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El Real Zaragoza empata en Cádiz tras desaprovechar dos goles de ventaja

Los de Víctor Fernández fueron ganando 0-2 y 1-3 durante el partido, pero un penalti pasado el minuto 90 dejó el 3-3 final en el marcador.

El Real Zaragoza sumó un punto en Cádiz que entremezcla dulzor y acritud en su sabor final. Los aragoneses, que cuajaron un buen partido en la mayor parte de los minutos, desaprovecharon dos goles de ventaja, primero con un 0-2 y después con un 1-3 ya en la segunda mitad. El Cádiz, equipo de la cabeza de la tabla, acabó empatado a tres de penalti, pasado el tiempo reglamentado, tras media hora de agobio final una vez acortó distancias, también a balón parado, a través de una falta directa. El guión del duelo entre andaluces y zaragocistas fue de locura, de una irregularidad en su trama absoluta.

Así hemos narrado el partido Cádiz-Real Zaragoza minuto a minuto.

El inicio del choque fue vertiginoso, con ocasiones en ambas porterías en cadena. De ellas, las dos más claras de los zaragocistas. La primera, de Álvaro Vázquez en el minuto 6, encarando al portero en solitario, al que quebró en el área, pero con su remate a gol salvado bajo palos por Sergio Sánchez. Y la segunda, en el 16, con el 0-1 consumado por P. Biel en otro mano a mano patrocinado por Igbekeme que el balear resolvió bien por bajo. Entremedias, Vallejo y Machis se habían acercado al marco de Cristian Álvarez con sumo peligro, pero sin encontrar puerta. Del intercambio de golpes inicial, salió claramente ganador el cuadro de Víctor Fernández, al que su apuesta por una defensa con 5 hombres, con tres centrales, le dio réditos enseguida.

El Cádiz no estaba cómodo. Les costaba a los locales generar fútbol. Solo Machís, por la izquierda de su ataque, era pieza venenosa para la zaga aragonesa. Y los blanquillos, antes y después de adelantarse en el marcador, jugaban con cierta soltura al contragolpe, con Eguaras, Igbekeme, Biel y Pombo generando despliegues rápidos en busca del ariete Vázquez. No hubo nunca momentos de agobio en el área de Cristian Álvarez. El Zaragoza, tras su gol, trató de adormecer el tempo del juego. De tocar y tocar, de buscar apoyos cortos y, en caso de pérdida, replegarse con celeridad para taponar todos los huecos a los gaditanos.

Los minutos fueron discurriendo con el control absoluto del Real Zaragoza que, además de no permitir ocasiones a los andaluces, se acercó varias veces con poderío al área de Cifuentes para puntear el 0-2 con convencimiento. En el minuto 26, Pombo disparó desde fuera del área, fuera por muy poco. En el 34 fue Eguaras el que, desde una posición gemela, empalmó de primeras un centro de Álvaro Vázquez atrás forzando al portero local a hacer una parada excelente abajo para salvar el segundo tanto aragonés. Camino del intermedio, las sensaciones no podían ser mejores: el cuadro zaragocista ganaba, dominaba a su adversario y no padecía lo más mínimo.

Entre los crecientes nervios de la parroquia gaditana, el cuadro de Víctor Fernández modeló aún con más precisión su buena praxis táctica: llegó el 0-2 en otro mano a mano precioso generado por Nieto, que dejó a P. Biel de nuevo solo ante el portero local. El mallorquín, en una noche de máxima eficacia, regateó a Cifuentes y cruzó a puerta vacía el 0-2 ante la estupefacción de un Cádiz que aspiraba a ser 4º en la tabla y estaba patinando de mala manera contra pronóstico. Todo parecía estar encarado hacia una noche redonda para el apurado Zaragoza del momento. Hasta Pombo había amagado el 0-3 con otro chut lejano que rozó el palo derecho. Pero, a falta de escasos segundos para el descanso, ocurrió lo inesperado: el Cádiz marcó el 1-2 y, sin comerlo ni beberlo, se enganchó al partido cuando parecía tenerlo descarrilado por completo.

Fue Machís, el mejor de los locales, el que se inventó ese gol tan peligroso para el futuro zaragocista en la segunda mitad. Quebró en el área, se sacó un chut por alto preciso y colocó el balón con potencia en la escuadra derecha de Cristian Álvarez, que se vio sorprendido e inerme. Día de Mera, el árbitro, mandó de inmediato a los jugadores a vestuarios, con un sentir extraño en los zaragocistas. Lo habían hecho todo bien, muy bien en fases concretas, pero era el Cádiz el que se iba enervado al ínterin de 15 minutos de refrigerio. Cosas del fútbol. Ese último minuto, ese último lance defensivo, fue lo único malo del Zaragoza en 46 minutos, y bien caro lo pagó.

El cariz del intermedio cambió con ese gol. Víctor debía resetear el ánimo de sus muchachos, pues aún iban por delante y estaban dando una sorpresa inusual en toda la temporada en el campo de uno de los de la zona alta. El tanto de Machís solo hacía un poco más difícil la encomienda, pero todavía seguía teniendo la mano en la partida el bloque aragonés. El 5-3-2 de la pizarra de Fernández, que había hecho recordar a priori al Zaragoza de Alcaraz en su peor fase de la temporada (fue la última vez que se jugó con 5 atrás) estaba dando buen resultado y había que seguir explotándolo positivamente.

