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REAL ZARAGOZA

El plan de Agapito ya solo está pendiente de las cajas

Después de 20 días en los que ha expuesto su estrategia económica y deportiva, el presidente espera el sí de las entidades financieras. Iglesias advirtió que sin su apoyo la SAD está abocada a la ley concursal.

Agapito Iglesias junto a Paco Checa en la Ciudad Deportiva tras reunirse con los accionistas el 25 de mayo.
El plan de Agapito ya solo está pendiente de las cajas
T. G.

La confirmación este pasado fin de semana de José Aurelio Gay como entrenador del Real Zaragoza para la temporada que viene es el penúltimo eslabón de la puesta en escena del plan de viabilidad de Agapito Iglesias. El conocimiento público del nombre del jefe del vestuario, pieza clave en el entramado futbolístico de cualquier equipo, supone el remate del apuntalamiento de todas las bases de la SAD dentro de la reorganización que el máximo mandatario zaragocista está diseñando para intentar reflotar en todos los órdenes la solvencia, credibilidad y vitalidad de un proyecto muy malherido.

Ahora, para que todo lo que el constructor soriano ha transmitido con un guión perfectamente estructurado desde el pasado día 23 de mayo (cuando habló por primera vez antes de reunirse con las peñas en el Club Naútico), solo resta el sí de las cajas a su boceto de revitalización de la sociedad. Antes del 30 de este mes de junio, Iglesias necesita -y espera- que las entidades financieras de Aragón den vía libre a su proyecto de ingeniería económica que, realmente, engloba a todo el futuro del Real Zaragoza: tanto el dinerario como el deportivo y societario. Durante los últimos quince días, Agapito ha llevado el timón de los acontecimientos. Él ha marcado los tiempos. Pero en el último eslabón que resta para que la cadena concluya convenientemente, el presidente y máximo accionista de la SAD zaragozana ya depende de terceros. Solo queda esperar para saber a qué atenerse: si el plan de viabilidad va adelante tal y como ha sido presentado públicamente o, por el contrario, ha de ser modificado por cuestiones ajenas a la voluntad de Agapito Iglesias. Si ocurriera lo segundo, el presidente ya advirtió que los problemas podrían ser mayúsculos y la supervivencia del Zaragoza pasaría inexorablemente por acudir a la ley concursal.

Atrás quedan tres semanas llenas de silencios, actos y entreactos muy medidos ante la expectante opinión pública aragonesa. En ellas, Agapito ha ido inyectando hormigón y hierro entre el colectivo de las peñas, los accionistas minoritarios, los medios de comunicación y, a través de estos, en el resto de la afición blanquilla.

En la voz de su director corporativo y consejero, Javier Porquera (apoyado por el secretario general y también consejero, Paco Checa), hizo extensivo a todo el mundo su duro y espectacular plan económico con todo detalle. Habló de números, de plazos, de carencias, de recortes de gastos, de obligaciones a la hora de vender, de rebajas de topes salariales, de apreturas en el cinturón de cada miembro activo del Real Zaragoza. Concretó con números y marcos temporales su estratagema para reducir la deuda de la SAD desde los 105 millones de euros netos que ahora tiene -esa fue la última cifra oficial esgrimida- hasta los 28 en un recorrido de seis años.

También perfiló con trazo firme quiénes van a soportar, sin burladero alguno, las responsabilidades universales en la remodelación profunda que va a llevarse a efecto en la plantilla. Dimitido por voluntad propia y de manera irrevocable el director general, Gerhard Poschner, se ha decidido que no habrá más cambio que su ausencia en el nuevo organigrama. Agapito ha remarcado la relevancia de Antonio Prieto como director deportivo y la importancia sin par de Pedro Herrera como secretario técnico. En el área deportiva, pues, cambio es sinónimo de continuismo, al menos nominalmente. Los matices evolutivos se refieren a las encomiendas de cada uno, desde ahora de mucha mayor profundidad y riesgo pues de sus decisiones depende directamente la estabilidad de toda la nave.

Y, por fin, designó al abanderado del vestuario, al entrenador que va a tener que manejar como un orfebre los recursos humanos que, vestidos de corto y con botas de tacos, la compañía va a poner en sus manos a 31 de agosto: Aurelio Gay.

En tres semanas de movimientos cadenciosos, las que han seguido al final de la Liga el 15 de mayo, Agapito ha publicado sus intenciones, su libro de ruta, su libreto argumental en el que quiere mostrar que el agujero económico y las deficiencias deportivas de la SAD tienen solución. Solo falta un broche a esta obra. El que han de poner las entidades financieras dándolo todo por bueno.

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