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Fútbol

Fernando Cáceres: “El Zaragoza es mi equipo y mi gente, me gustaría trabajar allí"

Ni las adversidades más grandes han logrado que el 'Negro', héroe de la Recopa, deje de lado las cosas que más ama: su familia, el fútbol y Zaragoza.

Fernando Cáceres.
Fernando Cáceres.
G.G.

Fernando Cáceres es un luchador de la vida. La suya cambió un 1 de noviembre de 2009 cuando fue tiroteado en Buenos Aires por un grupo de delincuentes que intentó robarle el coche. Recibió varios disparos y uno de ellos impactó en el ojo derecho. Lo perdió y quedó en una silla de ruedas. Pero su mente positiva y sus ganas de salir adelante ha podido con todo. El Negro, uno de los hombres que ganó la Recopa para el Real Zaragoza, se ha reinventado a sí mismo. Fundó el Fernando Cáceres Fútbol Club, y aspira, en un futuro, a retornar al equipo que le dio la gloria para ocupar su banquillo: “Estoy a la altura de cualquier entrenador”.

Ni las adversidades más grandes han logrado que Fernando deje de lado las cosas que más ama: su familia, el fútbol y Zaragoza. Se retiró para dedicarse a su madre; volvió a ligarse al deporte para tratar de ayudar a que nadie más padezca lo que él sufrió, y hoy está más fuerte que nunca, tanto que no ha perdido ni el sentido del humor ni la convicción. Algo que se aprecia a simple vista, cuando en la última pregunta le invitó a pensar quién es él hoy en día. La respuesta es rápida, porque no tiene ni que pensarla: “El mejor técnico del mundo”.

-¿En qué momento de su recuperación decidió fundar el club?

-Fue cuando estuve en la clínica haciendo la recuperación. Conocí a un chico que tenía el mismo horario de terapia que yo, y cuando su obra social le interrumpió la cobertura porque ya no podría volver a caminar, sentí que debía hacer algo por la gente que sufre. Y que se podía hacer desde lo que más conozco, que es el fútbol. Así nació Fernando Cáceres Fútbol Club. Llegamos a tener 300 chicos. La idea es que tengan un crecimiento deportivo .

-¿Cómo se involucra?

-Yo voy a ver fútbol. Y con los entrenadores hablo siempre. A mí me gusta estar ahí dentro, pero no me meto mucho si ellos no me dejan. El lugar es de ellos y si en algún momento me dejan, estoy.

-¿Recibió la ayuda esperada al comienzo o menos?

-Recibí ayuda. Cuando Grondona estaba vivo nos ayudó a entrar en la Liga de Luján, donde no teníamos jurisdicción, porque nosotros estábamos en La Matanza. Después se acercaron amigos. Estuvo la suerte de que Ariel Ortega se sumara al primer equipo. Con él tengo una amistad de años. Lo conozco de la época en que jugaba en River.

-¿Hasta qué punto colabora con los chicos? ¿Tiene pensado ponerse al frente del banquillo?

-Colaboro charlando con los entrenadores y los chicos. Pero los manejan a su manera. Me encantaría dirigir…

-Pero llegó a ser entrenador de la reserva de Independiente antes de lo que le ocurrió.

-Yo soy técnico títulado, exactamente. Y era el DT (director técnico) del filial de Independiente, pero también llegué a dirigir a su primer equipo en un torneo de verano, aunque fue un solo partido. Empatamos con River y le ganamos por penales. Yo era el ayudante de Pepe Santoro y cuando se fue me tocó dirigir ese partido en Salta, pero fue solamente ese.

-¿Se identifica con alguien de la nueva camada de entrenadores?

-Mi sueño es ser entrenador. No me identifico con nadie, solo espero que algún día alguien me dé la oportunidad de mostrar lo que tengo para dar. Pero mi deseo es dirigir. Yo no veo grandes misterios en el fútbol como para no hacerlo. Simplemente necesitas la voluntad y las ganas de poder hacerlo. Después todo sale.

-¿Cuándo cree que puede llegar esa oportunidad? Cuando sufrió el asalto se habló de que no podría caminar, y ahora ya empieza a manejarse solo.

-Se dijeron tantas cosas… desde que estaba muerto hasta que no iba a poder hablar o pensar. Pero los que mandan y los que deciden son los médicos. Yo solo tengo que escuchar y avanzar en lo que pueda. Y aquí estoy…

-Alguna vez mencionó que lee gustaría trabajar en Zaragoza.

