Despliega el menú
Real Zaragoza

El club estudia que el Aragón juegue en La Romareda todos o parte de sus partidos

Con el regreso del filial a Segunda B, se replantea la opción de que los jóvenes de B tengan contacto con el estadio a menudo. Dependerá del grupo en el que se juegue y de cuestiones económicas.

Imagen de una parte de la tribuna principal de La Romareda, casi llena, en el partido del RZD Aragón ante el Calahorra hace un mes, en el que ganó 4-1 y encarriló el ascenso a Segunda B. A la dcha., Raí Nascimento (el año que viene en el primer equipo) se va de un defensor riojano.
Imagen de una parte de la tribuna principal de La Romareda, casi llena, en el partido del RZD Aragón ante el Calahorra hace un mes, en el que ganó 4-1 y encarriló el ascenso a Segunda B. A la dcha., Raí Nascimento (el año que viene en el primer equipo) se
Daniel Marzo

A estas alturas es solo un plan a estudiar. Una intención que necesitará dentro de varias semanas un sostén de viabilidad y conveniencia. Pero, ciertamente, en el seno del Real Zaragoza se baraja la posibilidad de que el equipo filial, el RZD Aragón, vuelva a jugar todos o parte de sus partidos de liga en La Romareda y no tenga como sede fija el pequeño campo de la Ciudad Deportiva.

El ascenso a Segunda B de los de César Láinez (con Javi Suárez al frente en el tramo final del curso) es el punto de partida de esta idea que, de acabar cuajando, podría devolver muchos años después al filial zaragocista al estadio municipal. Entre los nuevos ejecutivos del club se considera un factor estimulante y positivo en la evolución de los emergentes futbolistas del B el hecho de tener un contacto habitual con el coliseo de La Romareda, como sucedía en los años setenta y ochenta del pasado siglo con total naturalidad.

Para que esto pueda ir adelante se atenderán dos cuestiones fundamentales. Una, de índole deportiva: habrá que esperar a saber en qué grupo, de los 4 de Segunda B, queda encuadrado el RZD Aragón para considerar si un terreno de juego de las características de La Romareda puede ser un aliado o, por el contrario, ofrecería ventajas a rivales con costumbre de jugar en estadios con hechuras de Primera División. Y la segunda, de cariz económico: abrir las puertas del campo municipal cuesta bastante más dinero que hacerlo en la Ciudad Deportiva, por lo que será necesario buscar algún tipo de contrapeso si al final el plan se consumara.

Inequívocamente, además del aliciente que supone para los jugadores jóvenes jugar en un foro como La Romareda, para el público (abonados y seguidores en general) es mucho más cómodo y sugerente acudir al estadio a ver un partido de Segunda B que hacerlo en la Ciudad Deportiva. No hay color: autobuses urbanos, tranvía y, para muchos, la posibilidad de acudir andando, en un paseo, hace de La Romareda un lamín para este tipo de acontecimientos. Por el contrario, la Ciudad Deportiva está, desde siempre, fatalmente comunicada: o se va en coche particular o no hay alternativa, teniendo en cuenta, además, que una vez allí el aparcamiento y los accesos a los campos para el público en general (de tierra) son impropios de un club como el Real Zaragoza.

Hasta dentro de un mes, como pronto, no se tomará una determinación. Pero, al menos, algo hay de distinto en cuanto a intenciones respecto de las últimas dos décadas, en las que aunque el filial militase en Segunda B, nadie del Real Zaragoza se paró a pensar en devolver al equipo B a La Romareda con cierta continuidad.

Que se diera algún partido de los canteranos en el estadio es una rareza desde principios de los noventa y, las únicas excepciones, siempre atendieron a fases de ascenso (tanto a Segunda como a Segunda B). Precisamente, hace un mes, el RZD Aragón actual vivió una de esas anomalías en el estadio, con resultado feliz, pues derrotó 4-1 al Calahorra en el choque de ida de la final de campeones que luego redondeó en la localidad riojana (0-0 y ascenso directo). Y esa tarde, en las gradas de La Romareda se juntaron ¡más de 6.000 espectadores! para animar a los jugadores promesas del Real Zaragoza, algo impensable y físicamente imposible en la Ciudad Deportiva (donde nunca podrán entrar más allá de 1.000 personas y repletas de incomodidades).

Etiquetas
Comentarios