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Alcaraz pide a sus jugadores hacer dos cosas ante el Córdoba, no solo una

"Hay que pensar en acertar, no solo en no equivocarse", fue el mensaje sugerente y certero del entrenador del Real Zaragoza antes de recibir al Córdoba.

Alcaraz, de espaldas, al inicio del entrenamiento del equipo en la Ciudad Deportiva.
Alcaraz, de espaldas, al inicio del entrenamiento del equipo en la Ciudad Deportiva.
Guillermo Mestre

Lucas Alcaraz pide, en las horas previas al vital partido del Real Zaragoza contra el Córdoba en La Romareda, un plus de atención y rentabilidad al trabajo de sus pupilos. Lleva el granadino mes y medio intentando meter en vereda positiva al cuadro aragonés y solo en Tarragona, ante el colista Nástic, logró obtener un producto que lo dejase medianamente satisfecho pues, obviamente, aquello vino derivado automáticamente por la victoria final por 1-3 en aquel duelo que, por el perfil del rival, tanto se asemeja a este que llega ante los cordobeses.

Quiere repetir episodio el técnico granadino y, para ello, en la rueda de prensa precedente al fin de semana, emitió una frase certera, cargada de contenido para los futbolistas, que por momentos parecen atorarse en el juego en los días torcidos, entrando en espirales que no traen nada bueno. "Hay que pensar en acertar, no sólo en no equivocarse”, dijo Alcaraz en un pasaje de su discurso.

Salir de donde está el Real Zaragoza, mucho más en un duelo ante el penúltimo clasificado en el que el sentido común pide un triunfo que resulte balsámico y aporte confianza a todo el mundo, pasa por lo que sugiere Alcaraz. No solo en poner los 5 sentidos de cada jugador en no cometer esos errores fatales que tantos puntos y derrotas vienen acarreando al grupo últimamente, no solo adoptar esa postura mental de sectorializar la iniciativa en pos de cumplir con los mínimos en cada misión táctica. Esta vez, además de eso, el partido requiere impulsos personales y colectivos para irse hacia delante, para superar al rival por carácter y voluntad.

Alcaraz repicó en su idea. “En el inicio del partido, hay que intentar minimizar los errores. Y si puedes maximizar los aciertos, mejor". Es decir, que este es un día para mostrar personalidad, para pecar, en todo caso, de valentía. No caben miedos, atenazamientos, conductas timoratas. Porque, con eso, lograr el tino suficiente como para generar ocasiones de gol y, sobre todo, transformarlas, va a resultar un objetivo poco probable.

El Real Zaragoza necesita cambiar su tendencia, su dinámica de resultados, su envoltorio mental. Y, como sucedió el año pasado (entre enero y febrero), seguir buscando en su dial de frecuencias la sintonía con el acierto, es dosis necesaria de fortuna, el giro a la solvencia en las jugadas claves de los partidos. Que el portero propio las pare todas y que los de arriba logren batir al guardameta rival. Que los balones divididos caigan mayormente del lado blanquillo y no al revés. Que los goles en minutos claves sean propios y no ajenos. Esto, en el último trimestre, ha sido rara avis en el día a día zaragocista. Pero, como es habitual en el mundo del fútbol -y más en una categoría tan larga y voluble como la Segunda División española- todo el mundo da por hecho que tales hechos perniciosos no van a ser perennes y se aguarda con ansia el día en que el viento cambie. Algo que, Alcaraz, advierte a su tropa que no caerá del cielo como el maná. Que hay que buscarlo y trabajárselo sobre el césped.

Por todos los valores añadidos que presenta este Real Zaragoza-Córdoba de este domingo en La Romareda, esa fecha clave del giro copernicano debería ser esta. Y, como dice Alcaraz a sus chicos, para ello es obligado "no solo pensar en no equivocarse" (postura del miedo), sino que "hay que pensar en acertar" (superar complejos y mostrar virtudes y carácter positivo). Y, como colofón a este consejo de viejo entrenador, curtido en mil batallas de todo tipo y condición, Lucas solicita a su gente que "además de minimizar errores", piensen durante el partido en "maximizar los aciertos". No son tiempos para la pusilanimidad ni los rendimientos de vía estrecha, de un solo sentido. Cada jugador ha de hacer bien dos cosas: atacar y defender, evitar goles y marcarlos. No solo una. 

Y, si el destino, en su parte alícuota de provocador de los problemas, tiene marcado que hasta aquí ha llegado la crisis y esto se ha terminado (para alivio general), surgirán por pura naturaleza de las cosas señales a través del fútbol que indicarán que el Real Zaragoza está en trance de empezar a ganar partidos y, poco a poco, entrar en el camino deseado de la recuperación. Pareció que algo así sucedía en Tarragona, cuando el Nástic se marcó un gol en propia puerta y regaló el 1-3 final a favor de los zaragocistas en una donación anormal y poco habitual de un defensor suyo. Pero los acontecimientos han manifestado que todavía no es ese momento en el que todo salga de cara y el rendimiento de equipo blanquillo sea suficiente como para manejar marcadores favorables.

Este, el del cambio ansiado, puede ser el valor referencial, de cara a futuro, de este importante choque ante el Córdoba en La Romareda.

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