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El Real Zaragoza vuelve al lío gordo tras caer por 0-2 ante el Alcorcón

Dos goles del exblanquillo Juan Muñoz apuntillan a un érratico equipo aragonés, que se mete de nuevo de lleno en el follón del descenso, que queda a solo 2 puntos.

Falló estrepitosamente el Real Zaragoza ante el Alcorcón, en un partido que todo el mundo daba como ganado en los planes de salvación blanquilla en esta recta final de la liga. Cayeron los aragoneses por 0-2 en un duelo mal acometido por los de Víctor Fernández, lleno de elementos negativos en su fútbol y en las circunstancias que fueron aconteciendo durante el juego. Y, de este modo, el cuadro zaragozano se mete de nuevo en donde ya estuvo hace tiempo: en el lío gordo de la cola de la clasificación, con el descenso a solo 2 puntos de distancia. Las victorias en esta 34ª jornada del Extremadura, el Lugo y el Tenerife así lo hacen desembocar tras este traspié de hondo calado.

La primera parte nació revirada para el cuadro aragonés y revirada terminó. Todo lo que podía salir mal, salió mal. De entrada, como ya fue norma en los dos partidos anteriores en La Romareda, en las victorias ante Elche y Nástic de Tarragona, los de Víctor Fernández pudieron adelantarse en el marcador enseguida, en la primera llegada al área alcorconense. Fue en el minuto 1, en un disparo de P. Biel desde la corona del área tras una penetración de Pombo, pero el portero de los madrileños, Dani Jiménez, que tuvo el santo de cara todo el tiempo, respondió con un paradón en palomita para enviar en balón a córner. Pero esta vez los hados estaban de que no. Y en la jugada siguiente, como en los viejos y negros tiempos, fue el rival el que aprovechó su primera -y única- llegada nítida ante el marco zaragocista para anotar el 0-1.

Así hemos narrado el partido entre el Real Zaragoza y el Alcorcón

Así de duro fue el arranque del duelo. En el minuto 3, el exzaragocista Juan Muñoz (el mal del ex, siempre activo ese mal) se plantó mano a mano ante Cristian Álvarez tras un desajuste de los dos centrales (Verdasca y Álex Muñoz, que esta vez se quedó fuera Guitián aquejado de amigdalitis). Y lo que no hizo nunca en La Romareda mientras fue blanquillo lo logró con la camiseta del Alcorcón: batió por bajo al guardameta argentino y adelantó a los alfareros en el marcador. De nuevo fue como salir de la caseta perdiendo. Un mazazo tremendo.

Reaccionó bien el equipo de Fernández, dominando siempre el balón y llegando fácilmente a las proximidades del área rival. Pero Pombo marró un mano a mano ante Jiménez que parecía el empate en el minuto 12, tras un buen pase por alto de P. Biel. Rompió la pelota en un voleón y la estrelló en el cuerpo del portero en vez de buscar un remate más sutil. Tres minutos más tarde, al cuarto de hora, fue Nieto (el mejor en los primeros 45 minutos en ataque) quien probó suerte con un zurdazo por bajo que, de nuevo, Jiménez rechazó junto al palo derecho evitando la igualada.

Entremedias había surgido el inconveniente mayor. El mediocentro alcorconense Boateng había hecho una entrada tremenda a Igbekeme en el minuto 7 para evitar un contragolpe veloz del nigeriano y éste quedó lastimado de mala manera. Intentó aguantar, pero en el minuto 20 no pudo más. Se sentó en el césped y pidió el cambio. Fue un nuevo tiro en el pie para el Zaragoza, que vivió su sustitución forzosa como una desgracia mayúscula. El dinamismo de James había desaparecido y Guti salió para intentar clonar su fútbol, algo muy complicado. El árbitro solo sancionó con amarilla la entrada de Boateng, que mereció la roja con argumentos objetivos nítidos. Cómo sería de claro que el entrenador del Alcorcón, Cristóbal Parralo, retiró de inmediato a Boateng del campo, relevándolo entre una bronca monumental en el minuto 23. Sabía Cristóbal que ese jugador era sospechoso de expulsión en cualquier momento. Evito el riesgo con total naturalidad.