Álvaro Cervera, el entrenador amarillo, cambió de ariete en la segunda parte: sentó a un inédito Lekic y puso en juego al italiano Rennella. Y así arrancó la hora de la verdad. En la noche mágica gaditana de este año, que parecía estar predestinada desde el inicio a la sorpresa agradable a favor del Real Zaragoza, la reanudación del juego trajo la mejor de las noticias para los aragoneses: el 1-3. En solo 2 minutos, un cabezazo de Nieto tras un centro preciso de rosca de Igbekeme, puso la pelota en la escuadra izquierda de Cifuentes, que se quedó con el molde, impotente. Si el Cádiz pretendía salir en pos del empate con una oleada de ataques incesante, la idea se le había aguado por completo. Los de Víctor Fernández habían restañado perfectamente el marro del 1-2 previo al descanso. De maravilla.

Pombo, activo pero desafortunado en el remate -como últimamente- pudo aumentar la renta de inmediato, pero disparó mordido, dentro del área, fuera con todo a favor. Para que los zaragocistas no se recreasen en su buena velada en el Carranza, el Cádiz marcó un gol por medio de Rennella en el minuto 57, pero fue anulado por falta previa sobre Guitián. Fue un aviso de lo que venía: el 2-3, apenas 4 minutos después. Lo marcó, de falta directa en la corona, el vasco Aketxe, recién salido del banquillo en un doble cambio a la desesperada de Cervera, que quitó a sus dos defensas laterales para meter dinamita en ataque con el goleador y con Salvi. Era el primer balón que tocaba el ex del Athletic, algo inaudito. Restaba media hora y, de nuevo, el buen Zaragoza se veía en apuros pese a su enorme acierto general.

Víctor echó al equipo atrás un par de pasos: retiró a Pombo para meter músculo con Ros. Y tocó aguantar el chaparrón. En el 70, de nuevo Aketxe en otra falta directa, forzó a Cristian Álvarez a evitar el empate en una parada bajo palos. El Zaragoza solo podía frenar con faltas a los desinhibidos cadistas, y las tarjetas amarillas empezaron a llegar por goteo constante para los blanquillos. El cuadro aragonés adoptó el modelo ‘Puerta del Carmen’ totalmente a la fuerza. Todos atrás a defender el sitio. Y el Cadiz, al abordaje con seis y siete hombres en posición de puntas permanentemente.

Por fortuna, los andaluces no encontraron el camino del 3-3 pese a tanto intento. Y llegaron los últimos 10 minutos con el Zaragoza más calmado. Eguaras, incluso, disparó a gol desde la frontal del área, alto por poco, en la primera salida en una contra tras muchos minutos metidos en trincheras. El agobio fue tremendo, pero los blanquillos lo aguantaron bien en líneas generales. Cuando el partido se estaba apagando en su efervescencia y el minutero alcanzaba ya los 90, llegó el castigo postrero para los zaragozanos en forma de penalti. Alex Muñoz derribó a Vallejo en un centro al área y el árbitro no dudó. Pasado ya el tiempo, Álex Fernández batió por alto a Álvarez para poner el empate final y dejar a los de Víctor cariacontecidos.

Voló in extremis una victoria que el Real Zaragoza mereció durante buena parte del partido, a la que se había hecho acreedor… pero que no supo aguantar en los momentos clave. Marcar tres goles fuera de casa, en un campo tan complicado como el Carranza, y no consumar el triunfo es para sentirlo en el alma. Volaron 2 puntos que hubiesen dejado la salvación casi servida, muy avanzada. El empate, a priori, la mayor parte de los zaragocistas lo hubiesen firmado, probablemente. Pero, después de un 0-2 y de un 1-3 posterior a favor, la desembocadura del duelo fue dolorosa. Toca seguir remando.

Ficha Técnica

Cádiz CF: Cifuentes; Carmona (Salvi,60), Sergio Sánchez, Kecojevic, Matos (Aketxe, 60); Ramos, Álex Fernández; Machís, Vallejo, Jairo; y Lekic (Rennella).

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Delmás, Verdasca, Guitián, Álex Muñoz, Nieto; Eguaras, Igbekeme, P.Biel (Soro, 73); Pombo (Javi Ros, 67) y Álvaro Vázquez (Linares, 91).

Árbitro: Díaz de Mera Escuderos (Comité Castellano-Manchego). Amonestó a Álex Muñoz (11), Sergio Sánchez (52), Guitián (59), P. Biel (62), Renella (64), Verdasca (69), Igbekeme (71), Delmás (74) y Álvaro Vázquez (91).

Goles: 0-1, min.16: P. Biel. 0-2, min. 37: P. Biel. 1-2, min. 45: Machís. 1-3, min. 47: Nieto. 2-3, min. 61: Aketxe. 3-3, min. 90: Álex Fernández, de penalti.

Incidencias: Noche fría en Cádiz, con 12 grados tras un día lluvioso, con mucha humedad y viento norte. El césped del Carranza presentó un aceptable estado. En las gradas, en esta noche de lunes laborable, alrededor de 12.000 espectadores.

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