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BALONMANO

El CAI persigue la gloria europea

El conjunto aragonés necesita remontar nueve goles ante el Trimo Trebnje para seguir vivo en la Copa EHF

Este es el escenario que le espera hoy al Trimo Trebnje
El CAI persigue la gloria europea
ESTHER CASAS

Europa siempre ha reunido un especial atractivo para el CAI Aragón. Es en la competición continental donde el club naranja ha capturado sus mayores éxitos, donde ha labrado los surcos esenciales de su prestigio en su todavía corta pero intensa existencia. Una final y dos semifinales de la Copa EHF subrayan su recorrido. La extraordinaria dificultad que entraña la Liga Asobal y la Copa del Rey anuncia que, probablemente, el primer trofeo que levante el club aragonés acaecerá también en Europa. Europa como alegría, como soporte de las ilusiones, como almacén de las ambiciones, como legítima meta. Europa como ilusión, como tesoro, como anhelo. Europa, también, como decepción, como frustración, después del estropicio perpetrado el pasado sábado en el iglú esloveno ante el RK Trimo Trebnje (35-26). Europa, por supuesto, como redención, como atajo a la gloria deseada. Europa, por fin, como fiesta, como la clasificación para los cuartos de final de la Copa EHF que hoy espera atrapar el CAI Aragón. La cita con Europa, por tantos y tantos motivos, está fijada a las 18.30 en el pabellón Príncipe Felipe.

 

Las competiciones continentales habitualmente significan el postre en el menú alimenticio de una entidad deportiva. El premio, la guinda al obligado rendimiento en la competición doméstica, en este caso, la Liga Asobal. En determinados clubes, los concursos europeos también abanderan la distinción. Este es el caso que nos ocupa. El club naranja queda como única entidad zaragozana que desde hace tres años compite al otro lado de los Pirineos. Tanto ha crecido este proyecto. Tan periclitados se aprecian otros. He aquí, además de los extraordinarios resultados obtenidos, la razón del especial aprecio del CAI Aragón por la Copa EHF, la trascendencia verdadera del careo de esta tarde ante los eslovenos.

 

La supuesta vulnerabilidad del Trimo Trebnje ha abierto más si cabe la herida de nueve goles sufrida en Eslovenia. En sus anteriores comparecencias, el CAI Aragón disputó una heroica final en Magdeburgo, una semifinal en Nordhorn y otra semifinal en Gummersbach. En cierta forma, parece que está permitido perder ante un prestigioso equipo germano y supone un oprobio ser eliminado por el prosaico balonmano esloveno. Llegados aquí, quizás habría que escarbar en la pirámide. No en las de Egipto, ahora tan de moda después de analizar el ADN de Tutankamón y Nefertiti, sino en la de Abraham Maslow, esa precisa jerarquización de necesidades humanas que defiende que conforme se satisfacen las necesidades más básicas, los seres humanos desarrollan necesidades y deseos más elevados. Desde esta perspectiva que pintó Maslow, el CAI Aragón se halla en la parte superior de la pirámide.

 

Afortunadamente para quienes quieren y sienten la camiseta naranja, las necesidades básicas (fisiología, seguridad y afiliación) están satisfechas por un equipo joven que, no solo se ha consolidado en la Liga Asobal, sino que parece asentarse en la zona noble española. La superviviencia del proyecto, su solidez, no depende del marcador de hoy. La Copa EHF cabe situarla mucho más arriba en la figura piramidal. En verdad, instala al club aragonés en las plácidas estancias del reconocimiento social y en el lujoso ático de la autorrealización. Ese es el privilegiado estatus que ha conquistado el club aragonés.

Viaje a los cuartos de final

Aclarado que perder no equivaldría a ninguna catástrofe, pues lo esencial lo viene desarrollando el CAI Aragón con escrupulosa pulcritud en la Liga Asobal, huelga señalar que la eliminación sí constituiría una desilusión, esto es, el extravío del billete hacia la gloria. "Vamos a luchar con todas nuestras fuerzas. El torneo es del agrado del club y de la afición. Los jugadores están motivados, conscientes de lo que hay en juego. Que nadie tenga ninguna duda: lo vamos a dar todo", reiteró hasta la saciedad el entrenador, Mariano Ortega. "En el club existe la convicción de que vamos a alcanzar los cuartos de final. Es muy importante para todos. Por eso hemos puesto las entradas a un precio muy asequible (5 euros) y cada abonado podrá traer dos personas al pabellón. Queremos que el equipo se sienta arropado", recordó Óscar Mainer, sustancia gris del club.

 

El Trimo Trebnje llegó ayer. Los eslovenos se ejercitaron por la tarde y hoy volverán a entrenar por la mañana. Para el CAI, quedó atrás la fatiga acumulada en viajes con escala en Roma y Trieste, el frío, el monte helado, la gélida pista entre las paredes del garaje, los árbitros israelitas y su criterio macabeo del balonmano. Del confuso guión del encuentro de ida apenas restan un par de primeras líneas rapiditos y talentosos, un portero veterano que los jugadores naranjas tomaron por muñeco, y un pivote que zurró todo lo que los árbitros dejaron zurrar, que fue mucho. Me temo que esta tarde la película será distinta: árbitros suecos de la misma ciudad que Arrhenius (Skövde), la afición aragonesa arremangada, una manada de lobos que no conocen la derrota en su guarida... Que no les pase nada a los eslovenos... Hoy, el CAI Aragón saludará todavía más arriba en la pirámide de Maslow. Nueve goles abajo, pero cerca de los cuartos de final de la EHF, la gloria europea que persigue el club naranja.

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