Real Zaragoza

Marc Gual: entre la arena y la cal

El desatino ante el gol del delantero catalán del Real Zaragoza en este arranque liguero no oculta sus abundantes aportaciones colectivas al sistema ofensivo del equipo

Marc Gual, en una de las ocasiones que tuvo para marcar al Rayo Majadahonda.
Marc Gual, en una de las ocasiones que tuvo para marcar al Rayo Majadahonda.
José Miguel Marco

Nadie en los últimos tiempos como Karim Benzema, el artista francés del Real Madrid, ha soportado la dictadura del gol que persigue a todo delantero. Su caso es representativo por el club en el que juega y por la dimensión de su influencia. A Benzema le han llovido críticas en los últimos años, mientras nadie le preguntaba a Cristiano Ronaldo si su compañero y habilitador jugaba bien o mal. La respuesta la podemos esperar. El propio Benzema trató de darla: “Un delantero moderno no son solo goles. Yo veo el fútbol, no solo los goles".

Al atacante, usualmente, se le ha medido así, más por las cantidades que por sus calidades. Es norma histórica: una sombra que persigue al delantero cuando la estadística no habla por él. El gol, en el fútbol de hoy, suele ser a menudo un juez injusto con alguna raza de atacantes. Una desubicada arma valorativa. En Zaragoza, por ejemplo, lo sufrió Sergio García, un delantero con pocos goles, cuestionado por ello hasta la saciedad, pero que, sin ir más lejos, acabó ganando una Eurocopa con la selección española en 2008.

Sin ánimo de caer en disparatadas comparaciones, ahora, pasa por ese escáner de juicios y observaciones en torno al gol el futbolista Marc Gual. Su comienzo de temporada se sitúa en polos opuestos: si le mide como goleador es innegable que la definición, el acierto o la eficacia ensombrecen su expediente. Pero si se le mide como delantero, como futbolista en su globalidad, esas credenciales cogen luz y color. Su principio de temporada lo preside un antagonismo evidente: le falta el gol y le abunda el juego. La cal y la arena. Separados ambos materiales en una balanza, las cuantiosa aportaciones positivas de Gual en estos primeros partidos de temporada la hacen inclinar hacia ese lado. Es tan innegable que le falta ese punto de acierto ante el gol como obvia es su capacidad para llegar al remate. Quizá eso sería la verdaderamente inquietante en su rendimiento: una ausencia de ocasiones u opciones frente al arco rival. Pero Marc Gual está exhibiendo hechuras de delantero astuto, colectivo, trabajador, instintivo e inteligente. Valores, todos ellos elementales, cuando se ocupa de funciones de delantero complementario y no referencial, rol en manos, ahora, de Álvaro Vázquez. No marca, pero genera situaciones a sus socios de ataque, Pombo y Álvaro Vázquez, les facilita el brillo: demarques de arrastre, rupturas de apoyo, juego asociativo, atracción de defensas rivales, presión a destaje, sacrificio posicional inagotable, movimientos sin balón de enfoque colectivo, regates de notable gesto técnico… Gual no está nunca parado, está siendo un foco de agitación ofensiva. Pero no marca. Y el gol es lo que más fácil se ve. Y esa, según lecturas, es su cruz.

Imano Idiakez no ha dudo en construir un sistema ofensivo en torno la ebullición de Álvaro Vázquez, Pombo y Marc Gual. Por eso, no contempla ahora un Zaragoza sin el jugador cedido por el Sevilla. Dentro del vestuario y en el cuerpo técnico, el fútbol, muchas veces desapercibido, de Gual recibe una alta valoración. Idiakez fue claro en este asunto tras la derrota de Almería y el rotundo fallo que facturó Gual en la primera mitad, con toda la portería para él, tan grande y amplia, pero a la que el delantero no le supo encontrar la vía de entrada fruto de un tímido remate: “Marc va a marcar muchos goles. Meterá como meterá Papu, meterá goles Álvaro, los meterá Aguirre, Soro… Los goles van por rachas. Ya lo sabemos. No podemos contratar a Messi que los marca de tres en tres. Tenemos lo que tenemos y estamos orgullosos de ello. Gual metió 14 goles hace dos años y no tengo dudas de que va a marcar goles con esta camiseta”.

Esta defensa del entrenador, aludiendo a los fenómenos pasajeros que sufren los delanteros en la hora del gol, puede explicar alguna de las razones de la ausencia de acierto de Gual. Pero Idiakez tiene claro que el catalán es un engranaje sustancial para continuar alimentando la abundante actividad ofensiva del Real Zaragoza en estas primeras cinco jornadas, en las que se ha destacado como el cuarto equipo que más remata en total, el primero que más remata a puerta y el segundo que más toques realiza en el área contraria. Nadie llega tanto como el Zaragoza. Marc Gual no marca, pero contribuye a esa producción ofensiva con otras facetas. Algunas incluso medibles: es el segundo futbolista de la categoría que más remata (solo le supera Aitor, del Rayo Majadahonda) y es el octavo que más regates completa. Hay otras sumas que no son tan tangibles.

Eso sí, como bien se sabe y como bien sabe Gual, en el papel donde se escribe el fútbol no se sujeta durante mucho tiempo un delantero sin cierta contribución goleadora. Y ahí están Papunashvili y Aguirre al acecho.

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