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Real Zaragoza

Uche, estrella del Zaragoza en 2009, goleador del Nástic en Segunda en 2017

El delantero nigeriano de 33 años, apura su carrera en Tarragona ocho años después de llegar a La Romareda como ariete referencial que una lesión frustró.

A la izquierda, Uche el día de su presentación con el Real Zaragoza, el 20 de julio de 2009. A la derecha, un lance del Sevilla-Real Zaragoza del 12 de septiembre de 2009, con Fazio, en el que se rompería la rodilla el ariete zaragocista.
Uche, estrella del Zaragoza en 2009, goleador del Nástic en Segunda en 2017
HA/EFE

Ikechukwu Uche, si su entrenador, Juan Merino, no considera lo contrario, volverá este próximo fin de semana a La Romareda. El delantero centro nigeriano, ya con 33 años, milita en el Nástic de Tarragona desde el pasado verano, tras dejar atrás su etapa en Primera División que inició en Recreativo de Huelva, prosiguió en el Getafe, aumentó en el Real Zaragoza, continúo en el Granada, tocó techo en el Villarreal y culminó el año pasado en el Málaga. Antes, de crío, había asomado al fútbol profesional español en el Racing de Ferrol en Segunda. Ahora, afronta la recta final de su larga carrera en el cuadro tarraconense como consecuencia de su pertenencia a la empresa de representación Promoesport (Rodri Baster), cuyó enraizamiento en el Nástic es profundo desde hace años.

No tuvo suerte Uche en su paso por el Real Zaragoza. Llegó en julio de 2009 como delantero estrella, a lucir el '9' del equipo que acababa de ascender de la mano de Marcelino García Toral, entrenador que fue su gran valedor al haberlo tenido a sus órdenes tres años antes en el Recreativo de Huelva, con el que consumaron las mejores campañas del Decano en la élite del fútbol español. Internacional con Nigeria y mundialista, acreditaba goles y un buen número de asistencias (delantero de equipo) en Huelva y en el Getafe, de donde fue fichado por el club aragonés. No tuvo opción alguna de brillar. En la 2ª jornada de liga, el 12 de septiembre de ese 2009, se rompió de mala manera una pierna y su futuro se arruinó por completo en el cuadro zaragocista.

Fue en Sevilla, en el Sánchez Pizjuán, en un mal apoyo cuando iba a rematar a puerta en el área sevillista. Sufrió la rotura de ligamento cruzado anterior del tercio superior de la rodilla izquierda. Tras una minuciosa y delicada operación, Uche logró recuperarse en algo más de 7 meses y llegó a reaparecer al final de la liga en La Romareda frente al Real Madrid en el último cuarto de hora. Se aparcó su puesta a punto definitiva para la pretemporada consiguiente, a la espera de que fuera una especie de refuerzo nuevo en su segundo año como blanquillo. Pero la mala fortuna siguió agarrada al equipaje de Uche y, en su segundo verano como blanquillo, en un amistoso contra el Alavés en Mendizorroza, la misma rodilla crujió: se rompió el asa de cubo del menisco interno y, sin tiempo para comenzar la liga, volvió al quirófano.

La rehabilitación se complicó y fueron otros siete meses de baja forzosa. No reapareció hasta febrero, ante el Atlético de Madrid en La Romareda. Aun así, después de prácticamente año y medio fuera de juego por completo, Javier Aguirre, entonces técnico blanquillo tuvo que tirar de él en una vertiginosa recta final de liga y participaría en 14 partidos, anotando un gol decisivo para ganar 2-1 al Athletic de Bilbao en campo zaragozano, a la sazón su único gol con la camiseta blanca y el pantalón azul de los aragoneses.

De cara a la tercera campaña de Uche en el Real Zaragoza, la secretaría técnica y la dirección deportiva decidieron que había que buscarle un destino y le comunicaron durante el verano, a él y a su representante, que no iba a tener hueco en el remozado plantel de Aguirre. Aun así completó la pretemporada, en circunstancias atípicas, viajando a la larga concentración del equipo en Inglaterra pero sin jugar ningún amistoso y sin apenas contar en los ejercicios tácticos durante muchos días. La confusión sobre su salida se enredó cuando, en la 1ª jornada de liga, a finales de agosto de 2011 (aquella de la derrota por 0-6 ante el Real Madrid en La Romareda), Aguirre lo puso de titular y le dio los 90 minutos.

Aquel esperpéntico partido de los zaragocistas (también, de manera particular, para el propio Uche por lo atípico de su alineación después del verano que había pasado) sería su último día como futbolista blanquillo. Horas después, al borde del cierre del mercado estival, se pactó su marcha al Granada.

Ike, como se le conoce, había pasado sin pena ni gloria por el Real Zaragoza, pisando tres temporadas, pero sin poder dar de sí apenas nada en ninguna de ellas. Más de la mitad del tiempo estuvo de baja médica, con la rodilla izquierda averiada. El Sánchez Pizjuán y Mendizorroza fueron sus escenarios fatídicos como zaragocista, donde se lesionó de gravedad de forma encadenada. Fue un '9' frustrado por el mal fario, por la desgracia, en la parte del agapitismo donde el molinillo del descarrilamiento general del Real Zaragoza estaba ya empezando a coger revoluciones dignas de máxima preocupación en términos globales.

Uche recuperaría después su tono, con el paso del tiempo y, de nuevo con su valedor Marcelino García Toral, en el Villarreal, firmaría dos grandísimas campañas goleadoras (a 14 dianas por curso y un buen número de asistencias a sus compañeros de vanguardia). Su tercer y último año en El Madrigal ya evidenció un ligero bajón de prestaciones. La edad se dejó notar en el africano, que en Málaga jugó muy poco y este año, en Tarragona, ha ido de más a menos en un equipo que aspiraba a repetir un año por todo lo alto, como hizo el Nástic el año pasado (fue 3º y estuvo a punto de subir a Primera), y sin embargo ha estado todo el tiempo como colista.

Ike Uche ha perdido protagonismo en el Nástic con el mercado invernal. De hecho, no ha jugado ni un minuto en los tres últimos duelos de los granas. El regreso de Achille Emana y el fichaje del delantero centro del Alavés Barreiro han ido en su detrimento. Pero ahí sigue. Y los números, cuando comience el partido de los de Tarragona en Zaragoza, dirán que Uche es su mejor goleador, con 5 dianas. Habrá que ver si Merino prosigue con el paulatino apartamiento de Uche de las alineaciones del cuadro catalán o si, por el contrario, utiliza el factor anímico y moral de los ex para volver a alinear al nigeriano en La Romareda.

En El Real Zaragoza, el historial de Uche se redujo a 18 partidos disputados como blanquillo: 3 en la primera temporada (146 minutos), 14 en la segunda (920 minutos) y uno en la tercera (90 minutos). Demasiado poco para las expectativas con las que llegó.

En el apartado de anécdotas, Uche forma parte del presente del Real Zaragoza por dos cuestiones bien distintas. Una, porque en el partido de la primera vuelta, que acabó 0-0 en el Nou Estadi, el nigeriano falló un penalti que podría haberle dado el triunfo a los catalanes, pero se lo paró Irureta. Y la otra, porque, por su alineación como '9' del equipo aragonés en el famoso y polémico partido Levante-Real Zaragoza del final de la liga de 2011, investigado por presunto amaño, ha sido uno de los llamados a declarar por la jueza durante los largos meses de instrucción que aún está por concluir.

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