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El 'falso 9' y el eje de la defensa, los enigmas de España

Morata demostró ante Alemania que con un punta nato se vivía mejor y la apuesta por Rodri ha dejado inéditos a tres centrales naturales, Eric García, Pau Torres y Guillamón.

Morata
Morata
Sefutbol

Los análisis en un torneo tan intenso como un Mundial son siempre cortoplacistas, con partidos cada cuatro días en los que todo el trabajo previo se puede ir al traste en un parpadeo. Un error, y las matemáticas ya no cuadran. No hay tiempo para los exámenes sosegados porque en cuanto el árbitro pita el final de un encuentro ya se piensa en el siguiente, en la entidad del rival, en cómo hacerle daño, en quién es su futbolista franquicia y cómo frenarlo. Si ese duelo es además el último del grupo, a las cábalas deportivas hay que sumarle las combinaciones numéricas para asegurar la clasificación. España tiene muy bien encarrilado el pase a los octavos de final después de la histórica goleada ante Costa Rica en el debut en el torneo de Catar y tras un empate ante Alemania que dejó de inicio un regusto amargo por cómo se produjo pero que visto con perspectiva tiene un valor considerable.

Han sido dos choques en las antípodas por la enorme diferencia en el potencial de los adversarios y por el guion de la película de ambos. Pero la reivindicación de Álvaro Morata en la gran jaima del Al Bayt Stadium ha reabierto el debate sobre el 'falso 9', la apuesta del seleccionador frente a los ticos y en la primera parte ante los germanos. Y la predilección de Luis Enrique por el reconvertido centrocampista Rodri como compañero de Laporte ha situado los focos sobre el eje de la defensa, en la que los otros tres centrales naturales además del exfutbolista del Athletic, Eric García, Pau Torres y Guillamón, todavía no se han estrenado. La medular es de momento la línea más reconocible, con Busquets, Pedri y Gavi como un trío que parece intocable. El jueves llega Japón. Con el pasaporte para las eliminatorias todavía por sellar, el duelo servirá para comprobar si las preferencias del técnico son inamovibles.

El asturiano había anunciado cambios para medirse a la 'Mannschaft' después del estreno en la Copa del Mundo, aunque los hechos han demostrado que jugó al despiste y que en realidad fue más bien un mensaje interno al vestuario para mantenerlo tensionado y evitar la euforia. La única variación en el once, Carvajal por Azpilicueta en el lateral derecho, no supuso modificación alguna en el esquema, más allá de que Olmo y Marco Asensio se intercambiaron bastantes veces las posiciones para tratar de desorientar a los alemanes en las inmediaciones del área. El catalán del Leipzig es una garantía en las grandes citas internacionales y es uno de los ojitos derechos del entrenador por su versatilidad para moverse en banda y en la zona central del ataque. Abrió el marcador ante Costa Rica y solo una magistral intervención de Neuer evitó que volviera a hacerlo en el segundo compromiso del grupo.

Sin embargo, algo vio Luis Enrique ante los germanos que no le convencía. Las llegadas de La Roja eran esporádicas, chispazos de calidad, pero no había continuidad, el axioma de su ideario, el que define un estilo muy definido e innegociable. Y entonces llamó a Morata, el único punta puro de la plantilla -los otros siete atacantes son extremos-. De repente el escenario fue otro muy diferente. El balón rodaba con soltura. Los jugadores españoles, hasta entonces agarrotados, empezaron a estar sueltos, a hacer lo que saben. El madrileño, cuestionado allá donde va y epicentro de las críticas en la pasada Eurocopa por la eventual sequía anotadora del colectivo, abrió nuevas vías para sus compañeros y aprovechó su oportunidad en el mejor escenario posible. No sólo hizo el gol que metía transitoriamente a La Roja en octavos, sino que dio un vuelco al panorama y asumió los galones que reivindica.

El compañero de Laporte

El ataque es uno de los enigmas a resolver de cara al choque con los imprevisibles nipones. ¿Habrá otra vez 'falso 9' y Morata mantendrá el rol de revulsivo como hasta ahora, o el seleccionador le hará titular y sacrificará a uno de los interiores, Ferran o Asensio con toda probabilidad? El otro misterio a desentrañar es si Rodri, llamado en principio a hacer de Busquets si el veterano capitán acusa el desgaste con el transcurrir de la competición, volverá a ser el compañero de Laporte en la trinchera. Los dos futbolistas, a las órdenes de Pep Guardiola en el City, se compenetran porque se conocen bien al compartir caseta en el club de Mánchester, pero no deja de ser sorprendente que el preparador gijonés se haya traído cuatro centrales específicos a Doha y solo haya empleado uno. Rodri no estuvo nada exigido ante Costa Rica, pero los germanos le pusieron en serios aprietos.

En principio todo apuntaba a que Eric García tenía muchos boletos para hacerse fuerte en el eje de la retaguardia como pareja del futbolista de Agen, hasta la fecha insustituible en la columna vertebral de España. Luis Enrique siempre ha tenido predilección por el azulgrana y dio la cara por él cuando fue muy cuestionado por el entorno después de firmar algunas actuaciones cuando menos discutibles, tanto en su equipo como en la selección. Pau Torres, un fijo en las convocatorias desde que Luis Enrique se hizo cargo del combinado nacional, también sigue inédito en la cita de Catar. Sus últimas apariciones con el Villarreal no han sido especialmente brillantes, con errores de bulto en la salida de balón, precisamente uno de sus teóricos puntos fuertes. Guillamón fue una de las sorpresas de la lista y su papel ya se intuía secundario. ¿Falta de confianza en los centrales? El tiempo lo dirá.

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