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ALPINISMO

El último esfuerzo de Pauner

El jaqués, "exhausto", intentará hacer un último esfuerzo para coronar hoy el Lhotse.

"Exhausto, muy cansado y dolorido". Es el estado de Carlos Pauner. El bravo alpinista aragonés se encontraba ayer en el Campo 4 del Lhotse, a 7.700 metros. Llegó sobre las tres y media de la tarde hora de Nepal (12.45, en España) realizando un esfuerzo sobrehumano. El himalayista de Montañeros de Aragón esperaba, antes de partir a su segunda expedición consecutiva en el Himalaya, que el Dhaulagiri no le pasara factura. Le extrema dureza de este último ataque a la cuarta cima más alta del planeta (8.516 metros), en un solo intento, directo y en un breve espacio de tiempo, empieza a minar las fuerzas del altoaragonés, que hoy hará el último sacrificio para alcanzar su noveno ochomil. También se encuentran en pleno ataque al Lhotse los componentes del Grupo Militar de Alta Montaña de Jaca, que partieron de España el pasado 7 de abril, y que descansaban ayer en el Campo 4. Se han formado dos grupos, de forma que cuando uno realice el ataque definitivo a la cumbre el otro se quede como apoyo y preparado para realizar otro asalto si fuera necesario.

El jaqués se encuentra inmerso en su "Proyecto 8.000" que patrocina el Gobierno de Aragón y cuyo ecuador superó el pasado 1 de mayo, cuando logró hacer cima en el exigente Dhaulagiri junto con la zaragozana Marta Alejandre. El montañero puso fecha el pasado sábado a su más inmediata gesta ya que los partes meteorológicos predecían una ventana de buen tiempo. En la empresa también estaba embarcado otro alpinista de total confianza, Javier Pérez, que no pudo continuar.

Ambos partieron del Campo Base el pasado domingo y subieron de un tirón al Campo 2 (6.400 metros), donde pasaron la noche. Al día siguiente salieron hacia el tercer punto de pernoctación, a 7.200 metros, en un día marcado por el viento fuerte. Pérez decidió no seguir a mitad de camino. Por debajo de 7.000 metros, la montaña estaba cubierta; por encima, sol. El jaqués pasó "muchísimo calor", que contrastaba con el intenso frío dentro de la tienda, por la noche. Ayer, Pauner inició en solitario el ascenso hasta el Campo IV, al que llegó destrozado, roto. Pero Pauner no se rinde y esta madrugada va a intentar dar un último impulso a su cuerpo e ir a por la cima. Una empresa que también aspira culminar con éxito la cordada del Grupo Militar de Alta Montaña.

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