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Real Zaragoza

La salida de Manu Herrera, última patata caliente para Juliá

El fichaje de Irureta y la explícita apuesta por el joven del filial Ratón obligan a buscar una salida del veterano portero.

Manu Herrera es la última salida de la plantilla del Real Zaragoza de envergadura que le resta por llevar a cabo a Narciso Juliá, el director deportivo del club aragonés. El veterano portero madrileño, de 35 años, se ha quedado sin espacio en el reparto de guardametas de la renovada plantilla que se está terminando de rematar para el año próximo. Irureta, recién llegado tras abandonar el Eibar, va a ocupar su rol de arquero experimentado y el club ha apostado en firme por Ratón, el portero del filial que ha dado el salto a la primera plantilla con vocación de progresar paso a paso.

Herrera, con un salario que por su monto interesa también descontar en el difícil plan de gasto máximo que la LFP permite al Real Zaragoza, debería rescindir su compromiso contractual y seguir los pasos de los Diamanka, Pedro o Abraham. Es un caso singular que Juliá debe solucionar con cierta urgencia a partir de ahora. De todos los jugadores a los que se subrayó en un principio como prescindibles, el caso del portero es el más complicado de resolver. Por eso, el director deportivo no es tan rotundo como lo fue en los anteriores casos.  

"Los jugadores que se van a ir a partir de ahora, si es que al final se marchan, será siempre a causa del problema económico que causa la obligación de tener un techo salarial. Tenemos que hacer ajustes para no pasarnos del límite. En principio, su salida no tiene que producirse necesariamente. Pero, por el tema económico, sí que tenemos que ir aligerando el tope de gasto global en la plantilla. Y hemos de equililbrar otras posiciones en las que ahora mismo tenemos más necesidad que en la portería", explica Narciso Juliá con tanta intención como cautela respecto del caso Manu Herrera.

Por el momento, con diferentes problemas musculares que lo han tenido al margen en varias sesiones de entrenamiento, el portero madrileño sigue en la disciplina del Real Zaragoza. No jugó el primer amistoso de este viernes ante el Boltaña. El Elche, su anterior club antes de fichar el verano pasado por el Real Zaragoza, se ha interesado por su retorno tras los cambios vividos en su directiva. Encontrar un destino para un portero de sus características y caché no es empresa sencilla.

Al margen de estas cuestiones mayores, las relativas a lo inconveniente de un gasto de salario grande en una pieza que no tiene vocación de ser titular y a lo recomendable que es limar los excedentes en la portería para poder invertir en otros puestos como la delantera, las bandas del ataque o, incluso, la línea media, en el caso de Manu Herrera todo el mundo admite otro apartado negativo que pesaría en su contra en el caso de continuar en el Real Zaragoza este año: del episodio del 6-2 encajado en el último partido de la pasada temporada en Palamós ante el descendido Llagostera, una catástrofe que aún sangra en el zaragocismo, el más señalado entre la afición fue el portero. Existe el convencimiento de que Herrera difícilmente obtendrá el indulto de aquel vergonzoso capítulo para la historia del club. Y eso también pesa a la hora de buscar su salida del vestuario antes de que empiece la nueva campaña.

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