Tras la desaparición de Igbekeme y el golpe en el hígado a todo el Real Zaragoza hubo un largo cuarto de hora de nada, de vacío en el ritmo de juego. De ese sopor, de esa impotencia, sacó al Zaragoza el joven Soro, pero con un remate franco que no fue gol cuando tenía todas las pintas de serlo. Fue en el minuto 34 tras un centro raso atrás del rápido Nieto, que combinó con Pombo por la izquierda. Soro empalmó desde cerca, alto por poco. El gol estaba negado un día más. Y así se llegó al descanso. Con el Alcorcón metido atrás, muy a su estilo, que viene de fábrica. Replegados como un erizo, rascando cuando era necesario ante el consentimiento de un laxo Pérez Pallas, el colegiado gallego de turno. El Zaragoza tuvo siempre el balón, manejó la batuta, pero con mucho descontrol: ni Eguaras estuvo ágil, ni Biel ni Guti tomaron la responsabilidad en las transiciones, ni Zapater anduvo listo por la derecha, ni Soro y Vázquez, arriba, estuvieron inspirados cuando tuvieron la pelota en su poder. Mala pinta tenía el asunto.

En el intermedio, Víctor Fernández movió ficha. Por obligación. Metió a Linares por Soro, en busca de otro punta en el área que pudiera recoger algún centro, de los muchos que se había hecho sin éxito en la primera mitad. Vázquez cayó a la izquierda, como siempre que juega junto al de Fuentes de Ebro. Y comenzó la fase decisiva, con la obligación de remontar por parte zaragocista, sabidos los adversos marcadores de los rivales de abajo en la tabla.

Tras un amago de peligro protagonizado por Guti nada más reanudarse el partido, el primer susto lo volvió a dar el equipo madrileño. En una contra por el centro de Gavilán, en el minuto 50, éste lanzo un disparo duro que iba dentro. Menos mal que Cristian Álvarez, en una de sus paradas mágicas, metió la yema de los dedos en su estirada hacia el palo y lo evitó, mandando a córner por milímetros. Ahí, el citado Gavilán se lesionó al ejecutar el chut y debió ser sustituido por el veterano Víctor Casadesús. La noche seguía accidentada y de ello el que mejor provecho estaba sacando era el Alcorcón.

Todo pudo reconducirse en el minuto 54. Pombo tuvo el empate en su bota derecha, tras un gran ataque personal de Álvaro Vázquez, que lo dejó solo ante el guardameta Jiménez a bocajarro. El canterano controló, miró donde ponerla, y el balón lo volvió a adivinar el arquero madrileño, evitando un gol que la gente ya cantaba. Una pena muy grande. Pombo sigue cegado ante el gol, obcecado, obsesionado con su mal fario. No quedó ahí la desesperación del zaragocismo en esa fase culminante del duelo. Tres minutos después fue Linares el que tuvo el 1-1 a tiro. En otro avance preciso de Vázquez, un pase al espacio dejó al fuentero ante Jiménez, al que rebasó en el quiebro, pero su disparo a puerta vacía lo salvó David Fernández, viniendo al quite como un cohete desde atrás. Estaba claro que el día estaba gafado, con vudú en algún lugar insospechado.

En este periodo de dominio total zaragocista, con algunos contraataques peligrosos siempre de los del sur de Madrid, aún llegaría otra opción más de gol que fue al limbo por poco. La protagonizó Guti, en el 58, con un disparo intencionado desde fuera del área que rozó la escuadra derecha de Dani Jiménez, que había hecho la estatua al ver que era imposible llegar a ese balón. El Alcorcón empezó a practicar el famoso ‘otro fútbol’. Lesiones por doquier, asistencias de sus masajistas sobre el césped… todo por parar el arreón zaragocista, que era evidente y perentorio.

