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REAL ZARAGOZA

El viajero feliz

Análisis El Real Zaragoza ha desterrado sus limitaciones a domicilio. En los primeros diez partidos como visitante había sumado dos puntos. En los tres últimos choques totaliza siete. Humberto Suazo, con sus cuatro goles lejos de La Romareda, es el gran artífice.

Hay análisis que no precisan ropajes excesivos. Basta y sobra con las cifras para alcanzar conclusiones. Este es el caso del Real Zaragoza viajero, que ha sufrido una admirable mutación en sus últimas tres salidas. Del desastroso equipo que comparecía como víctima sabrosa para el anfitrión se ha pasado al temible enemigo que sostiene gran parte de sus opciones de permanencia lejos de La Romareda. El Coliseum Alfonso Pérez fue una escala más de este periplo hacia la cordura y la estabilidad.

Los datos, en abstracto, son contundentes. En sus diez primeros choques a domicilio del presente ejercicio, el conjunto aragonés atrapó dos empates (Sporting de Gijón y el entonces colista Málaga) y recibió ocho derrotas (Sevilla, Atlético de Madrid, Barcelona, Valencia, Mallorca, Real Madrid, Espanyol y Villarreal), algunas de ellas doloras y amplísimas. Anotó diez goles (uno por duelo) y encajó la friolera de 33 (más de tres por encuentro). En resumen, amasó dos puntos de 30 posibles. Una pavorosa ruina, pasaporte directo hacia la cloaca de Segunda División.

Hasta el minuto 76 de la vigésima jornada, en el que se produjo el heroico arreón a la desesperada en el Heliodoro Rodríguez de Tenerife, se seguía idéntico atajo hacia la perdición. Pero esa zancadilla de Luna a Arizmendi, convertida en gol y en empate por Humberto Suazo, voltearía por completo el destino. El estadio insular fue conquistado (1-3) y desde entonces alejarse de tierras aragonesas no se convierte en un drama para los discípulos de José Aurelio Gay.

El botín capturado en los tres últimos desplazamientos es digno de una escuadra con aspiraciones europeas. Dos triunfos (Tenerife y Getafe) y un empate (Valladolid). Seis dianas a favor y dos en contra. Siete puntos de nueve. Sin duda, la gasolina de la enérgica reacción que ha dejado atrás los puestos de descenso. La quema dista cuatro puntos. Un logro mayúsculo viniendo de donde se viene.

El protagonista que mejor condensa los méritos de esta metamorfosis es el Chupete Suazo. El chileno ha anotado sus cuatro goles zaragocistas en campos ajenos (uno en Tenerife, uno en Valladolid y dos en Getafe). El aporte del ariete ha supuesto un salto cuantitativo y cualitativo respecto a sus antecesores en el '9'.

También se encuentran respuestas en el progreso de la zaga bajo el control férreo de Matteo Contini. Implacable y resolutivo, el italiano se deshace del lirismo y la estética para apuntalar la otrora línea más criticada y maltrecha, el punto por el que se descosía todo el patrón. Ha contagiado su oficio y seriedad a sus compañeros en tareas defensivas. Un gladiador que no regala ni una sonrisa.

Si a ello añadimos la irrupción de Roberto con sus paradas salvadoras en Getafe, no es casualidad que en la localidad madrileña el casillero del rival del Zaragoza se quedara a cero por primera vez a domicilio en toda la campaña. Han tenido que transcurrir trece tentativas para que este hito acaeciera.

¿Quién se acuerda de Almería?

Al aporte de confianza que proporcionan estos resultados favorables y al valor material de los puntos, debe sumarse otro hecho. Se han derribado poderosísimos muros que obstruían psicológicamente a la plantilla desde tiempos inmemoriales. Cambiaban los nombres pero la maldición permanecía.

Afortunadamente, ya nadie hace referencia al lastre del 31 de octubre de 2007, la fecha de la última victoria visitante zaragocista en la máxima categoría. La referencia a aquella conquista, con gol de Diego Milito desde el punto de penalti, se ha almacenado en el baúl de las pesadillas pretéritas. Un angustioso lastre del que se han librado los jugadores.

La coincidencia de todos estos factores dibuja un paisaje más oxigenado y propicio para encarar el tramo terminal del campeonato, con el gravamen del selectivo calendario que aguarda en La Romareda. Atlético de Madrid, Barcelona y Valencia serán los tres próximos miuras por aparecer. Sin olvidar al Real Madrid, otro verdugo en el horizonte. Una exigente prueba de nivel menos temible para un viajero feliz.

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