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REAL ZARAGOZA

El azote de San Mamés

El Real Zaragoza solo registra una victoria liguera en Bilbao en los últimos 25 años. La Catedral es uno de sus estadios imposibles.

Imagen de noviembre de 2000: el Zaragoza de Juanele y compañía gana en Bilbao, hecho insólito.
El azote de San Mamés
HERALDO

Mientras el Real Zaragoza recuperaba el pulso cardiaco tras el parón liguero, las necesidades no variaban. Esta pausa de la competición ha rebajado los esfuerzos y desviado la atención hacia los despachos, hacia la voluntad de Agapito, el ruido en torno a Gay, la deteriorada situación de Pedro Herrera y Antonio Prieto? Tantas cosas han pasado en este paréntesis y tan pocas con forma de pelota que la épica resurrección contra el Sporting no parece de esta vida.

Así, en esta coyuntura -el club en convulsión y el equipo supurando por las heridas-, el Real Zaragoza comenzó a mirarle al Athletic con la misma cara de hambre del último mes. Porque el cartel de urgencias continúa encendido. Gay y los suyos se exigen la primera victoria y romper la nefasta cadena de seis partidos sin vencer enlazada en el arranque de la temporada.

La visita a Bilbao, no obstante, siempre suena diferente. Recomienda prevención. San Mamés, su mística y temblor, se ha agarrado a la historia del Real Zaragoza como un lugar inhóspito e inaccesible. Pocos estadios presentan una tradición tan sombría como el bilbaíno -tan espinoso y prohibido como el Camp Nou o Zorrilla-. Los datos son alarmantes: en los últimos 25 años, el Real Zaragoza solo ha sido capaz de ganar en Primera División una vez al Athletic en su hogar, en la temporada 2000-2001. Si se abre el abanico temporal, la estadística tampoco permite consuelos.

El Real Zaragoza ha visitado La Catedral, fundada en 1913 y construida con un presupuesto de 83.000 pesetas de las de entonces, en 54 ocasiones y otra vez se enfrentó al Athletic en el estadio donostiarra de Atocha por el cierre de San Mamés (1985/1986). En estas 55 visitas a feudo bilbaíno, el balance solo reconoce 5 victorias. Demasiadas pocas. El resto, doce empates (los tres últimos desplazamientos consecutivos a la capital vizcaína) y 38 derrotas.

Como contraste sirve el camino inverso, las visitas del Athletic a Zaragoza: en terreno aragonés, los bilbaínos han arrancado 13 triunfos en 55 partidos. La maldición de San Mamés es evidente. Entre los naufragios históricos figura la goleada más escandalosa encajada por el Zaragoza en Primera División, 10-1, en la temporada 1951-1952, con Panizo y Gainza destrozando al equipo de Los Millonarios.

Diferente se escribe la historia en la Copa del Rey, donde el Zaragoza ha tomado en sus dos últimas visitas La Catedral, en 1993 (0-2) y en 1996 (2-3). En Liga, los escasos éxitos del equipo aragonés en Bilbao datan de diferentes épocas. Camino de Los Magníficos, el Zaragoza se impuso por 0-2 en la campaña 1962-1963; ya con la delantera liderada por Lapetra, Marcelino, Santos, Canario y Villa, el Zaragoza conquistó La Catedral una sola vez, 2-3 en el curso 1966-1967; el siguiente triunfo se demoró hasta la temporada 1980-1981, cuando un gol de Pichi Alonso extrajo el botín completo; y la penúltima alegría se remonta a la goleada por 0-3 de la 1984-1985.

El quinto y último triunfo contiene una significación especial por las semejanzas de aquel momento con el presente que sufre el Real Zaragoza, tras seis jornadas con la respiración entrecortada. A principios de noviembre de 2000, el Real Zaragoza fondeaba en la clasificación después de siete jornadas sin ganar. Este pobre comienzo de temporada lo agravó la catástrofe provocada por la inopinada eliminación en la UEFA a manos del Wisla Cracovia polaco. Soláns ya había fulminado a Lillo del banquillo y el Zaragoza viajó a San Mamés pálido. Al Athletic lo entrenaba Chechu Rojo, que ese verano había abandonado voluntariamente el club aragonés ante la llamada de los colores de su vida. A Lillo lo había sustituido el bombero oficial del club, Luis Costa, en la cuarta jornada. Y fue en la octava, en Bilbao, cuando el Zaragoza cogió oxígeno con una victoria dramática, 1-2, gracias a un gol de Lacruz en propia puerta en el descuento. La reacción llegó y el Zaragoza levantó el vuelo, aunque durante todo el curso se sufrió en la pelea por la permanencia, objetivo que no se aseguró hasta la última jornada.

Vuelve ahora el Zaragoza a Bilbao en apuros. Le espera fuego en la grada y batalla en el césped. San Mamés perdona pocas veces. Pero perdona.

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