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BALONCESTO

El euro saquea la NBA

La llegada de Childress, Garbajosa, Delfino o Navarro potencia al baloncesto europeo gracias a la fortaleza de la moneda común.

Un euro equivale, más o menos, a 1,57 dólares. Este dato beneficia a muchos sectores de la economía. Puede alegrar a muchos turistas europeos que piensen pasar unos días en tierras estadounidenses para aprovechar el periodo vacacional y sacar partido a la fortaleza de la moneda europea. Pero hay una arista más, una parcela insospechada en la que la debilidad del billete verde favorece al viejo continente: en el deporte. Y más en concreto en el baloncesto, franquicia norteamericana por excelencia gracias a la NBA.

El Olympiacos presentó al alero Josh Childress, procedente de Atlanta Hawks. El equipo griego pagará a su nueva estrella 13 millones de euros por tres temporadas. De esta forma se convierte en el jugador mejor remunerado en el baloncesto continental. Y mucho tiene que ver la fortaleza de la moneda europea. Los Hawks no pudieron igualar la oferta griega que alcanza los 4,5 millones por año o los 6 millones de dólares anuales.

Por tanto, no retuvieron a uno de los jugadores más importantes la campaña anterior en la que promedió 11,8 puntos por partido con una media de 30 minutos disputados. En el equipo del Pireo coincidirá con otro ex NBA, Arvydas Macijauskas. El escolta lituano permaneció una temporada en los Hornets de Nueva Orleáns antes de recalar en el conjunto griego por dos millones y medio por cada una de las cuatro temporadas que tiene firmadas.

Oro ruso

El caso más espectacular se encuentra en Rusia. Los nuevos magnates del país, se han convertido en los zares del mundo deportivo. El Khimki de Moscú es un equipo de baloncesto desconocido hasta para los más aficionados. Es un club fundado en 1997. Con solo 10 años de vida ha logrado juntar de nuevo en sus filas a Jorge Garbajosa y Carlos Delfino, que ya coincidieron en su aventura americana en Toronto. Y el reencuentro es posible gracias al montante económico: tres millones y medio para el alero argentino y cerca de tres millones para el ala-pívot español. Y es que la vida en Moscú es muy dura. No es casualidad que sea por tercer año consecutivo la ciudad más cara del mundo según un reciente estudio.

El conjunto ruso está formando una plantilla temible. A los dos nombres citados hay que añadir a Milt Palacio procedente del Partizan, a Jerome Moiso del Juventut y a los ex madridistas Pat Burke y Maciej Lampe, que militaron en varios equipos de la NBA.

Estos jugadores se añaden a la larga lista de estrellas de la canasta que prefieren continuar sus carreras en Europa en vez de cruzar un charco cada vez más seco. Todos ellos con experiencia en la liga americana que cada vez más, supone un paréntesis en la trayectoria profesional de los jugadores que una meta a alcanzar.

Es el caso de Juan Carlos Navarro que tras la decepcionante campaña de Memphis prefirió volver al Barça.

El carrusel de nombres sigue sin necesidad de movernos de la capital rusa. El alero esloveno Bostjan Nachbar procedente de los Nets de New Jersey llegó al Dinamo de Moscú por 14 millones de euros y cuatro temporadas. Otro ejemplo es el base lituano, Sarunas Jasikevicius que tras su paso por los Indiana Pacers y Golden States Warriors, fichó por el Panathinaikos a razón de cuatro millones por año.

Cada vez son más los jugadores que no sienten la necesidad de marchar a la NBA para disponer de jugosos contratos. Theodoros Papaloukas era hasta la llegada de Childress, el jugador mejor pagado en Europa gracias al contrato firmado con el Olympiacos con cerca de cuatro millones por temporada.

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Pero la simbiosis entre euro y deporte no termina en el baloncesto. Hay claros síntomas de propagación a otras disciplinas.

Al conocido Abramovich, habría que sumar el gran auge del fútbol ruso tanto en clubes (Zénit campeón de UEFA), como en selección (semifinalista en la pasada Eurocopa). Turquía también se suma a la fiesta con fichajes y contratos millonarios, algo que conocen bien Luis Aragonés o Dani Güiza. Ahora amenaza con extenderse al ciclismo ya que el conjunto ruso Tinkoff asegura tener 30 millones de euros para formar un impresionante equipo.

Por tanto, puede que el común de los mortales apenas aprecie la fortaleza mostrada por el euro más allá de unos ahorrillos en unas compras turísticas. O que no vean reflejado esa ventaja al llenar el depósito. Pero quienes notan ese cambio son los jugadores que cada vez contemplan con mejores ojos abandonar la NBA y regresar al viejo continente.

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