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El Ebro cae con honor ante el Valencia por 1-2, tras haberse adelantado en inferioridad

El conjunto arlequinado jugó durante una hora con un hombre menos.

Gloria para el CD Ebro pese a la derrota por 1-2 frente al Valencia de Primera División en la ida de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey de 2019. El modesto equipo zaragozano, de Segunda B, plantó cara al poderoso adversario valencianista, que tuvo la ventaja de jugar con un hombre más desde el minuto 28 por la expulsión de un jugador local. Solo al final, en dos acciones individuales de Santi Mina, los chés pudieron dar la vuelta a un marcador que había puesto a su favor el cuadro aragonés en el 61 con un gol de Jon Ander.

Muy digno fue el primer tiempo del Ebro ante un Valencia que solo despertó en el último cuarto de hora, favorecido claramente por la prematura expulsión de Tiago por doble amarilla. Un exceso de celo del árbitro catalán Estrada Fernández que, de este modo, aún ayudó más a decantar la superioridad técnica de los valencianos sobre el animoso equipo zaragozano. Los de La Almozara aguantaron el 0-0 con rigor defensivo, con un 5-4-1 bien ordenado por Manolo González, su técnico (luego tuvo que ser un 5-3-1), con algunas buenas combinaciones en la línea media y hasta con dos ocasiones de claro peligro ante la portería de Jaume Doménech en esta primera mitad.

Los de Marcelino, que andan tocados en este inicio de temporada, tanto en la Liga como en la Champions League, mostraron, con un once repleto de suplentes y algún chico del filial (el coreano Kang In), sus dificultades para imponer sobre el magnífico césped de La Romareda su hipotética prevalencia con el balón. Mucho toque en zonas inertes, pero escasa profundidad con criterio. Mientras el duelo estuvo 11 para 11, el Ebro plantó cara con decoro y allanó las presumibles diferencias. E, incluso, después de la roja a Tiago, los de la Quimíca fueron capaces de generar su mejor ocasión de gol, en el minuto 39, con un disparo en el área de Víctor García tras una falta rechazada que, lamentablemente, se estrelló en la maraña de defensores valencianos y no llegó al marco.

Antes, el Ebro había amagado el gol en una contra que intentó culminar el propio Víctor García en el minuto 17 pero que se encontró con el cruce in extremis de Murillo para salvar el disparo final (se protestó penalti, pero no lo fue). El resto de jugadas con sello de peligro fueron todas valencianistas. Era lo suyo. Y en casi todas asomó un gran Salva, el portero de los arlequinados, lleno de inspiración en una tarde exigente con el hándicap de la lluvia, que no paró de caer en todo la tarde. Santi Mina, en el minuto 5, casi dejó en evidencia al guardameta local al adelantarse en la tardanza para sacar el balón con el pie, pero el remate se marchó fuera por fortuna. Después, en el 23, Gameiro, solo en el área, remató duro y Salva rechazó en una gran parada.

Tras un espacio de juego insustancial, todo se aceleró en la recta final del primer periodo. Ferrán cabeceó un córner en el 35 y el balón rozó el larguero. En el 37, a la salida de un córner, fue Vezo el que marró un gol cantado, pues su remate en el área pequeña con la derecha se le fue alto, mal. Un minuto después, el francés Gameiro concluyó de cabeza un centro largo y Salva detuvo con seguridad bajo palos. Y, por fin, en el 45, el danés Wass sacó un derechazo desde lejos que obligó de nuevo al arquero de los zaragozanos a llevar a cabo una estirada preciosa para evitar el 0-1 antes del intermedio.

El descanso llegó con el aplauso de los casi 15.000 espectadores que hicieron grande esta cita histórica del Ebro, mezclada con el enfado con el árbitro por su duro rasero con Tiago. Y, por supuesto, desde el prisma del Valencia, con la preocupación de Marcelino y los suyos por la escasa eficacia en un choque donde deberían haber dejado ver mucho más su potencial. La cosa quedaba abierta para una segunda mitad que el Ebro, por fuerza, debía planificar a la defensiva. Más aún que al principio, por motivos obvios. El Ebro lo tenía aprendido de carrerilla. Sus centrales defendieron de maravilla el balón parado. El repliegue lo hicieron todos sus hombres como una acordeón, bien engrasados. Y en la delantera, su punto flaco en la liga, que los tiene colistas del grupo 3 de Segunda B por el momento, Raúl González esperaba como Robinson Crusoe un balón con el que dar la campanada.

