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REAL ZARAGOZA

En manos de los representantes

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La plantilla del Real Zaragoza ayer, en el último entrenamiento de la temporada 2009-10.
En manos de los representantes
TONI GALáN/A PHOTO AGENCY

Ya rigen las vacaciones en el vestuario del Real Zaragoza. En las últimas horas ha comenzado la desbandada general de la plantilla, técnicos y empleados varios, tras diez meses de ininterrumpido trabajo. Dentro de la incertidumbre que domina el ambiente interno de la sociedad en las últimas semanas, solo los futbolistas han hecho las maletas con cierta orientación sobre su nebuloso futuro. A través de las reuniones personalizadas que Agapito y sus hombres de confianza han mantenido con los componentes del plantel, todos han ido sabiendo lo que el club desearía que ocurriese con ellos en el mercado estival que ya está activo en la totalidad de clubes (aunque en el paralizado y atado Zaragoza de Agapito, apenas se den muestras de vida).

Unos están camino de la playa con la seguridad de que agradaría sobremanera poder contar con ellos, pese a que ahora mismo no tienen vínculo con el club zaragocista; otros descansarán con la preocupación de que, aunque tienen contrato en vigor, la empresa prefiere que se busquen acomodo nuevo en otro lugar; otro grupo se marcha consciente de que es muy probable que, a nada que surja una oferta mínimamente sugerente, van a salir traspasados porque las arcas de la compañía así lo suplican; y otros más tienen la seguridad de que su situación se convertirá en un culebrón de verano, ya que la posibilidad de acuerdo y de confluencia de intereses entre ellos y el club está muy lejana por sus altos emolumentos y las dificultades que la crisis mundial genera a la hora de plantear su partida hacia otro equipo.

Como es hábito desde hace un par de lustros en el especial mundillo del fútbol profesional, mucho más en el método que sigue la Secretaría Técnica del Real Zaragoza desde la aparición de Agapito en 2006, la figura de los representantes va a ser crucial en la recomposición del plantel de aquí a finales de agosto. El Zaragoza está obligado a sustentar buena parte del diseño de su vestuario a las vinculaciones de mercado con personas concretas dentro del espectro de la representación. Donde no alcance la capacidad de persuasión en el trato directo con los futbolistas deberá llegar la mano izquierda de los apoderados de cabecera que cada jugador tiene nombrado para negociar con los clubes.

Manuel García Quilón, representante de Lafita, Arizmendi, Paredes, Gabi y Jorge López, será otra vez pieza clave en la nueva cara del Zaragoza. Juanma López, mentor de Roberto y Braulio, también va a tener sustancia en el nuevo rostro del equipo. José Rodri, que representa a Uche y Goni y, además, tomó parte en la polémica llegada de Contini en enero, también tiene su hueco en el reparto de figuras estelares de la operación de cirugía estética que se ha de hacer en la caseta. Más atomizados, pero igualmente decisivos, van a ser los clásicos Paco Casal -representante de Diogo-, Iñaki Ibáñez -el negociador de Pavón- y Arturo Canales, cabeza visible de Ander Herrera y Ponzio.

Esto, en lo referente a la primera instancia de intervención de los asesores en cada fichaje. Porque también va a seguir influyendo de manera decisiva un segundo estrato, menos concreto, más amplio y menos iluminado: el de los agentes libres, esos intermediarios comodín que, en un número indeterminado y, las más de las veces, con talante anónimo de cara a la luz pública, participan en infinidad de tratos con el Real Zaragoza como fin último. Filippo Fusco (apareció con Matuzalem y estuvo en los tratos con Eliseu y Contini), Hugo Buitrago, Gustavo Mascardi, Antonio Barrera... son, como en su día lo fue Gerhard Poschner (actual director general de la SAD) algunos de los más próximos en el tiempo y la afectividad de la actual regencia zaragocista.

El reto

El deseo de sacar del vestuario a todos los futbolistas con fichas que ahora se consideran altísimas y que en su día -no muy lejano- Agapito consideró normales para la tesorería del Zaragoza, es la tarea más delicada de las previstas. Para que en agosto se pueda contar que los Pavón, Arizmendi, Pennant, Diogo, Paredes, Braulio, Jorge López y, quizá, varios más, han sido traspasados a otras escuadras, va a ser vital la intervención de representantes y agentes. En el club se sabe y se admite que, por cada éxito particular que se obtenga en estos traspasos deseados, es posible que haya que aceptar a cambio otros movimientos en sentido inverso con el mismo sello de marca y concesionario. No es nada nuevo por estos lares. Hace un tiempo que una parte de los fichajes no se van a buscar al mercado global sino que se eligen dentro de determinadas ofertas restringidas que llegan de la mano de los representantes e intermediarios de confianza. Esta vez, todo apunta a que el peaje puede ser mayor que nunca.

En este largo estío mundialista, acaban de nacer catorce semanas de extenso trabajo para quienes deban llevar el timón de las deciones deportivas, técnicas y financieras de la SAD. Algo más de cien días para que los ahora escondidos e indefinidos dirigentes blanquillos culminen la reconstrucción de la plantilla. Una labor de orfebrería nada sencilla en la que habrá mil horas de dinero y relaciones.

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