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Real Zaragoza

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Carambolas no tan imposibles

Para no descender a Segunda División, el Real Zaragoza precisa de una improbable combinación de resultados. Sin embargo, para la esperanza, las últimas jornadas de Liga suelen acontecer resultados inesperados.

Una imagen del último partido del Real Zaragoza
El Real Zaragoza, más cerca del descenso_2
EFE

Con la depresión en suspenso, el zaragocismo va pasando poco a poco la semana. La última de la presente temporada. Días de tensa calma que tendrán su final este sábado, cuando sobre las 23.00 se conozca definitivamente el destino final del Real Zaragoza. Fin de trayecto que todas las señales parecen localizar en Segunda División. Claro que, hasta entonces, sigue existiendo una posibilidad de permanencia para el cuadro zaragocista. Al menos, matemáticamente. Clavo ardiendo al que, buen seguro, se agarran muchos de los seguidores blanquillos.

Con la cabeza fría, la combinación de resultados que dejaría a los aragoneses en Primera parece poco probable. Para ello, los de Manolo Jiménez deberían ganar al Atlético de Madrid, que llega a La Romareda más pendiente del futuro de su estrella, Radamel Falcao, que del partido en sí. La parte más complicada de la ecuación, a pesar de la mala imagen de los zaragocistas en sus últimos compromisos, es la que depende de terceros. Concretamente, de que Deportivo y Celta no ganen en sus partidos.

Quienes más difícil lo tienen son, sin duda, los coruñeses. El cuadro dirigido de Fernándo Vázquez debe medirse a una Real Sociedad que tiene en su mano colarse en Liga de Campeones. Nada que ver con el momento en el que vive el Espanyol, rival del cuadro vigués y que parece acumular varias jornadas de vacaciones adelantadas. Rizando el rizo, a los blanquillos también podría valerles el empate incluso. Eso sí, entonces la peripecia incluiría que Celta y Depor perdiesen y, además, que el Mallorca no gane contra el Valladolid.

La carambola es, pues, complicada. Sin embargo, no es menos cierto que las últimas jornadas, en muchas ocasiones, son dadas a estas cadenas de resultados fuera de toda lógica. Como ejemplo más claro, no hay que buscar mucho en la historia. Sin ir más lejos, la pasada campaña, el Villarreal terminó descendiendo después de comenzar la última jornada como uno de los equipos con menos probabilidades de acabar en el pozo. La muestra, eso sí, tampoco es excesivamente agradable para el Real Zaragoza. Pues, en aquella ocasión, los amarillos se estrellaron contra un Atlético de Madrid que poco tenía en juego. Mismo rival que, casualmente, visita La Romareda este sábado.

Tampoco hace dos temporadas se consideró factible la caída a Segunda del Deportivo de La Coruña. En una jornada frenética, con seis equipos (Mallorca, Real Sociedad, Osasuna, Getafe y Real Zaragoza, además de los coruñeses) jugándose la última plaza de descenso. Contra pronóstico, por jugar contra otro de esos equipos que, en principio, tienen todo hecho, en este caso el Valencia. Sin embargo, el conjunto entonces entrenado por Lotina cayó 0-2 y se marchó al pozo.

Son solo dos ejemplos de que en el fútbol, dar por cierto algo de antemano, suele ser la base del error. Aunque, evidentemente, como en todo ámbito, los milagros son siempre la excepción y no la norma.

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