Lo peor aún no había sucedido. Iba a venir de súbito. Tras otra opción de empate desaprovechada por Nieto, cuyo disparo seco repelió bien el infranqueable Jiménez en el minuto 66, llegó la réplica letal del Alcorcón por parte de su extremo Sangalli, que penetró hasta el fondo y dio el pase de la muerte para que, a placer, de nuevo el exzaragocista Juan Muñoz batiera a Cristian Álvarez por alto y firmara el doloroso 0-2. A falta de poco más de 20 minutos, la derrota, peligrosísima en un día así, estaba encarada de mala manera. Víctor, aturdido, decidió quitar al desafortunado Pombo, en medio de una bulla de altos decibelios, para jugársela al final con Aguirre. Pareció poco arriesgado ese cambio en circunstancias tan adversas. Cristóbal le respondió echando a su equipo más atrás todavía, pues quitó al citado Sangalli del campo para meter de cierre en la medular a otro ex, el catalán Dorca.

El Real Zaragoza quedó tocado, casi hundido después del segundo tanto visitante. Había tiempo para intentar la heróica, pero lo que no había era lucidez ni sustancia entre los blanquillos para consumar al menos el empate. El partido fue languideciendo de la mano del minutero. Sin que el balón merodeara el área alcorconense con constancia. Todo era un querer y no poder. Un canto a la impotencia. Con el enfado de la grada, con la aparición de gritos contra los jugadores zaragocistas, algo inusual en los últimos partidos. Un bucle feo, que empezó al inicio del partido y se fue haciendo bola de nieve según llegaba su final. Áspero asunto en tiempos de vacas flacas. Mientras, el Alcorcón defendió con uñas y dientes, como defienden equipos como el Alcorcón, a los que difícilmente se les escapan este tipo de ventajas… y más de uno se acordó de lo sucedido en Cádiz con el Zaragoza seis días antes.

Entre el lío creciente, con contestación entre diferentes sectores del graderío, Raúl Guti hizo el único disparo digno de ser reseñado en el minuto 85, mordido, desde fuera del área, que se marchó pegado al palo izquierdo, por la línea de fondo. Poca cosa para lo que era necesario. El chandrío estaba hecho hacía buen rato. Con capilarización fuera del césped esta vez. En el tiempo de aumento, de nuevo el triunfante Juan Muñoz, el famoso ‘pepinazo’ que bautizó Luis Milla al ser fichado que luego resultó un fiasco en Zaragoza, pudo avivar la hoguera con el 0-3, pero su mano a mano en el área fue salvado in extremis con los pies por un Cristian Álvarez que ya no puede hacer milagros como antaño.

El partido concluyó con una bronca de órdago desde las tribunas. Y el cariacontecido equipo se fue a la ducha sabedor de que vienen curvas. Muchas curvas en los últimos 50 días de competición. El barullo por la parte baja de la tabla incluye ya al Real Zaragoza entre los candidatos al descenso a Segunda B. Esa es la realidad. Mal que pese y mal que sepa contarla. Es lo que hay. Lentejas. Por doquier. Legumbre con hierro pesado, de altos hornos.

Ficha Técnica

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Zapater, Verdasca, Álex Muñoz, Nieto; Eguaras, P. Biel, Igbekeme (Raúl Guti, 20); Soro (Linares, 46), Pombo (Aguirre, 71); y Álvaro Vázquez.

AD Alcorcón: Dani Jiménez; Laure, David Fernández, Rodas, Aly; Boateng (Toribio, 23), Eddy Silvestre; Sangalli (Dorca, 73), Galán, Gavilán (Victor Casadesús, 50); y Juan Muñoz.

Árbitro: Pérez Pallas (Comité Gallego). Amonestó a Boateng (7), Eddy Silvestre (35), Toribio (58), Dani Jiménez (75) y Dorca (79).

Goles: 0-1, min. 3: Juan Muñoz. 0-2, min. 67: Juan Muñoz.

Incidencias: Noche primaveral en Zaragoza, con 22 grados. El césped de La Romareda presentó un buen estado. En las gradas, alrededor de 20.000 espectadores. Se rindió homenaje al equipo juvenil del Real Zaragoza, campeón de liga en la División de Honor la pasada semana.

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