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Deportes

El DKV, condenado

El DKV venció (3-6) al Móstoles 2008; sin embargo, consumó su descenso a la División de Plata. El Gestesa ganó en Castellón y hundió a los zaragozanos.

Los peores presagios para el DKV Seguros Zaragoza se convirtieron ayer en la más cruda realidad. Antes de que el conjunto de Paco Beltrán saltara a la cancha del Móstoles 2008 su futuro estaba decidido. La División de Plata será su triste destino para la temporada 2008-2009. "La mala noticia nos ha llegado justo antes de empezar el partido y quiero agradecer a los jugadores el esfuerzo que han hecho después del mazazo moral que se han llevado", afirmaba el técnico al concluir su encuentro contra Móstoles. Y es que, a pesar de ya sabían que tenía los dos pies en la División de Plata, sus pupilos han salido a dejarse la piel en la pista y se han despedido de la categoría con una victoria (3-6).

"Estamos abatidos porque esto es lo peor que nos podía pasar", ha añadido el entrenador.

El Gestesa tenía en su mano la continuidad de los zaragozanos en la máxima división del fútbol sala. Un triunfo de los de Guadalajara en Castellón bastaba para dar el mazazo definitivo al DKV. La moneda se lanzó a cara o cruz y salió cruz sin que los de Beltrán pudieran hacer nada por evitarlo.

Era el trágico final a una temporada que no ha sido nada fácil. Ninguno de los entrenadores que han ocupado el banquillo han logrado levantar el vuelo del equipo. El primero en coger el timón fue Ricardo Menezes. Con él, el DKV no lograba despegar. Además, en el mes de enero fue sancionado por el Comité de Competición tras ser expulsado en la pista del Azkar de Lugo. Sin recursos, sin puntos y sin entrenador, el conjunto se sumergía en una profunda crisis.

Menezes nunca más se sentó en el banquillo, ya que durante la sanción su lugar como director de juego lo ocupó Santi Herrero -hasta entonces director ténico del club- y en febrero llegó Paco Beltrán para intentar encontrar el rumbo hacia la salvación. Sin embargo, ni con uno, ni con otro, el DKV ha logrado escapar de su trágico destino.

La historia lo coloca de nuevo en la misma coyuntura que aquel 26 de mayo del 2001 cuando, ante 9.000 espectadores y en el Príncipe Felipe, el Foticos Zaragoza abrazaba desconsolado la División de Plata. Otra vez se repite la historia y otra vez llega ese llanto desgarrado. Eran otros tiempos. En aquella ocasión la cara o cruz se jugó en una promoción a tres encuentros. Fue precisamente el último partido, ante un crecido MRA Xota, el que consumó el desastre. Solo un año después, el 16 de junio del 2002, el Foticos escapaba del infierno y se reencontraba de nuevo con la División de Honor. Por aquel entonces, un año fue suficiente para reconducir el rumbo del equipo y del club.

Solo cabe esperar que al DKV le baste de nuevo una sola temporada para devolver a Zaragoza a la máxima división. Es una cuenta que queda pendiente con una afición forjada a base de años de trayectoria. Ya que la capital aragonesa irrumpió con fuerza en la élite nacional de este deporte ya en los 90 bajo el mecenazgo de Luis Ángel Corredera. Luego tomó el relevo el histórico Sala 10, que con el Foticos como espónsor logró el ascenso a División de Honor en el 99. Una trayectoria que se ha ido escribiendo con letras de oro en la historia del fútbol Sala y que bien merece que el DKV recupere cuanto antes su hueco en la elite.

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