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TOLEDO 32-CAI ARAGÓN 35

El CAI Aragón pisa el acelerador

El club naranja vence en la pista de Toledo. Por fin muestran ambición los aragoneses para resolver un partido a domicilio.

Siempre contestado por un Toledo admirable, el CAI Aragón firmó anoche un triunfo imprescindible en sus legítimas aspiraciones de gobernar la otra liga, la competición que disputan los terrícolas, cada vez más alejados del título alienígena que se dirimirán el próximo miércoles el Ciudad Real y el Barça. Triunfo trabajado el capturado en el pabellón Javier Lozano, regado con el sudor y alimentado por una ambición de la que venía careciendo el conjunto naranja. Casi tan vitales como los puntos atrapados, cabe subrayar este intangible determinante en el deporte. De haber manejado otros días esta variable con la misma firmeza que mostró ayer, el CAI Aragón no se encontraría instalado ahora en la séptima plaza sino junto a los dos galácticos que el miércoles se repatirán el pastel liguero. Solo se han jugado once jornadas. Quedan otras 19 para saborear este nuevo talante.

Fernando Alonso no juega al balonmano, pero las variables que determinan los resultados en su deporte, como en el resto de competiciones, vienen a ser las mismas. En las mentes encogidas jamás residió la buena dicha. Igual en un circuito de Fórmula Uno, que en una cancha de balonmano o en un patio de colegio. Alonso perdió el título mundial porque los técnicos de Ferrari lo condenaron con una táctica conservadora, por marcar a Webber en vez de correr su carrera. Por eso el laurel se lo colgó Vettel. Por eso fracasó Alonso. Al CAI Aragón le había ocurrido en sus partidos a domicilio lo mismo que al piloto español. Se ha dejado puntos fuera de casa por carecer de ambición, por no saber matar los partidos. Por eso extravió un punto en Alcobendas, por eso se salió de la pista cuando el Torrevieja se encontraba nueve curvas atrás.

Ayer visitaba el CAI Aragón el circuito de Toledo, donde la semana pasada se estampó el Valladolid. Pista peligrosa, después de haber cambiado recientemente de entrenador. Y con un público muy apasionado. Demasiados decibelios. Red Bull en las gradas. Malo para los nuestros. El triunfo reunió mucho más mérito que el que denota la clasificación del rival. Es el último, pero no es el peor de la Asobal el Toledo, que solo fue superado en la recta final por un CAI Aragón que tuvo que pisar a fondo el acelerador para celebrar primero el banderazo a cuadros. Eso es lo mejor. Después de 10 jornadas en las que la sensación era de que los aragoneses jugaban al ralenti, ayer decidieron por fin acelerar. Y el motor respondió de maravilla.

El Toledo aguantó en pie de forma admirable, con un balonmano dinámico que se trasladó numéricamente al marcador. El CAI replicó con un juego contundente en una primera línea que disfrutó de la efervescencia de Demetrio, Casanova y Maqueda, hombres resolutivos y con continuidad. Grebenar se unió a la fiesta con goles vitales en el momento procesal del careo. Los instantes decisivos dejaron otro par de acciones determinantes de Stojanovic y un inmenso Malumbres. La reunión de estos elementos, sazonada con la ambición imprescindible, significó el triunfo en Toledo, donde no se gana la Copa de Europa, pero sí se puede perder. Que se lo pregunten al Valladolid.

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