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El Huesca se aúpa hasta la décima posición

Cada jornada que pasa, parece que el techo del Huesca crece. No su objetivo, que no puede ser otro que la permanencia, sino sus posibilidades de rendir, su armazón, su capacidad para resultar competitivo. Sustituye los nombres de primera fila por el compromiso del grupo y consigue una solidaridad que se impone a las adversidades. El triunfo en Tarragona (0-1) no solo fue una sobresaliente exhibición de eficacia, sino, por encima de todo, la enésima prueba de cómo se une el bloque ante los contratiempos.

En una defensa en la que reaparecía Robert y debutaba Neru por la lesión de De la Vega y la sanción a Dorado, respectivamente, el mal fario traía dos percances durante el partido que forzaban el abandono del propio Robert y de Corona. Los equipos que basan el grueso de su identidad en el carácter del colectivo, en el engrase del vestuario, multiplican sus prestaciones en este tipo de situaciones. Y eso es lo que ayudó a que el solitario gol de Vegar poco después de iniciarse la segunda parte concluyera en una victoria de grandísimo valor, que catapulta al Huesca hacia la tranquilidad, siempre relativa, que otorga la décima posición de la tabla.

La expulsión de Miguel Ángel fue el complemento necesario para que el equipo oscense no sufriera demasiado. Matrícula de honor para el orden táctico y la disciplina de un conjunto que, a falta de bondades goleadoras, se ha convertido en el que menos tantos ha recibido de la categoría. Y no es tanto por Doblas, que también, sino porque el primero que encorre a los rivales es Moisés, que sigue presionando como un juvenil.

Fue en el minuto 54 cuando llegó el zarpazo letal de Vegar a la salida de un córner. La pelota traspasó la zona de figurantes y le cayó al alicantino, que la alojó en la red con suma determinación. No fue la única desdicha para los locales, que sufrieron poco después la expulsión de Miguel Ángel.

En el tramo final, el campo dobló su superficie por donde atacaba el Huesca y se estrechó al máximo por la cobertura oscense. En un escenario idílico para el contragolpe, el equipo azulgrana perdió la oportunidad de apuntillar. Los minutos se consumieron sin que se confirmara la sospecha de un varapalo en forma de empate a la heroica. Salió Roberto, pero no marcó.

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