican la permanencia, con goles de Álvaro Vázquez (2), Papunashvili y Gual. Los gijoneses fueron ganando 0-1 y 1-2 hasta la recta final.

El Real Zaragoza remontó por dos veces un marcador adverso durante el partido ante el Sporting de Gijón para acabar ganando por goleada, 4-2, en un duelo que sirve para alcanzar la cota de los 50 puntos y casi la permanencia en Segunda, a expensas de los marcadores de los otros 6 implicados en la pelea en la zona baja, que jugarán el sábado y el domingo. El triunfo aragonés se fraguó en unos 25 minutos finales llenos de acierto y buen fútbol, tras un choque reñido, igualado y con muchas dificultades que superar.

El partido comenzó torcido para los zaragocistas. En apenas 20 segundos, dentro del minuto 7 al 8, se pasó del posible 1-0 al 0-1. Pombo falló su mano a mano y Lod, de inmediato culminó perfectamente el regalo de su colega Djurdjevic, que aprovechó un fallo garrafal de Álex Muñoz en la entrega hacia atrás, con la defensa descolocada. Pombo había recibido un pase en el área de P. Biel y se quedó solo ante el joven portero Dani Martín, que le sacó el remate a bocajarro con los pies. De nuevo sobrevolaron los fantasmas de la desgracia en La Romareda, tan presentes toda la temporada.

A partir de ahí, tras un inicio de tanteo, el cuadro aragonés debió remar a remolque, contracorriente. Un día más. Dolió ese gol tempranero de los asturianos. Igbekeme y Ros, doble pivote a falta de Eguaras (suplente por decisión de Víctor Fernández), no encontraban la forma de gobernar el juego. Biel y Guti se mostraban obturados en sus zonas interiores. Lo mismo que Pombo y el ariete, Álvaro Vázquez. Lo mejor en ataque venía por la banda derecha, con las incorporaciones de Delmás. La primera réplica la puso Ros, con un disparo seco y raso desde fuera del área en el minuto 11 que rechazó bien Martín. Enseguida, Pombo probó con un chut templado en el área que el guardameta visitante sacó a una mano por la línea de fondo. No pudo darse una reacción rápida de los zaragocistas.

El Sporting, bien plantado sobre el campo, tuvo su segunda opción de gol en el minuto 22, cuando Babin cabeceó en el segundo palo una falta lateral mal defendida, con duda incluida en la salida de Cristian Álvarez, pero el balón se marchó fuera rozando la escuadra izquierda del marco aragonés. Dos minutos después, en un tramo de ida y vuelta, el linier anuló un gol a Álvaro Vázquez, que golpeó el balón a la red tras un pase de P. Biel en posición de fuera de juego.

En ese ir y venir, Djurdjevic pudo apuntillar a los zaragocistas en el 24, solo de nuevo ante Cristian Álvarez tras una disfunción posicional de los dos centrales, Guitián y un desafortunado Muñoz. Por fortuna, el delantero serbio se encontró con un pie de Cristian Álvarez que elevó la pelota lo justo para que, rozando el larguero, se marchara a córner para alivio de la nerviosa grada. Sería crucial esa acción, pues el 1-1 estaba a la vuelta de la esquina. Antes, Delmás casi sorprendió a Martín con un centro-chut que el arquero gijonés sacó en el segundo palo con enormes apuros para que Pombo, de primeras, intentara el remache sin éxito pues se anticipó el zaguero Peybernes para mandar el balón a saque de esquina en el minuto 29.

El empate, que puso un equilibrio merecido en el tanteador, lo firmó Álvaro Vázquez en el 38, tras una galopada de Delmás, otra más, que entró en el lateral del área tras una excelente apertura de Ros y dio una asistencia rasa y media al catalán para que embocara la red astur. Ese 1-1 ya sonaba mejor visto lo visto en el guión del partido. De ahí al descanso, la única jugada digna de mención llegó en el tiempo añadido, cuando Djurdjevic culminó una contra rápida de los rojiblancos, con un remate duro por alto dentro del área, que Álvarez restó con los dos puños frontales para evitar el chasco.

No hubo cambios en el intermedio. Los dos técnicos dieron por buena su propuesta inicial. Y si el varapalo fue gordo para el Real Zaragoza en el arranque del duelo, aún lo fue más la puesta en marcha de la segunda parte. En apenas un minuto, el marcador estaba ya con el 1-2. De nuevo el internacional finlandés Lod firmó el segundo tanto gijonés, en una serie de indecisiones dentro del área de la zaga aragonesa, con Muñoz (de nuevo), Igbekeme y Delmás incapaces de cortar un balón suelto en terrenos letales. O sea, que la historia se repitió y el equipo aragonés se vio forzado de nuevo a ir contra mareas, vientos y avatares adversos.

