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REAL ZARAGOZA

El gran fichaje invernal

Uche reapareció el sábado con una corta pero esperanzadora aportación en ataque. Es la gran baza de Aguirre.

Ikechuku Uche sale de la sala de prensa de la Ciudad Deportiva.
El gran fichaje invernal
ARáNZAZU NAVARRO

Ikechuku Uche participó el sábado en su cuarto partido oficial como zaragocista en dos temporadas. Fueron solo 20 minutos, los últimos del partido ante el Atlético de Madrid, pero un tiempo suficiente para que el ariete nigeriano abriera la puerta a la esperanza sobre su aportación ofensiva en la recta final de la Liga.

«Me siento bien; para ser el primer partido después de tanto tiempo estoy muy contento por cómo me salieron las cosas, pese a que lo más importante, el resultado, no fue positivo», reconoció ayer Uche en la Ciudad Deportiva.

Un contragolpe lleno de velocidad y un disparo al larguero tras una gran acción individual dieron brillo a su participación ante los colchoneros. «Gozar de esas dos ocasiones nada más entrar me dio mucha energía para seguir trabajando a partir de ahora. Poco a poco, tengo que alcanzar la forma ideal», dijo Uche.

El africano dice estar al cien por cien para intentar volver a ser quien fue en el Recreativo y el Getafe, justo antes de ser fichado por el Real Zaragoza. «Mentalmente estoy bien. No tengo miedos. Hace días que entreno a tope con mis compañeros y, si hay que saltar, se salta. No tengo cosas raras en la cabeza», señaló.

Javier Aguirre dijo el viernes, en la previa del partido ante el Atlético, que convocaba a Uche por primera vez porque lo veía ya en disposición de poder jugar los 90 minutos. Ayer, sin embargo, el propio jugador rebajó el impacto de esa afirmación del técnico mexicano. «Lo que pueda jugar cada partido depende de cómo me vea el míster durante la semana. Pero está claro que no tengo el mismo ritmo que el resto de compañeros. Si tuviera que salir desde el inicio, saldría. Pero quizá no esté todavía para poder aguantar un partido completo», aseveró el '9' del Zaragoza.

El año pasado, Uche se lesionó la rodilla izquierda por primera vez en la segunda jornada liguera, en el campo del Sevilla. Era el 12 de septiembre y el fichaje estrella de aquel verano, tras debutar ante el Tenerife una semana antes, quedaba en el dique seco por un periodo de siete meses. De forma sorprendente, Gay lo incluyó en la convocatoria de la 34ª jornada, el 24 de abril del año pasado (en la que el Madrid visitaba La Romareda), y Uche reapareció en la segunda parte de aquel duelo que se perdió 1-3. Su inadecuado estado de forma y la trascendencia de los partidos siguientes en los que había que salvar la categoría, dejaron ese retorno a la competición en pura anécdota. Ya no tuvo más minutos.

En su recaída, Uche cayó lesionado el 24 de julio en Mendizorroza, en el tercer amistoso de pretemporada, tras haber iniciado el verano con la ilusión de ser el goleador que el Zaragoza contrató un año antes. Anteayer, Uche volvió a jugar minutos oficiales, de nuevo siete meses después de su operación de reconstrucción de la plastia que se hizo añicos ante el Alavés. «En esta segunda reaparición, tengo sensaciones diferentes a la primera vez que volví. Sé que esta es ya la segunda lesión y debo tener mucha precaución. Por eso, me he asegurado de estar bien para poder reaparecer», dijo el delantero.

Uche quiere ser importante en el final de temporada. «No tengo ninguna presión porque los partidos que restan vayan a ser decisivos. En este equipo no hay minutos fáciles para nadie desde que empezó la Liga», admitió.

El nigeriano, a quien Aguirre espera con los brazos abiertos tras no poder fichar un goleador en enero, augura sufrimiento de aquí a mayo: «La situación es difícil. Quedan aún 14 partidos y podemos levantar la cabeza. Pero no será fácil»

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