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REAL ZARAGOZA

El Zaragoza se encomienda a la Virgen del Pilar

La Virgen del Pilar, ataviada para la ocasión con el manto bordado con el escudo zaragocista, recibió la ofrenda floral del equipo en la Basílica del Pilar. Zapater debutó como oferente y describió las flores como " un símbolo de las virtudes imprescindibles para la práctica del deporte: perseverancia, voluntad decidida, lealtad, amistad, solidaridad, dedicación serenidad y respeto".

El capitán del Real Zaragoza Alberto Zapater debutó como oferente en la tradicional ofrenda de flores a la Virgen del Pilar de la nueva temporada futbolística, en esta ocasión marcada por el descenso del equipo aragonés a Segunda División que se iniciará el próximo sábado 30 de agosto frente al Levante.

Todos los componentes de la plantilla zaragocista, a excepción del francés Peter Luccin por su condición de musulmán, junto al presidente ejecutivo del club, Eduardo Bandrés, y el consejero y máximo accionista, Agapito Iglesias, fueron recibidos por el delegado de Culto de la Basílica del Pilar, Julián Ruiz Martorell; el director del colegio de Infantes, Luis Cuartero; y el también canónigo Antero Hombría.

La Virgen del Pilar, al igual que sucede cada temporada en la ofrenda del Real Zaragoza, estaba ataviada para la ocasión con el manto bordado con el escudo zaragocista.

Una vez finalizada la ofrenda, el alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, recibió a los jugadores del Real Zaragoza y a todos sus directivos en el Ayuntamiento de Zaragoza.

Zapater no eludió en su alocución la situación del Real Zaragoza en una temporada "marcada por un importante objetivo, devolver al equipo a la División en la que ha alcanzado destacados éxitos, vivido jornadas memorables y obtenido reconocido prestigio".

También expresó el deseo de que todos los estamentos y todos los que están junto al equipo durante la nueva temporada "lleve el sello de la unión y la conjunción de esfuerzos".

"Las flores son símbolo de un ramillete de virtudes imprescindibles para la práctica del deporte: perseverancia, voluntad decidida, lealtad, amistad, solidaridad, dedicación serenidad y respeto", afirmó el de las Cinco Villas.

Por su parte, Julián Ruiz Martorell, destacó el inicio de la nueva temporada es momento de "dar por concluido el capítulo de los reproches, la frialdad, aridez, desidia y vacío interior" con que finalizó la anterior temporada y que condujo al equipo a Segunda División, además de ser el punto de inicio "decisivo para superar la voluntad herida, la experiencia del disgusto, los sentimientos congelados, los ideales desechos y el abatimiento".

"El fracaso -continuó- tiene muchas raíces, pero el éxito solamente es hijo del esfuerzo y la perseverancia" y añadió que "no es lo mismo estar en Segunda División que ser un equipo de Segunda, y el Zaragoza, con todos al resto de equipos, es de Primera por su afición, historial y recorrido".

Ya en el Salón de Recepciones del Ayuntamiento, Juan Alberto Belloch señaló que el pequeño retraso con el que se había comenzado tal vez había sido porque "este año había que rezar más" para poder alcanzar "el objetivo irrenunciable" del ascenso.

Calificó la presencia del Real Zaragoza en la categoría de plata como "una anomalía", aunque reconoció que "empieza un año importante por lo difícil que es la Segunda División".

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