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Real Zaragoza

Nueva estación del calvario del Real Zaragoza con su derrota por 0-1 ante el Cádiz

Un gol de Lekic al inicio del partido decantó el triunfo visitante ante un equipo aragonés atribulado, sin fútbol y camino de lo peor.

Alberto Benito trata de frenar a un jugador del Cádiz.
Alberto Benito trata de frenar a un jugador del Cádiz.
Galán/Marco

Nada se soluciona. Pasan los partidos, las jornadas, las probaturas, y el Real Zaragoza va de mal en peor. Esta vez, en el arranque de la 16ª jornada, el equipo aragonés cayó por 0-1 ante el enrachado Cádiz y aumentó su caos sobre el césped y fuera de él. Fue el séptimo duelo liguero consecutivo en La Romareda sin victoria y, con él, la confirmación de que la lucha por eludir el descenso mortal a Segunda B va a ser este año el único objetivo de esta plantilla. Un nuevo episodio negativo que denuncia enorme carencias de todo tipo cuando la liga está ya lo bastante avanzada como para que nadie piense que esto es un mero accidente puntual.

La primera parte de los zaragocistas fue, un día más, de calibre menor, llena de taras a todas caras. El suyo fue un fútbol deslavazado, sin orden ni concierto. Sin rigor con el balón, con problemas serios sin él. Y en frente, el Cádiz se mostró ágil al contragolpe en todo momento y, una vez se adelantaron los andaluces en el marcador en el minuto 20, ya con el dominio posicional en su poder, los amarillos fueron superiores en todas las facetas del juego. El 0-1 del descanso fue incluso corto. Una buena noticia para los blanquillos el que el duelo no estuviera ya más roto y hubiera un resquicio para la remontada.

El duelo comenzó cansino, en unos minutos iniciales de tanteo. Lekic, el potente ariete visitante, cabeceó en el minuto 11 un centro al área chica y avisó de lo que venía, aunque de entrada Cristian Álvarez detuvo bien ese remate blando. Replicó Marc Gual, esta vez titular en vez de Álvaro Vázquez, con un quiebro en el área que concluyó con un chut duro que rechazó con acierto el veterano Cifuentes. Fue flor de un día, pues en la siguiente contrarréplica Lekic anotó el gol gaditano en un contragolpe de libro del veloz Salvi, que luego se lesionaría haciendo un favor enorme a los de Alcaraz, pues él y el otro extremo, Jairo, volvieron loca a la zaga local en cada avance lateral. Al serbio le dio tiempo de parar la pelota a placer, mirar a dónde la ponía y colocarla junto al palo derecho, que llegó a tocar antes de entrar.

Un día más, como le viene pasando a Alcaraz desde su aterrizaje, el rival se le ponía por delante al Real Zaragoza. Un mantra. Una pasión con corona de espinas que no cesa. El árbitro, Areces, jugó a favor de obra anulando un gol en el minuto 28 a los sureños, en pleno desconcierto zaragocista atrás. Pitó una falta que el linier no le señaló, tras un rechace de Cristian Álvarez a disparo cercano de Lekic y la búsqueda de la pelota de Vallejo. Salvi la empujó dentro, pero no subió al marcador ese 0-2 que todos dieron por bueno nada más producirse.

La desorientación del Zaragoza prosiguió un rato más. Sin que Eguaras apareciese. Con Pep Biel dando muestras de insuficiencia para ser titular en este equipo. Con Igbekeme ido. O sea, sin centro del campo. Y con la zaga como un flan, con Delmás y Nieto como centrales junto a Perone. Con Aguirre de lateral zurdo, desacertado. Solo Benito, más en ataque que en defensa, estaba algo entonado. En el 38, nuevamente Lekic voleó en el área una falta sacada al segundo palo, pero la pelota se le fue al lateral de la red. El único síntoma de vida lo puso Gual, tras una penetración de Benito, pero su remate en el minuto 41 lo volvió a sacar abajo Cifuentes con acierto. Y, para concluir el primer acto, Carmona -sustituto de Salvi- acabó un ataque visitante con un disparo alto a la media vuelta en el punto de penalti.

El Cádiz fue, pues, muy superior en todo al Real Zaragoza. Y el triunfo parcial lo tenía muy merecido en el intermedio. La decepción pululaba por las gradas de La Romareda, entremezclada con el miedo, con la desazón. En un día tan importante para recuperarse, el equipo de Alcaraz estaba dando por enésima vez una sensación deficiente a más no poder. Sin hechuras de equipo, cada uno a lo suyo. Con Pombo haciendo la guerra por su cuenta, con Gual metido en batallas orales y gestuales más que dedicado al juego. Fueron infinidad los minutos en los que el Zaragoza no existió, no apareció, no se hizo sentir cerca del área rival. Y eso, jugando en casa, es pecado mortal en Segunda División.

