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Deportes

WATERPOLO

El regreso de un clasico

Nacho Fernández regresó a la competición tras un año de inactividad y marcó un gol en su nuevo equipo, el CN Helios.

Un gorro -con el número 8- y un bañador fueron su traje de faena durante más de 20 años. Hasta que en junio de 2007 se vio obligado a no mojarse más. El gran capitán de El Olivar y del Pla-Za, Nacho Fernández, se ha mantenido como espectador durante poco más de un año, pero el balón amarillo tiene un imán especial y no ha podido rechazar su atracción. El equipo referente del waterpolo masculino en Aragón en la competición nacional, el CN Helios, le abrió las puertas de la piscina "Manuel Molinero" para saciar su pasión por un deporte que lo tiene "enganchado", y él aceptó la invitación "encantado". Con los nervios propios de un debutante, Nacho Fernández se estrenó con sus nuevos compañeros el pasado sábado, ante el Catalunya. Y certificó su regreso por la puerta grande con un gol que se añadió a los once anotados por el equipo heliófilo, que exhibe con orgullo su condición de líder de la Primera División.

El 9 de junio 2007 fue el último partido que jugó Nacho Fernández. Un Terrassa-Pla-Za de cuartos de final del "play off" por el título que terminó con derrota (12-5). La temporada fue complicada y finalizó de la peor manera: con la marcha forzosa del capitán "por decisión técnica" y cuando tenía contrato en vigor. "Tenía pensado romper, tomarme un año sabático después de todo lo que ocurrió, el mal ambiente que había. Al final prescindieron de mí y quizá me acabaron haciendo un favor", recuerda el defensor. La campaña 2007-08 supuso la defunción del waterpolo de elite en la ciudad.

Cada vez que Nacho abría el cajón de su habitación miraba de reojo el bañador. Hasta que se lo volvió a poner este verano. Al principio fueron unos 'largos' en la piscina con un grupo de jugadores con los que ha compartido multitud de vivencias entorno al esférico amarillo. Luego llegó su amigo Miguel Gil y le dijo: "¿Por qué no vienes a echarnos una mano?". Y no se le pensó dos veces: "Siempre ha habido una cercanía -amistad y deportiva- con la gente de Helios. He llegado con actitud muy humilde, como uno más. No quiero apuntarme al carro de nada, me tengo que ganar el puesto como los demás", apunta el veterano waterpolista.

Entrenamientos con intensas sesiones de natación, horas de pesas y bicicleta, partidillos... "¡Uf! Es lo que más me ha costado, reintegrarme a la rutina. Cuando dejas de entrenar la musculatura se viene abajo, y al retomar el ejercicio al máximo nivel el cuerpo se queja", resalta Nacho, dolorido en el brazo izquierdo. Luego había que recuperar las sensaciones en el agua. "Jugué unos minutos en el Torneo de Preparación en septiembre y fue alucinante. Extrañaba el tamaño de la piscina; al ser más pequeña el esfuerzo es un poco menor y me viene mejor. Ya no soy un chaval. La verdad es que me vi muy suelto", evoca el zaragozano, de 33 años. Y el sábado pasado tocó su debut en la categoría de plata. "Miguel me sacó a mediados del primer parcial. Al principio notaba que me faltaba coger el ritmo; luego, disfruté". Y hasta marcó un gol que rompió el partido (6-8) y lanzó al CH Helios al triunfo.

El equipo está comprometido con una causa: el ascenso a la División de Honor. "Miguel ha conseguido confeccionar una plantilla muy compensada, que trabaja desde hace muchos años por un proyecto de futuro y con un sueño: retornar a la elite". Ahora, Nacho Fernández forma parte de la ambición heliófila que se encamina a la gloria. "Yo aporto mi granito para ayudar, pero sí, sería muy bonito volver a lo más alto por segunda vez", concluye el eterno capitán.

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