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Blog - La voz de mi amo

por Matias Uribe

FÚTBOL

Fernando Meira, inesperado arquitecto

Fernando Meira se ha destapado como un hombre clave en el sistema de Aguirre. El portugués, que comenzó como central, parece fijo en el centro del campo y ya suma una asistencia.

Meira, en la Ciudad Deportiva
Fernando Meira ya entrena con el Zaragoza
TONI GALÁN

A sus 33 años, Fernando Meira es un todo un veterano en el mundo del fútbol. Internacional con la selección portuguesa y poseedor de experiencia demostrable en ligas como la alemana o la rusa, el futbolista luso llegó a Zaragoza esta temporada para aportar experiencia a un bloque que, en un principio, se presumía joven e inexperto. Una vieja aspiración del club blanquillo que, en la recta final de su carrera, por fin se hizo realidad.

Debido a su edad, su lógico bajón físico y su currículum previo, Meira parecía predestinado para formar en el centro de la zaga. Una demarcación que conocía a la perfección y en la que podría desempeñar un rol, salvando las distancias, similar al que tuvo Jiri Jarosik durante su periplo como jugador blanquillo. Sin embargo, este paralelismo solo duró hasta la primera jornada de Liga, en la que el equipo recibió un doloroso set en blanco a manos del Real Madrid.

Tras este mazazo inicial, Javier Aguirre decidió reestructurar su idea inicial y situar al ex del Zenit y Stuttgart, entre otros, en el centro del campo, jugando por delante de la línea de cuatro que forma la defensa aragonesa. Allí, el portugués podía incrustarse como quinto defensor o subir a la medular para realizar una presión más adelantada. Tras un primer esbozo en el amistoso que el Real Zaragoza disputó en Villanueva de Gállego a beneficio de las peñas zaragocistas, el preparador azteca pareció quedar satisfecho de la prueba y la volvió a repetir ante el Rayo Vallecano.

Allí, en medio de un partido para olvidar, Meira dejó dos pinceladas de la que podría ser su nueva aportación al equipo. En una arrancada que tuvo todos los indicios de ser improvisada, el medio generó la ocasión de gol más clara cuando buscó a su compatriota Helder Postiga, que no pudo rematar con claridad. El futbolista que llegó para ser central se destapó como un jugador con criterio cuando de tener el balón en los pies se trataba. Poco después, en el gol anulado a Braulio, él fue el arquitecto de una jugada anulada por fuera de juego de Barrera.

Tras la victoria ante el Espanyol y su ausencia en el Benito Villamarín, donde el conjunto del león rampante recibió cuatro goles, Meira volvió a sacar a la luz su vocación creativa ante el Málaga. En una nueva subida, el dorsal número seis del Real Zaragoza trazó un perfecto pase para Postiga que el ariete transformó en su tercer gol anulado del curso. La sociedad permanecía latente, pese a que su producción seguía sin traducirse en goles.

Primera asistencia

Quizás por ello, ante el Villarreal, Meira cambió de socio. Junto al hombre más letal de los zaragozanos, Luis García, el portugués dibujó una pared de ensueño que el asturiano remató con una magnífica volea. La manera en la que, de un solo toque, el centrocampista luso desnudó a la defensa amarilla se puede tildar de magistral. Su trayectoria, elevada y al espacio idóneo, demostró su gran habilidad para ejecutar el último pase, quizás solo Micael esté a su altura. Una faceta que añadir a su conocida capacidad de retención.

Asociado con Ponzio en la medular, ambos jugadores se complementan. El despliegue y trabajo de uno con la colocación y salida de balón del otro. Esta es la fórmula que parece haber convencido a Javier Aguirre para la sala de máquinas aragonesa. Sin embargo, la lesión de Mateos y la sanción de Lanzaro podrían devolverle a la línea defensiva. Una situación que Meira no tiene problema en afectar, ya que, tal y como afirma, “estoy preparado para jugar en las dos posiciones, aunque a mi me gusta jugar más en el medio”.

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