Despliega el menú
Fútbol

El Barça y Messi quieren hablar y destensar la cuerda

Bartomeu pedirá los 700 millones de su cláusula y el argentino la carta de libertad, pero aunque las posturas son irreconciliables, las dos partes saben que ir a juicio sería un disparate y todo puede pasar en un lío mundial.

Leo Messi, durante un entrenamiento con la selección argentina en Moscú.
Foto de archivo de Leo Messi
Afp

El mundo del fútbol, y puede que el otro también, vive pendiente de Leo Messi desde que el martes notificó al FC Barcelona mediante un frío burofax que tenía derecho legal a solicitar la carta de libertad para irse ahora y no esperar a cumplir el contrato firmado hasta 2021. Un extremo que el club azulgrana no contempla, dispuesto a defender con sus servicios jurídicos que el '10' solo puede cambiar de club en este momento si paga los 700 millones de euros de su cláusula de rescisión por no haber avisado en mayo de sus intenciones de desvincularse. Ninguna de las dos partes, claramente enfrentadas, emite comunicados públicos ni hace declaraciones oficiales, pero todos lo saben todo gracias a una batalla de filtraciones en diferentes medios de comunicación de todo el planeta a las que hay dar credibilidad, aunque a veces se contradigan.

La última es una posibilidad de cumbre telemática entre Josep Maria Bartomeu y Jorge Messi, padre y agente del jugador, para intentar llegar a un acuerdo y evitar los tribunales. Sin duda eso pasaría por permitir cobrar al Barça un traspaso razonable (100 millones, por poner un ejemplo tirando a la baja teniendo en cuenta que le queda un año de contrato) al club de destino, posiblemente el Manchester City. Pero el presidente, y no es una exageración valorando la crispación existente entre los barcelonistas y el intento de asalto frustrado del miércoles al Camp Nou por parte de unos 100 seguidores muy enfadados y agresivos, ya no solo teme por su puesto, que al fin y al cabo dejará en las elecciones de marzo de 2021, sino también por su integridad física. Por eso su 'oferta' de dejar el club ahora siempre que Messi aparezca para decir que se queda porque el presidente es el culpable del caso. Si le sale bien y el '10' sigue, quedará como salvador y mártir. Y si Messi se va igualmente, quedará claro para él que Bartomeu no tenía nada que ver en su decisión.

Se mantiene Bartomeu en sus trece de que Messi es intransferible y de que solo se irá por 700 millones. Como mínimo, si negociara, dicen desde el club que tendría que ser marchándose como el jugador más caro en la historia del club. El listón está en los 222 millones que pagó el PSG por la cláusula de Neymar en 2017. Y esa cantidad no puede abonarla nadie por la crisis global derivada de la pandemia del coronavirus y también por el 'fair play' financiero de la UEFA que precisamente examina con lupa a los dos principales pretendientes, Manchester City y PSG, que ya se libraron recientemente de una sanción ejemplar por sus cuentas opacas.

Toca hablar

Los especialistas en derecho deportivo avisan que si hay juicio Messi podría irse a donde quisiera con un tránsfer provisional, pero, si bien ahora sería gratis, el club de destino tendría que pagar lo que indicara la justicia si diera la razón al Barça. Por lo tanto, el Manchester City difícilmente se atrevería a firmarle ahora con el riesgo de que le reclamen, pongamos, 500 millones dentro de unos meses. Toca hablar, sí o sí.

Mientras, todo gira en el planeta alrededor de Messi. Desde una manifestación en Rosario (Argentina) para pedirle que cumpla ya su sueño de volver para jugar en Newell's Old Boys, su club de niño, a una moción de censura en el Camp Nou con varios precandidatos uniendo fuerzas para intentar derribar ya al presidente, Josep Maria Bartomeu, como castigo a esa situación que deprime a los culés: el más posible adiós del '10' azulgrana después de 20 años en el Barça.

Los medios de comunicación franceses aseguran que el PSG ha reaccionado para impedir que se vaya al Manchester City y escoja el Parque de los Príncipes, mientras que la prensa británica tiene claro que en el Etihad Stadium manejan con calma los hilos de la situación, ya con el OK de Pep Guardiola y a la espera de que el FC Barcelona conceda facilidades. Entre los jeques árabes de ambos clubes intenta colarse la familia Zhang, propietaria del Inter, que no renuncia a una ofensiva final si recibe el apoyo económico de gobierno de China. Un lío mundial.

Etiquetas
Comentarios