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Cani deja el fútbol

El jugador aragonés anuncia al Real Zaragoza su deseo de retirarse y no seguir jugando la próxima temporada. Todavía le restaba una campaña de contrato, pero ha decidido no continuar tras un periodo de reflexión personal.

Cani, acompañado de sus hijos, sobre el césped de La Romareda tras el que ya es su último partido en el Zaragoza, contra el Tenerife.
Cani, acompañado de sus hijos, sobre el césped de La Romareda tras el que ya es su último partido en el Zaragoza, contra el Tenerife.
O. Duch

Punto final a la carrera como futbolista de Rubén Gracia ‘Cani’. A los 36 años, uno de los mayores talentos de la historia del fútbol aragonés ha decidido retirarse, colgar las botas y renunciar al año de contrato que aún tenía firmado en el Real Zaragoza, el club de su vida, donde le costó debutar tanto como triunfar y ser comprendido, donde regresó hace un año en un ejercicio de compromiso personal y donde ha descubierto que el tiempo en el fútbol pasa mucho más deprisa: agotado más de ilusión que de físico, ha decidido parar, apartarse a un lado y cerrar una carrera de 15 años, desde aquel caño mágico a Reiziger en una banda de La Romareda hasta el último partido, contra el Tenerife. Entonces, una imagen final, con sus hijos sobre el césped del estadio zaragozano, ya advertía de que ese final podía estar cerca. Unos días antes, había abierto esa puerta en una rueda de prensa. Pedía tiempo para meditarlo. Y esa cuenta atrás finalizó ayer.

Por la mañana, antes de la presentación de Ángel Martínez, Cani se reunió con el director general Luis Carlos Cuartero y con el director deportivo Lalo Arantegui y les comunicó el resultado de su periodo de reflexión durante sus vacaciones en Ibiza, de donde retornó el pasado jueves: no seguía ni en el Real Zaragoza ni en el fútbol.

A primera hora de la tarde, el club aragonés anunciaba esa decisión del futbolista. En los próximos días, posiblemente mañana jueves, Cani sea el protagonista de una rueda de prensa en la que se despedirá del zaragocismo y desvelará las claves de su adiós.

A continuación, en las redes sociales, se sucedieron los mensajes de cariño y reconocimiento al fútbol de Cani: el Villarreal, la Liga… muestras de afecto que subrayan el alcance de un jugador que, en su última etapa en el Zaragoza, el fútbol le pasó por encima.

Atrás queda su debut, su consolidación en el primer equipo en Segunda División, con aquella jugada de Oviedo que cambió el rumbo del equipo en dirección al ascenso… En Primera, fue creciendo: con Víctor Muñoz ganó una Copa del Rey en Montjuic al Real Madrid y la Supercopa al Valencia. Eran los mejores tiempos de Cani en Zaragoza. Su gran temporada fue la 2005-2006. Se quedó a las puertas del Mundial de Alemania. Luis Aragonés, uno de sus más intensos admiradores, le citó en la preselección previa. Sin embargo, no fue al torneo ni nunca logró vestirse de internacional con España. Esa temporada había liderado al Zaragoza de Ewerthon, Savio y los hermanos Milito a la final de la Copa del Rey que se perdió contra el Espanyol, un camino que contó con el famoso 6-1 al Real Madrid, día en que Cani se graduó como el futbolista español de moda.

Después, el Zaragoza, en el intercambio accionarial entre Alfonso Soláns y Agapito Iglesias, lo vendió al Villarreal, por 8,4 millones. Agapito trató de convencerle, pero la operación estaba cerrada. En Castellón, Cani jugó la Liga de Campeones y alcanzó la madurez. También bajó y jugó en Segunda. Conforme se acercaba el crepúsculo, tuvo un paso testimonial por el Atlético de Madrid y un epílogo en Primera con el Deportivo de La Coruña.

Entonces, optó por volver al Zaragoza de la mano de Alberto Zapater. Hasta que ayer, el tren del fútbol se detuvo para Cani.

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