Así que, un día más, tocaba apelar a la heroica, a una metamorfosis global tras el cuarto de hora de ínterin en la caseta. No hizo cambios Alcaraz y siguió adelante con su retocado plan. Y el inicio del segundo tiempo no fue prometedor. Al contrario, el Cádiz prosiguió con su superioridad general, ganando todos los balones divididos y recibiendo numerosos regalos en pases nefastos de los mediocampistas blanquillos. Así, en el minuto 50, enseguida, Vallejo introdujo de nuevo la pelota en la red, pero el gol lo anuló el linier por un fuera de juego muy ajustado, pero existente. Otro aviso para los locales de que, así, no iban a ningún lado bueno.

En estas, Alcaraz metió en juego a Álvaro Vázquez y retiró a Igbekeme, un cambio que fue pitado sonoramente desde la grada. Seguramente, Biel pedía la sustitución con mayor énfasis. El Real Zaragoza no mejoró. Pasaron los minutos y el Cádiz se sintió cómodo permanentemente, con su ventaja, con su manejo del ritmo del partido. Dos amagos ofensivos, uno de Pep Biel y otro más tarde de Gual, con sendos disparos sin veneno (uno alto, otro a las manos del portero), fueron el escaso bagaje local para encarar ya la recta final del choque. Esta vez no se vislumbraba la reactivación salvadora del día del Mallorca.

El técnico zaragocista hizo debutar en esta temporada a Raúl Guti a falta de 25 minutos, tras más de 6 meses de baja. Pep Biel pasó a ser lateral zurdo carrilero, otra ocurrencia ya vista en el final del anterior duelo en casa contra el Mallorca. Álvaro Vázquez disparó a puerta… y el balón se le fue a saque de banda entre la desaprobación del graderío. El Cádiz no apretaba demasiado en sus ataques y pareció adoptar una pose conservadora, muy seguro de sus fuerzas visto el panorama. Sus aproximaciones al área de Álvarez sugerían pero no confirmaban peligro. En el otro lado, Gual volvía a intentarlo desde lejos y Cifuentes respondía con otra parada en el 70. No era suficiente presión por parte aragonesa como para soñar con, al menos, salvar un punto en una noche tan torcida.

Alcaraz agotó las sustituciones, poniendo en danza a Soro por Pombo, cambio que volvió a ser silbado con los primeros gritos remitidos al entrenador de manera particularizada. En el minuto 78 Lekic se quedó solo, mano a mano, y Cristian Álvarez salvó el 0-2 con el cuerpo enviando a córner. Ahí, la grada explotó contra todo. Lo del césped y lo de fuera. Todo estaba larvado durante largos minutos y empezó a aflorar. El fútbol es así, con sus códigos perennes. Y entre la espesura más absoluta, se llegó al minuto 88, cuando Sergio Sánchez hizo una falta tonta al borde del área cadista que pudo patrocinar el empate zaragocista, pero Biel, al contrario que hizo en Tarragona, lanzó el golpe franco alto, fatal. Ni esa opción aislada la supo aprovechar el equipo de Alcaraz. No sería la última ocasión para reparar parcialmente el mal: Álvaro Vázquez, en el 91, solo en el área tras un saque de banda mal defendido por los amarillos, remató raso y Cifuentes evitó el 1-1. Eran los coletazos de muerte de un Zaragoza catatónico, horroroso.

El final del partido fue surrealista. Tras un córner a favor de los aragoneses que subió a rematar Cristian Álvarez, el Cádiz montó una contra sin portero, con la portería local desguarnecida. Y Areces Franco pitó la conclusión, evitando así el 0-2 hecho para desesperación de los andaluces que, eso sí, acabaron celebrando el triunfo que los mete en Promoción y que deja al Zaragoza en el umbral de la zona de descenso a falta de un fin de semana que se presenta vertiginoso, frenético para sus protagonistas directos. La bronca fue monumental. Los reproches, por doquier, a discreción. Si la situación ya era grave antes del partido, ahora todo se tiñe de negro. Oscuro, muy oscuro. Los números son crudos, la situación anímica, aún más. El Real Zaragoza necesita una revolución a la desesperada si no quiere ver como el presente y el futuro inmediato se introduce por el camino de los infiernos.

Ficha Técnica

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Benito, Delmás, Perone, Nieto, Aguirre (Raúl Guti, 65); Eguaras, Igbekeme (Álvaro Vázquez, 52), Pep Biel; Pombo (Soro, 76) y Gual.

Cádiz CF: Cifuentes; Correa, Sergio Sánchez, Mauro, Brian Oliván; Garrido, Álex Fernández (Ramos, 74); Salvi (Carmona, 39), Jairo; Vallejo (Aketxe, 85) y Lekic.

Árbitro: Areces Franco (Comité Asturiano). Amonestó a Eguaras (36), Aguirre (53), Perone (70), Carmona (70), Nieto (83) y Sergio Sánchez (88).

Goles: 0-1, min. 20: Lekic.

Incidencias: Noche fresca en Zaragoza, con 9 grados y leve viento. El césped presentó un buen estado. En las gradas, alrededor de 18.000 espectadores. Antes del partido se homenajeó al equipo del Real Zaragoza de la Liga Genuine para discapacitados.

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