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BALONMANO

Esfuerzo estéril del CAI Aragón

El conjunto naranja regresó a la Asobal desarrollando un encuentro notable y cayendo por la mínima en Torrevieja.

Trebnje y el esperpento esloveno quedaron atrás, igual que el hielo y las sopas junto a Ljubljana. En tres días, el CAI Aragón plegó la bufanda y saco el bañador. Cambio térmico radical, con 19 grados en Torrevieja. De regreso a la Liga Asobal, mejoró sensiblemente el conjunto naranja tras el resbalón europeo. Mereció puntuar. Vuelve a Zaragoza con las alforjas vacías, aunque con la sensación de haberse rehabilitado, de sentirse capaz de darle la vuelta a la eliminatoria de la Copa EHF fijada para el próximo sábado. Lo malo es que apenas le restan 48 horas para descansar. Poco tiempo después de los 5.000 kilómetros recorridos en menos de 15 días.

No hubo suerte en el momento procesal del partido. Tampoco ayudaron los árbitros, que perjudicaron sensiblemente en 55 minutos y mostraron valentía en los cinco minutos finales, momento en el que falló con estrépito el ataque naranja. El Torrevieja se dejó la vida en la persecución de dos puntos fundamentales en sus opciones de permanencia. Por esfuerzo energético, se hicieron acreedores al triunfo. La permisividad arbitral, blandísima a la hora de castigar el juego pasivo, les ayudó muchísimo.

Ortega no varió sustancialmente sus planes. Con Larsson como cerebro, Grebenar y Maqueda completaron la primera línea, con Sorli y Cartón en los extremos, y Arrhenius en el pivote. Malumbres completaba en la portería el siete de salida, con Casanova como rotación defensiva. Desde el bocinazo inicial, el conjunto naranja se alimentó de los lanzamientos de Larsson y Grebenar. Arrhenius nunca se encontró cómodo en la línea continua, circunstancia que condicionó el ataque del CAI Aragón.

No obstante, el arranque fue dominado por el equipo aragonés. El Torrevieja tomó la salida agarrotado, quizá demasiado pendiente de una clasificación que cuestiona seriamente su continuidad en la Asobal. Los nervios locales eran dulcificados por el criterio arbitral. Muro San José y Rodríguez Murcia dejaron mover y mover al Torrevieja, sin apenas mostrar advertencias de juego pasivo, circunstancia que ayudó muchísimo a un bloque limitado, pero bien trabajado por el veterano técnico Manolo Laguna.

El equilibrio gobernó el primer tiempo. Larsson recibió muy pronto la segunda exclusión (minuto 16). El Torrevieja exprimió el desorden naranja para tomar una renta de dos goles que supo defender hasta el intermedio, a pesar de sufrir una doble inferioridad por exclusión de dos minutos de Borja Fernández y del entrenador Manolo Laguna.

En la reanudación, los árbitros volvieron a olvidarse del juego pasivo en las reiteradas circulaciones locales. El primer ataque consumió un minuto y 27 segundos sin que Muro San José y Rodríguez Murcia se atrevieran a levantar la mano. El hecho no fue aislado, sino general a lo largo de toda la noche. Laguna incendió definitivamente el encuentro con su expulsión en el minuto 36. El técnico navarro manejaba todos los resortes del partido, condicionando más si cabe un arbitraje después de echar el público encima de dos colegiados que estaban favoreciendo sus intereses.

El Torrevieja adquirió una renta sustancial de cuatro goles (22-18). Cuando peor lo tenía, supo revertir la situación el equipo aragonés. Ortega retiró a Pablo y situó de nuevo a Malumbres en el portal. Cartón igualó a 22 y Stojanovic hizo subir la primera ventaja naranja de la segunda parte. Con el pabellón volcado con su equipo y un arbitraje ahora sí muy acertado, se vivió un final eléctrico que supo resolver el Torrevieja ante un CAI Aragón que cayó mostrando una sensible mejoría.

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