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Real Zaragoza

Nadal le hizo a Vázquez lo que Álvarez a Barreiro

El portero del Albacete arruinó la vaselina de Álvaro Vázquez de manera parecida a la que Cristian Álvarez dejó sin gol al ariete del Lugo hace una semana.

De fondo, la parada de Cristian Álvarez a Barreiro el sábado de la pasada semana en Lugo. Superpuesta, el momento en el que Nadal, portero del Albacete, le detiene la vaselina a Álvaro Vázquez hace 24 horas en La Romareda.
De fondo, la parada de Cristian Álvarez a Barreiro el sábado de la pasada semana en Lugo. Superpuesta, el momento en el que Nadal, portero del Albacete, le detiene la vaselina a Álvaro Vázquez hace 24 horas en La Romareda.
Toni Galán/Gol/LFP

El fútbol, en su infinito horizonte de vivencias, tiene cosas curiosas, sorprendentes, raras. A veces, ocurren casos de déjà-vu de manera inmediata sobre vivencias que, antes, hacía mucho tiempo que no sucedían y que, con seguridad, tardarán un montón en volver a acontecer.

Algo así ha sucedido en solo 7 días, en una semana, en los dos últimos partidos del Real Zaragoza con el modelo de paradas que, en las ocasiones más claras de ambos duelos, ejecutaron Cristian Álvarez, el portero zaragocista, en Lugo, y Tomeu Nadal, el guardameta del Albacete, este sábado en La Romareda. Aun existiendo ligeros matices que diferencian una acción de la otra, realmente cabe incluirlas en el mismo perfil de resolución.

Cristian Álvarez abortó en el Anxo Carro de Lugo un remate a bocajarro, mano a mano en el área chica, del ariete local Barreiro. El portero zaragocista intuyó la intención del delantero gallego, la de culminar la jugada con un tocado remate en vaselina. Aguantó de pie cuando lo natural era lanzarse al suelo y, estirando el brazo hacia arriba y atrás, taponó un gol cantado con un paradón de reflejos, listeza y categoría que le sirvió para, entre otras grandes intervenciones, ser designado el mejor jugador de aquella jornada pasada, la 25ª.

Y hace unas horas, en La Romareda, fue su colega Tomeu Nadal quien se encargó de desvanecer la oportunidad más cristalina de cuantas logró generar el Real Zaragoza ante el marco del Albacete. Fue el delantero centro Álvaro Vázquez el que se quedó mano a mano ante el arquero de los manchegos tras un pase de Igbekeme. Avanzó, entró en el área, pensó qué hacer... y decidió acabar la jugada con una suave vaselina, un lujo, ya al pisar casi el área pequeña. Pero Nadal no se venció al suelo, adivinó la intención de Vázquez y logró aguantar lo suficiente de pie para, estirando el brazo del todo hacia el cielo, lograr detener la trayectoria de la pelota cuando esta se iba a la red.

La cara de asombro de Barreiro en Lugo fue gemela a la de Álvaro Vázquez en Zaragoza. La sensación de haber hecho un milagro de Cristian Álvarez en el Anxo Carro fue similar a la de Nadal en La Romareda.

No son habituales este tipo de jugadas encadenadas, con un final semejante. Sin embargo, el caprichoso fútbol ha dejado dos perlas de la misma familia en dos partidos seguidos del Real Zaragoza. Una, favorable. La otra, perniciosa para sus intereses. Equilibrio absoluto.

La acción de Álvarez acabó sirviendo al Real Zaragoza para ganar 1-2 en Lugo. La de Nadal para el Albacete tuvo menos valor para los suyos, pues su renta fue únicamente el empate a cero a la conclusión del duelo.

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