En el minuto 52 asomó el primer intento de resurrección blanquilla, con una jugada de Nieto que cedió a Vázquez en el área, pero el remate del barcelonés fue muy deficiente, fuera y desviado. No se dio la necesaria reacción entre los zaragocistas. Al contrario, quedaron aturdidos tras ese tanto prematuro y el Sporting se convirtió en dueño y señor del balón y del posicionamiento táctico. Pasó el primer cuarto de hora de la reanudación y el Zaragoza no lograba siquiera pasar de medio campo con alguna idea potable. Y atrás se sufría con las acometidas de Alegría, Djurdjevic y el goleador Lod. Se necesitaban revulsivos urgentemente porque el equipo blanquillo estaba muerto.

Víctor metió en el campo a Papunashvili en el minuto 65 en vez de un desdibujado Pombo. Lo hizo en un saque de esquina a favor. Y resultó mano de santo. El georgiano hizo el 2-2 en el primer balón que tocó, en una melé ante la portería que Álex Muñoz no logró meter en primera instancia tras una pésima defensa del Sporting en ese balón parado. De la nada, el Zaragoza había vuelto igualar la contienda y tenía 25 minutos por delante para obrar la remontada. Fue un golpe de fortuna, un efecto favorable de la suerte, por fin, en un día que estaba entrando nuevamente en senderos laberínticos. No todo iba a ser adverso.

Y ese cambio, ese gol de Papu, le sentó de maravilla al equipo. Fue un jarabe revitalizante magnífico. De repente, todos creyeron en la victoria cuando, poco antes, la cosa estaba para el funeral. Y en 5 minutos, el marcador se puso favorable con el 3-2. Lo rubricó Álvaro Vázquez, en el segundo palo, rematando a la primera un centro preciso de Nieto desde la izquierda. Un golazo que se celebró en las tribunas por todo lo alto. Meritoria la actitud del cuadro de Víctor Fernández en este tramo crucial del partido, volteando un serio inconveniente con fe y buen pulso en el área rival.

El Real Zaragoza, en ventaja, se transformó en un equipo serio, concentrado, bien posicionado. Y los minutos fueron pasando a favor de obra. Eguaras dio oxígeno a la medular en el puesto de un apagado Igbekeme a falta de 11 minutos. José Alberto, el técnico visitante, fue gastando balas ofensivas con Sousa y Pablo Pérez, en busca del 3-3. Delmás hacía raya atrás, en una actitud defensiva encomiable. Los demás lo secundaron por inercia. Víctor manejó los tiempos desde el banquillo con maestría, discusión con los colegas gijoneses incluida a cuenta de un lío con el efervescente Djurdjevic. El otro fútbol, esta vez administrado por el cuadro zaragocista como se debe. El último cambio, de Gual por Vázquez, trajo consigo una ovación cerrada para el bigoleador de la noche, una reconciliación bonita con la grada.

En tan poco tiempo, Gual aún tuvo tiempo de redondear el marcador con una goleada, la goleada de la temporada en La Romareda. El 4-2 lo anotó el de Badalona a bocajarro, tras un pase de la muerte de P. Biel en una jugada en la que la pelota pudo haber salido antes por línea de fondo. Pura anécdota ese dato, pues la victoria estaba ya en el saco y se trató solo de la guinda al pastel. Fue el colofón a una noche en la que, tras múltiples sufrimientos y dudas durante más de una hora de juego, el Zaragoza alcanzó los 50 puntos y, con ellos, prácticamente ató la permanencia tan ansiada desde hace meses. Todo acabó entre ovaciones, abrazos y sonrisas. Del mejor modo. Con la grada pidiendo al unísono la continuidad de Víctor Fernández para el año que viene. La misión, que no era la del proyecto inicial, sino justo la inversa, está a punto de consumarse para alivio general del zaragocismo.

ASÍ NARRAMOS EL PARTIDO 

Ficha Técnica

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Delmás, Guitián, Álex Muñoz, Nieto; Javi Ros, Igbekeme (Eguaras, 79); R. Guti, P. Biel, Pombo (Papunashvili, 65); y Álvaro Vázquez (M. Gual, 87).

Sporting de Gijón: Dani Martín; Geraldes, Peybernes, Babin, Molinero; Cofie (Sousa, 73), Cristian Salvador; Traver (Pablo Pérez, 82), Lod (Pedro Díaz, 87); Alegría y Djurdjevic.

Árbitro: Ais Reig (Comité Valenciano). Amonestó a Pombo (35) y Babin (34).

Goles: 0-1, min. 8: Lod. 1-1, min. 38: Álvaro Vázquez. 1-2, min. 46: Lod. 2-2, min. 65: Papunashviili. 3-2, min. 70: Álvaro Vázquez. 4-2, min. 90: M. Gual.

Incidencias: Noche fría en Zaragoza, con apenas 13 grados y un viento molesto y fuerte. El césped de La Romareda presentó un buen aspecto. En las gradas, alrededor de 17.000 espectadores. Antes del partido se homenajeó a todos los equipos del fútbol base zaragocista, campeones en sus categorías, con el juvenil de División de Honor como equipo estrella, recién proclamado campeón de España en la Copa de Campeones de liga celebrada en Vigo, al que el primer equipo y el Sporting hicieron el pasillo de honor.

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