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Real Zaragoza

La losa de la irregularidad

La derrota en Granada impide al Real Zaragoza marcar un punto de inflexión. El equipo de Natxo solo ha enlazado triunfos consecutivos esta temporada en una ocasión.

Alberto Zapater dialoga con Arcediano Monescillo, árbitro en el partido contra el Granada.
Alberto Zapater dialoga con Arcediano Monescillo, árbitro en el partido contra el Granada.
José Bretón

La constancia, la fiabilidad, la consistencia, la firmeza y la regularidad representan varios de los ingredientes que conducen a un equipo a las alturas de una clasificación. El conjunto de rasgos que define a los aspirantes a algo más que malvivir en la espesura de las zonas intermedias de la clasificación.

A la capacidad competitiva del Real Zaragozale faltan varias de esas cualidades y esa carencia explica su realidad clasificatoria, el paso gris de su temporada y la pérdida continuada de oportunidades para aferrarse a un hilo que pueda levantarle las expectativas en la segunda mitad del curso.

El Real Zaragoza no es un equipo de rendimientos sólidos y esa inestabilidad ejerce de lastre imposible. Un peso, hasta el momento, según reflejan los números, incompatible con unas aspiraciones mayores y que le está atando a la zona templada de la clasificación.

El equipo de Natxo González visitó el viernes al Granada con opciones de estrujar las últimas gotas de una posible reacción en la tabla. Se le presentaba así en Los Cármenes una ocasión para marcar un punto de inflexión que le impulsara en la clasificación, reavivara su pulso y asentara los cimientos de un crecimiento tanto en resultados como en nivel de fútbol. Sin embargo, una vez más, el Zaragoza exhibió su cara más adusta e impotente.

Comenzó ganando, pero le dio para poco más, con un dominio estéril y graves problemas de eficacia en defensa y en ataque. El Zaragoza perdió y derramó esa oportunidad para anclarse de nuevo al vagón superior de la categoría. De nuevo, su mirada se dirige abajo, ante una semana en la que aguarda el Córdoba, uno de los equipos en graves apuros clasificatorios.

Después de la victoria contra el Tenerife, el conjunto aragonés volvió a encallarse. Es incapaz de sumar de seis en seis o de nueve en nueve. Los ritmos de puntuación que distinguen a los verdaderos aspirantes de aquellas escuadras condenadas a la grisura.

El Zaragoza solo ha sido capaz de encadenar dos triunfos consecutivos esta temporada en una ocasión. Cuando venció a Numancia en La Romareda y al Lorca.

Estos problemas para forjarse rachas positivas y dinámicas victoriosas estables le impiden asomarse a las posiciones altas de la clasificación. Por entonces, el Zaragoza, además de esos dos triunfos seguidos, consiguió agregar cinco empates por delante y por detrás para firmar su mejor momento de la temporada, con siete jornadas invicto. Desde entonces, ha perdido cualquier señal de consistencia y fiabilidad competitiva. No ha estado más de dos partidos consecutivos sin perder desde octubre.

Una vieja debilidad

Esta historia tampoco es nueva. El Zaragoza arrastra esta debilidad desde hace dos años. La pasada campaña ya solo pudo ganar dos partidos consecutivos en dos ocasiones. Al final de la primera vuelta, con Raúl Agné de entrenador, se impuso en La Romareda al Oviedo y en Madrid al Rayo Vallecano.

Más tarde, en la fase decisiva del calendario, con crisis de resultados, el Zaragoza se impuso de forma seguida al Mallorca en casa y al Mirandés fuera. En esas dos victorias, en una racha de cinco jornadas sin perder, con Láinez ya en el banquillo, fraguó su salvación y la permanencia en la categoría.

En toda la temporada pasada, el Zaragoza fue incapaz de ganar tres partidos seguidos al menos, racha que no consigue hilvanar desde abril de 2016, cuando con Lluis Carreras de técnico, el equipo aragonés se impuso a Mallorca, Valladolid y Alcorcón en plena escalada en la clasificación -hasta la hecatombe de Palamós con aquella derrota increíble contra la Llagostera-.

Desde entonces, casi dos años ya, el Real Zaragoza no ha ganado más de dos partidos consecutivos. Una sombra que se extiende a la actual campaña.

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