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REAL ZARAGOZA

El psicólogo entra en escena

Desde la semana pasada, José Aurelio Gay se apoya en Luis Cantarero en el trabajo anímico y motivador de la plantilla.

El psicólogo entra en escena
El psicólogo entra en escena
TONI GALáN/A PHOTO AGENCY

Cuando las victorias no entran por la puerta del vestuario, lo hacen los psicólogos. La cirugía mental. En el Real Zaragoza, el estado de ánimo, aquello que dijo Jorge Valdano que alimentaba al fútbol, es tan pequeño como una avellana. La crisis de resultados y la permanente convulsión interna del club han calado hondo en las mentes de los futbolistas, y en el Real Zaragoza no se ha tardado mucho en recurrir a Luis Cantarero, psicólogo habituado a trabajar con los jóvenes proyectos del fútbol base de la Ciudad Deportiva y buen conocedor del terreno que pisa. Cantarero ya activó su manual terapéutico con Manolo Villanova, cuando hace tres temporadas el equipo se derrumbaba hacia la Segunda División.

La agobiante espiral de malos resultados, el sulfuro que destilan las oficinas del club, y el pesimismo y el hastío que invade a la afición han construido un cóctel letal al que no ha escapado la plantilla. El bloqueo mental les ha ahogado el fútbol y su ánimo es escaso. Tampoco ayuda el martillo de ansiedad que provocan los pobres resultados.

Para solucionarlo, el Real Zaragoza ha incorporado en los últimos días un psicólogo sobre el que se apoye José Aurelio Gay. Cantarero comenzó la pasada semana a ejercer sobre los futbolistas y ayer se adentró en el vestuario junto al cuerpo técnico para participar activamente en la charla de seis minutos previa al comienzo del entrenamiento. Pasado ese tiempo, dialogó un rato más a solas con el entrenador.

Sus consejos a Gay han sido frecuentes en los últimos días. Le ha sugerido diversos métodos de motivación y superación de adversidades y varias herramientas para desarrollarlos, desde vídeos temáticos, la misma palabra o aplicaciones informáticas con lemas y proclamas.

Además de reanimar la moral de los futbolistas, Gay también pretende aislar al máximo a sus jugadores, que no son ajenos al escepticismo ambiental. La plantilla aplaude la llegada de Cantarero. Hay futbolistas en déficit de ánimo y suelen ser ellos quienes buscan al psicólogo. Pero el mensaje también parte en sentido contrario. Lo habitual es que Cantarero y el entrenador detecten conjuntamente esos futbolistas bajos de estima, incómodos y que han perdido la sonrisa, y el psicólogo traza después las estrategias personales, además de la terapia colectiva.

Cantarero conoce bien la mentalidad del paciente pues él fue futbolista en varios equipos aragoneses, como el Endesa Andorra. El año del descenso, los jugadores acabaron satisfechos, aunque finalmente el equipo no escapara del descenso. Manolo Villanova, entrenador de aquel equipo, destaca la valía de Cantarero: "Sabe bien cómo piensa un futbolista. Hizo un gran trabajo con nosotros porque es una persona cercana, con las ideas claras y que habla y deja hablar. A los jugadores, en situaciones malas, les viene bien porque descarga la ansiedad y se centra en muchos aspectos anímicos".

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