Real Zaragoza
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Belchite, Sariñena, Brea... hace solo un año que cuatro zaragocistas jugaban juntos en Tercera División

Lasure, Delmás, Pombo y Raúl Guti, hoy piezas importantes en el primer equipo y, con el capitán Zapater, la marca de la cantera del Real Zaragoza, compartieron el Aragón hasta febrero de 2017.

Fichas de las crónicas de los partidos del RZD Aragón el año pasado en Tercera División ante el Belchite y el Sariñena.
Fichas de las crónicas de los partidos del RZD Aragón el año pasado en Tercera División ante el Belchite y el Sariñena.
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Cuando la fiesta del triunfo del Real Zaragoza ante el Sporting de Gijón estalló en La Romareda el pasado sábado, cinco jugadores aragoneses estaban en juego sobre el césped del estadio municipal: el capitán Zapater y los jóvenes Lasure, Delmás, Pombo y Raúl Guti. Los tres primeros habían sido titulares ante los asturianos. Los dos últimos entraron en el segundo tiempo para consolidar la victoria por 2-1. Zapater, Lasure y Delmás alcanzaron el sobresaliente en su aportación individual en una gran tarde. Pombo y Guti, desde el banquillo, sumaron un trabajo útil -por las bandas del medio campo- para dar forma a un éxito crucial a estas alturas del campeonato, cuando la pugna por el ascenso a Primera llega ya a su estación término.

Los cinco son la marca de la cantera aragonesa en el equipo de este año. La madera autóctona en el vestuario que el área deportiva remodeló en un 90 por ciento del reparto a lo largo del pasado verano. Zapater computa en una categoría distinta, por su veteranía, su larga trayectoria y su especial retorno al Real Zaragoza después de 7 años de éxodo en Italia, Portugal y Rusia tras el inexplicable adiós que patrocinó en su día el agapitismo, aquel movimiento multidisciplinar que rigió los destinos de la SAD entre 2006 y 2014 hasta acabar con ella en la bancarrota y un destrozo que rozó la liquidación y la desaparición. Y los otros cuatro, que caminan de la mano desde hace tiempo en las categorías base del club blanquillo, tienen un pasado reciente común que otorga relevancia a su rápida adaptación al fútbol profesional en un año tan complicado como el que ya está en la recta final, esta temporada 2017-18.

Porque Lasure, Delmás, Pombo y Raúl Guti, los cuatro, jugaban el curso pasado en Tercera División en las filas del filial, el RZD Aragón. Una competición dos escalones más abajo que la actual, la de plata del fútbol profesional español. Repasar las fichas de los partidos del equipo B hace un año ayuda a entender el valor de esta maniobra logística dentro de la dirección deportiva que encabeza Lalo Arantegui. Es un ejercicio necesario para poder establecer con concreción el significado del movimiento de piezas al que se vio abocado Natxo González, el entrenador recién llegado este año, cuando los marcadores adversos y la marcha del equipo no era buena y decidió ir dando cancha a estos emergentes chavales sin experiencia para que ayudaran a salir del atolladero al Real Zaragoza de nuevo cuño.

Estos muchachos, Lasure, Delmás, Pombo y Raúl Guti, han ido dando la talla progresivamente hasta equiparar su rol en el vestuario de los 'grandes' con los demás compañeros, los veteranos, los que tienen mayor currículum en el fútbol profesional. Han sobrepasado la barrera de la timidez, de los miedos, de la autopresión. Han disuelto el clásico resquemor de la afición con los jóvenes que salen de abajo, una presión que a otros muchos se llevó por delante en lustros y décadas precedentes. Incluso, en estos tiempos cambiantes, donde lo tradicional ha sufrido mutaciones en los comportamientos del zaragocismo en muchos aspectos, también se están viendo obligados a no caer presos del exceso de halagos, de una crítica fácil e hiperbólica que, de no digerirla en su justa medida, puede derivar en que alguno acabe descarrilando por no tocar suelo firme.

El año pasado, los cuatro formaron parte ya de la primera alineación liguera de César Láinez ante el Belchite, en una campaña en la que el equipo filial logró ascender a Segunda B. Y así repitieron unas cuantas veces en el grupo aragonés de Tercera hasta que, en la jornada 27ª, a finales de febrero, jugaron juntos por última vez en el filial. Ocurrió en la Ciudad Deportiva, en un aparatoso 6-0 frente al Sariñena (ambas crónicas de HERALDO DE ARAGÓN, con su ficha, se adjuntan a esta pieza informativa). Echarles un ojo es recomendable para evaluar correctamente el caso de estos futbolistas y, por extensión del actual equipo zaragocista.

Lasure, Delmás, Pombo y Raúl Guti hace un año pensaban en clave Belchite, Sariñena, Brea, Tarazona, Almudévar o Binéfar. Ahora lo hacen en el diapasón de Sporting de Gijón, Rayo Vallecano, Osasuna, Granada, Oviedo... Su medio ambiente natural ya no son los campos de El Tejar, Piedrabuena, La Corona o Los Olmos, sino El Molinón, Vallecas, El Sadar, Los Cármenes, Carlos Tartiere, Zorrilla, Carranza... Un ascenso brutal de nivel de exigencia y responsabilidad que, en el caso del Real Zaragoza, ha terminado recayendo en hasta cuatro jugadores habituales, cada uno en su momento determinado, a lo largo de muchas fases de la temporada en Segunda División, que está en trance de acabar con la promoción de ascenso en juego y, si todo saliera perfecto al final, con el salto a Primera División a mitad de junio.

En cualquier análisis, bien particular, o bien general, que se haga del discurrir tan singular de este curso 2017-18, no se puede obviar este caso concreto de los Lasure, Delmás, Pombo y Raúl Guti. Al contrario, debe ser tenido muy en cuenta y examinado con lupa y mesura. Así como que, en un principio, estas no eran exactamente las apuestas del área deportiva para dar el salto desde Tercera a Segunda. En Boltaña, la foto al respecto la compusieron Lasure, Delmás, Pombo... Zalaya y Raí Nascimento. En ese momento, y en las semanas posteriores, Raúl Guti no estaba en el elenco de elegidos. Incluso a finales de agosto y principios de septiembre, cuando las ligas ya comenzaron, Guti formó en dos alineaciones del RZD Aragón en Segunda B. Ese es otro apartado de análisis al margen. Lo suyo vino después.

Este póquer de canteranos son un paradigma extraordinario a interpretar. Cada uno con sus condicionantes particularizados, han logrado derribar la puerta del vestuario del primer equipo. Con su esfuerzo, trabajo y buen hacer en muchos de los momentos en los que tuvieron la oportunidad, han logrado consolidarse. Y, no se olvide, porque el entrenador y los responsables del área deportiva, Lalo Arantegui y José Mari Barba -director deportivo y secretario técnico, respectivamente- les otorgaron la confianza y dieron el visto bueno a su alzamiento al primer equipo. Todas ellas, circunstancias necesarias, perentorias al unísono, para que estas cosas puedan suceder. Si alguna falla, es imposible que esto suceda. Zalaya y Raí, por ejemplo, por hache o por be no lograron reunirlas todas finalmente y han acabado en el segundo equipo tras un año cuasi perdido a efectos de progresión. Ellos son la cara B del disco, porque todos los vinilos tienen cara B.

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