-Y sí. Porque esa es mi ciudad. Es mi equipo y es mi gente. Me veo muy reflejado por muchas cosas buenas que me sucedieron allí y para mí no hay mejor lugar que ese para estar. Si pudiera hacerlo.

-¿Sólo dirigiendo o empezaría colaborando de otra forma?

-En todo lo que sea fútbol yo estoy para Zaragoza. Pero no lo decido yo. Si yo fuera quien manda ya estaría ahí. Pero mandan otros y hay que esperar la decisión de ellos.

-¿Sigue al Real Zaragoza?

-Me intereso mucho por saber cómo está, aunque cuesta ver los partidos porque siempre priorizan al Real Madrid y Barcelona. Pero a mí me preocupa saber cómo está todo. De lo que sí te puedo hablar es del equipo que teníamos nosotros. Era impresionante porque todos los jugadores estaban en una edad ideal. Eso hizo que yo pudiera estar en el Mundial de 1994.

-Antes la Copa América...

-Claro. Antes ganamos con la selección la Copa América del 93 en Ecuador.

-¿Cómo ve a la selección argentina actualmente?

-Está en una situación complicada y no solo por la gente. También parte del problema es de los periodistas, por cómo transmiten la información y exigen a los jugadores. Hay que tener en cuenta que cada vez que Messi viene a la selección, lo hace con 70 u 80 partidos en la espalda, con competiciones complicadas como, por ejemplo, la Champions. Esto la gente no lo ve y es un problema. Los jugadores necesitan descanso. Además de ser los mejores del mundo tienen mayor exigencia por estar afuera.

-¿Qué puede decir del momento que está pasando Eduardo Berizzo?

-Nosotros compartimos equipo entre 2003 y 2006. Cuando me enteré lo que le pasaba (cáncer de próstata) le llamé para brindarle mi apoyo.

-Además de la amistad con Berizzo, también llegó forjar una estrecha relación con Simeone. ¿Cómo ve su presente?¿Cree que en Argentina sería más criticado por haber perdido dos finales de Champions?

-En España nadie le critica por haber quedado relegado a la Europa League, porque el crecimiento del último tiempo del Atlético ha sido gracias al Cholo. Lo sabe la gente del fútbol y todos los entrenadores. No hay reproches por ello.

-Volviendo a la parte personal, ¿lleva algún tratamiento para poder valerse por usted mismo?

-No. Ahora sigo solo. Son rutinas de caminar y caminar, hasta encontrar la línea y el equilibrio que me permita valerme por mí mismo. Lleva su tiempo, porque hay que manejar muchas cosas: el equilibrio, la secuencia de pasos... Hasta ahora lo hago asistido, pero el que maneja el rumbo soy yo.

-Dos años después de que le disparasen, sufrió otro asalto en su propia casa. ¿Nunca pensó en irse del país?

-Lo que me pasó a mí le puede pasar a cualquiera. Yo no estoy enojado ni con Argentina, ni con la gente que manda ni con los que me hicieron esto a mí. Yo tengo que vivir y no puedo estar dependiendo de las decisiones de los delincuentes. ¿Cómo voy a trabajar y a vivir mi vida si estoy con miedo de lo que pueda pasar?

-Usted trató de ir a ver a la persona que le disparó. ¿Por qué quiso hacerlo?

-Hablé con mi abogado y le dije: "Necesito ir a verlo; no me preguntes para qué pero necesito ir". Quería saber por qué lo hizo, tenía curiosidad. Sigo sosteniendo que algo les pasó en la vida para terminar así. Es como en un matrimonio, si se rompe en algún momento es porque algo pasó, no es porque sí. Les pasó algo que les hizo tomar esas decisiones. Puede ser que en su vida no tuvieron las mismas oportunidades que el resto.

-¿Qué metas se marca para el futuro en lo físico y profesional?

-Voy viviendo el día a día. Si hablamos a corto plazo, pienso en que Fernando Cáceres esté en el Federal B y en tener la suerte de dirigir, porque todo lo que necesito lo tengo: puedo pensar y hablar. Eso sí, no me pidas que corra (risas). Está clarísimo que algún día voy a ser entrenador. Resta tener paciencia y ver quién me da la oportunidad.

-¿La espera de algún equipo con el se haya identificado, como Argentinos, o de un club con el que jugó, como Independiente?

-No tengo preferencias. El ideal sería el Real Zaragoza, porque esa ciudad y su gente me dieron mucho a mí y es hora de que yo le devuelva algo. Si es por nombre, tendrían que estar en Primera División.

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