Marcelino dejó en la ducha al campeón del mundo Gameiro y metió al internacional belga Batshuayi en busca de velocidad y de ese gol que tanto necesitaba. González no tocó nada. Y, pese a estar con 10, el Ebro prosiguió con su valentía y orgullo en el arranque de la reanudación, con Víctor García como principal motor de un par de salidas desde atrás llenas de mérito y plasticidad que la gente ovacionó pese a no concluir en la portería de Doménech. La réplica la puso el coreano Kang In en el minuto 56, con un disparo desde fuera del área que se fue al palo derecho, por fuera. Un aviso serio ya para los aragoneses. El Valencia necesitaba a meter una velocidad más al ritmo de juego, cosa que realmente no lograría en ningún momento.

El sadabense Mainz suplió al cansado Raúl González a falta de media hora. Su experiencia y frescura pretendía dar opciones al Ebro de encontrar una contra sorpresiva. E, indirectamente, fue mano de santo. Porque enseguida, en una falta lejana centrada por Cortés, el lateral Jon Ander cabeceó picado en el segundo palo marcando el 1-0 ante el delirio general de la afición aragonesa. Con uno menos desde antes de la media hora, el Ebro estaba doblegando al Valencia. Más historia sobre la gran historia de este club de La Almozara. Un sueño hecho realidad. El ¡sí, se puede! se cantó en los graderíos con énfasis mientras los chés andaban groguis por el campo.

La euforia local duró breve rato. Santi Mina salió al rescate de los valencianistas con un golazo en el 70. Quebró a su marcador en el pico del área y sacó un chut duro cruzado que se coló junto al palo izquierdo de Salva. El 1-1 devolvió el duelo a los cauces de la lógica. El Ebro, ahí, encaró el cuarto de hora final lleno de ilusión. Nadie le iba a quitar ya sus minutos de gloria. Grandiosos, preciosos, para el álbum de recuerdos de todos los protagonistas. En otra falta lejana, como la del gol arlequinado, Liñán estuvo cerca del 2-1, pero su remate flojo tras el rechazo de Doménech, lo sacó Murillo bajo palos.

La lástima fue que, en la siguiente acción, de nuevo Santi Mina encontró el gol e hizo el 1-2. El ariete cabeceó picado un centro desde la derecha y desbordó a Salva de nuevo. En dos zarpazos de clase, el Valencia daba la vuelta al tanteador a falta de 10 minutos. Una pena, por más previsible que fuese este desenlace. De no ser por Mina, el Valencia de Marcelino pudo haber capotado en La Romareda ante el Ebro sin que nadie hubiese podido replicar. Los zaragozanos ya no tuvieron armas para intentar irse arriba. Lo habían dado todo en franca inferioridad durante más de una hora de juego, lo que dio mucho más mérito a su excelente trabajo. El Valencia buscó el tercer gol, pero Diakhaby falló un testarazo a placer en un córner y, en los últimos ataques ante un Ebro ya abatido, nadie acertó a meter el balón en la red pese a que los levantinos gozaron de hasta tres pelotas francas en el área chica para ello.

Una sincera y cerrada salva de aplausos despidió a los jugadores de La Almozara. Se lo ganaron a pulso. Dieron la cara con honor ante un Valencia que se marchó a casa sabedor de que se quedó muy cerca de sufrir una abolladura seria en su mal inicio de temporada. Se impuso la lógica en el marcador, pero el desarrollo del partido ensalzó los valores de la modestia de un Ebro que siempre recordará este episodio extraordinario en su historial.

Ficha Técnica

CD Ebro: Salva; Jon Ander, Michele, Ubay, Ferrone; Sandro (Liñán, 75), Gerrit; Sergio Cortés (Dani Martínez, 68), Víctor García, Tiago; y Raúl González (Mainz, 60).

Valencia CF: Jaume Doménech; Vezo (Coquelin, 64), Diakhaby, Murillo, Lato; Wass, Carlos Soler; Ferrán, Kang In (Blanco, 83); Santi Mina y Gameiro (Batshuayi, 46).

Árbitro: Estrada Fernández (Comité Catalán). Expulsó a Tiago por doble amarilla (18 y 28). Amonestó a Manolo González, entrenador del Ebro (20), Murillo (33), Ferrán (52) y Lato (77).

Goles: 1-0, min. 61: Jon Ander. 1-1, min. 70: Santi Mina. 1-2, min. 79: Santi Mina.

Incidencias: Tarde fría en Zaragoza, lluviosa, con 12 grados. El césped de La Romareda presentó un aspecto impecable. En las gradas, alrededor de 15.000 espectadores.

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