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Nástic, La Romareda, 2015, 2016... cómo cambian los tiempos

Los tarraconenses jugaron hace un año en Segunda B contra el Aragón. Ahora son una amenaza para el primer equipo en la lucha por subir a Primera.

Uno de los goles del Nástic de Tarragona logrados en el 0-3 del año pasado ante el RZD Aragón en Segunda B, en una casi desierta Romareda.
Nástic, La Romareda, 2015, 2016... cómo cambian los tiempos
Aránzazu Navarro

El Gimnástic de Tarragona llega a La Romareda a falta de solo cuatro jornadas para el final de la liga con la vitola de candidato al ascenso a Primera División. Lleva todo el año arriba, creciendo en sus opciones como candidato al asalto a la élite dentro de apenas tres semanas. El cuadro catalán genera un respeto mayúsculo al primer equipo del Real Zaragoza, que lo observa como el principal escollo de cuantos le restan en este esprín final del torneo. De hecho, el Nástic comenzará el partido de este domingo con un punto más que los zaragocistas: 61 por 60 suman ambas escuadras.

La curiosidad en relación a esta visita del equipo grana surge en cuanto se echa marcha atrás la moviola tan solo un año. Y es que el equipo de Tarragona pisó La Romareda hace exactamente trece meses, ese corto espacio de tiempo, y lo hizo para disputar un partido de liga. Para ellos, volver al estadio municipal zaragozano supone un hecho reciente. Lo hicieron hace nada, acompañados además de casi 2.000 seguidores.

¿Por qué la afición zaragocista no tiene apenas constancia de este dato tan contundente? ¿Por qué casi nadie recuerda aquel triunfo del Nástic por 0-3 que fue celebrado ruidosamente por sus hinchas en las gradas de La Romareda el pasado abril de 2015?

La respuesta trae consigo la singularidad del caso, esa condición de mutante en grado extremo que tiene el mundo del fútbol profesional. El zaragocismo no tiene noción de este partido porque el Nástic lo disputó ante el Real Zaragoza B, el actual RZD Aragón, dentro del grupo de Segunda División B que el año pasado compartieron (el 3º). Aquel día, con aquel contundente triunfo, los de Tarragona apuntalaron prácticamente su condición de líderes y, simultáneamente, pasaportaron al filial blanquillo hacia el descenso definitivo a Tercera. Posteriormente, ese Nástic pujante le ganaría la eliminatoria de promoción de ascenso al Huesca y subiría de un solo salto a Segunda.

Y, un año después, el Nástic vuelve a poner el mismo rumbo en el GPS de su autocar oficial para volver a jugarse otro partido crucial en La Romareda. Solo que, esta vez, no lo hará en un estadio semivacío, donde sus 2.000 fieles se adueñaron de los cánticos y vítores según iban cayendo los goles, dado que el seguimiento del filial, sabido es, no pasa de varios centenares de amantes de los equipos canteranos, aunque circunstancialmente el B del Real Zaragoza juegue sus partidos en La Romareda, como fue el caso del curso anterior ante el Nástic.

En aquel equipo de Tarragona del año pasado ya estaba Vicente Moreno como entrenador. Y en su alineación ante el Aragón formaron el portero Manolo Reina, los defensas, Xisco Campos, Pablo Marí, Xavi Molina y Mossa, habituales todo el año esta vez en Segunda División, en el potente equipo grana de la actualidad. También el extremo Jean Luc Assoubre. O el delantero Marcos de la Espada. O el mediapunta Rayco. Como de estos detalles se deriva, buena parte de los cimientos de este Nástic que es 3º en la división de plata y camina por delante del Real Zaragoza todo el curso provienen del año pasado, en Segunda B. Y los lucieron hace un año en el mismo escenario que va a acoger la 'final' por el ascenso a Primera que supone este duelo de la 39ª jornada ante los zaragocistas mayores.

El año pasado, el Nástic barrió a un equipo formado por Víctor Ibáñez; Goni, Marc Vales, Sergio Gil (Bonilla, 51'), Lasure; Santigosa (Pombo, 15'), Tarsi (Esteve, 61'), Carlos Javier. Nacho Lafita, Kilian y Diego Suárez. Era el filial del Zaragoza que no pudo sujetarse en Segunda B. La secuencia de los goles fue esta: 0-1, Rayco (5'); 0-2, Rocha (56'); 0-3, Marcos de la Espada (76'). La estrella de los catalanes era Lago Junior, ahora en el Mallorca tras empezar la liga en el Mirandés.

Un año después de este curioso episodio, muy recordado y gozado en Tarragona pero totalmente oculto y desconocido en Zaragoza, el Nástic pisará este domingo de nuevo La Romareda. En otra categoría, contra un rival bien diferente y de mucha mayor enjundia, con un graderío en el que apreciarán una temperatura y una presión ambiental bien distinta a la del curso anterior y, sobre todo, con un estatus propio totalmente transformado al alza. El Nástic ha pasado en un solo año de ser un equipo aspirante a salir del hondo pozo de la Segunda B, de estar sumido en el fango de la categoría de bronce que más bien es de hojalata, a jugar al límite por retornar a la Primera División, al fútbol de las estrellas, al de los millones, al de las grandezas.

Este episodio, presentado en tiempo real, demuestra lo rápido que puede cambiar el destino de un club en el fútbol profesional. A veces para mal. Otras, para bien.

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