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NECESIDAD ECONÓMICA

El club busca una inyección de capital

La deuda a corto plazo del Real Zaragoza se eleva a 47 millones de euros, según se recoge en el último balance de la sociedad

Al mismo tiempo que Agapito expone las líneas básicas de su plan de viabilidad para el Real Zaragoza, el accionista mayoritario pretende una inyección de capital que alivie la complicada situación financiera por la que atraviesa el club. El pasivo exigible a corto plazo aprieta. Según el último balance de la SAD, son 47 millones de euros los que vencen en poco tiempo. La forma en que pueda producirse la deseada aportación de nuevos recursos no está por completo definida, o al menos ha quedado abierta por el momento a un abanico de posibilidades más o menos amplio.

Por una parte, Agapito Iglesias se refirió ayer a una posible ampliación de capital, en la que el 25% de la masa accionarial del club pudiera pasar a manos de los pequeños accionistas, que actualmente suponen tan sólo el 3% del referido capital social. El 97% está en manos del presidente y accionista mayoritario. Por otro lado, el empresario soriano busca compradores, ya sea de la sociedad completa o de una parte relevante del accionariado que está en su poder.

En este capítulo, el propietario principal del club ha actuado con discreción en diversas direcciones. Ha contactado con varios agentes a los que ha encomendado una labor de esta naturaleza. Desde el Gobierno de Aragón ha movido pieza uno de los viejos conocidos de Agapito desde su desembarco en el club: Pascual Antillach, asesor en la DGA en materia deportiva. A algunos empresarios aragoneses también se les ha trasladado la posibilidad de entrar en el club. Asimismo, se han buscado inversores en el extranjero. La City de Londres ha sido uno de los destinos elegidos para presentar ofertas a posibles interesados. Según algunas fuentes, Estudio de Comunicación, empresa controlada por el veterano periodista Lalo Azcona, se ha sumado a la labor de búsqueda de una inyección de capital (Fernando Geijo, el consultor de esta compañía que trabaja en la sede zaragocista desde hace dos meses, estuvo presente ayer en la reunión con los accionistas). Determinados rumores han extendido a César Alierta y a Telefónica, empresa patrocinadora del club, la solicitud de entrada en el accionariado. El desembarco en Telefónica Internacional de Carlos Escó, otra figura clave en el pasado reciente de las empresas públicas de la DGA y en el Gobierno de Marcelino Iglesias, alimentó los comentarios en esta línea.

Hasta aquí, sin embargo, ninguna gestión o rumor se ha concretado. A los posibles interesados, no sólo les impone respeto la deuda a corto plazo. También impresiona el global del pasivo. Agapito ha reconocido públicamente que se sitúa alrededor de los cien millones de euros. Al término de esta temporada, que se cierra contablemente el próximo 30 de junio, subirá. Aquellas intenciones de compra expresadas públicamente por Gustavo Poyet y varios jugadores que ganaron la Recopa de París se las ha llevado el viento. Algo parecido les ha ocurrido a las palabras de Artemio Echeverríbar, empresario de artes gráficas, que también se dejó ver en este capítulo meses atrás. La posible llegada de capital procedente de los Emiratos Árabes o de algún país de la zona del Golfo tampoco se ha materializado.

Algunos de los empresarios aragoneses sondeados en las últimas semanas estiman que el club necesita de modo urgente un circulante de entre 40 y 50 millones de euros, para hacer frente a las obligaciones financieras más apremiantes y para empezar a construir la plantilla del próximo año. A partir de ahí, las necesidades financieras seguirían creciendo en una curva que exige mucho pulmón. En la actual situación de crisis económica global, ninguno se inclina por dar un paso adelante. La parálisis que padece el llevado y traído proyecto de construcción del campo de fútbol tampoco favorece en nada. La decisión del Gobierno central de paralizar las inversiones municipales hasta 2012 se ha añadido al capítulo de los miedos.

En este contexto, la apuesta del Zaragoza en la LFP por modificar el modo de negociar los derechos de televisión del fútbol, para que el club aragonés pudiera percibir mayores ingresos, recibió ayer un golpe considerable. Ningún ordenamiento legal fijará la obligación de negociar conjuntamente los derechos. En principio, las negociaciones con los operadores se producirán como hasta ahora; es decir, de modo individual.

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