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El Andorra campeón, el Andorra de siempre

Reportaje El Andorra ganó la Tercera División el pasado fin de semana y se convirtió en el club aragonés con más títulos de esa categoría.

Los futbolistas del Andorra celebran un gol con la sonora afición andorrana.
El Andorra campeón, el Andorra de siempre
ANDREA SANTOS

Su uniforme intensamente blanco siempre fue símbolo de poderío deportivo en el fútbol aragonés. «El Real Madrid de Aragón», lo bautizaron. Un club admirado en el fútbol regional, respetado fuera y respetuoso con sus futbolistas, un clásico de la Segunda B de los años 80 y primeros 90, y un león de la Tercera División. Al Andorra, los tiempos pasados lo inundaron de momentos inolvidables, como la eliminación en Copa del Real Zaragoza que era líder de Primera o aquellas promociones de ascenso a Segunda en la década de los 60. Era un club potenciado por el apoyo de Endesa (antes Calvo Sotelo), una garantía económica que siempre le permitió vivir aliviado y lanzar miradas ambiciosas.


Todo se vino abajo cuando Endesa retiró en 2001 su padrinazgo y subvenciones. Había que reinventarse y se abrió un horizonte nublado, complejo. Hasta el pasado fin de semana. A falta aún de una jornada para el fin de la liga regular, el Andorra volvió a proclamarse campeón de Tercera doce años después. No es un alirón cualquiera para el equipo de una localidad que ha sido el reflejo de su club en los últimos años y que también pelea por reconvertir su modelo económico y social tras el cierre de las minas y las crisis industriales. En cierto modo, este campeonato del Andorra contiene una elevada carga simbólica porque es el primero desde que Endesa se evaporó como alimento.


De la mano de la familia Burgos en la gestión y de Pascual Sanz como entrenador, el Andorra ha llegado al futuro. Lo ha hecho sin disoluciones y sin pérdida de prestigio. El club vive una nueva juventud, puede detectarse en la plantilla y en las gradas, donde la sangre animosa del Infierno Minero, un colectivo de apoyo ya famoso en los campos de Tercera, eleva el calor del reformado campo José Antonio Endeiza, como en los años 60 lo hacía la Peña La Unión.


Con este campeonato de Tercera, el Andorra, además, suma el séptimo de su historia, convirtiéndose así en el club aragonés con más títulos de Tercera en los diferentes formatos que ha adoptado la categoría desde que en la temporada 54-55 se reordenó y reforzó su característica naturaleza regional. Los turolenses han roto el empate con el actual Huesca (6), el equipo contra el que siempre disputó hasta hace solo unos años el derecho a ser reconocido como «segundo mejor club de Aragón». Por debajo, surgen el Binéfar (5), el Fraga (4), el viejo Amistad (4) y el filial del Real Zaragoza (3).


Desde el principio de la temporada, el Andorra se ha manifestado como el equipo dominador, con un nivel soberbio de juego que le permitió abrir enormes distancias sobre el resto de conjuntos. Su autoridad solo ha sufrido una tímida inflexión en el tramo final, cuando ha levantado el pie, dosificando esfuerzos para alcanzar en un estado óptimo la inminente promoción de ascenso a Segunda B, el objetivo del proyecto. Una única eliminatoria le separa de la meta, de regresar al lugar donde se forjaron las leyendas del club: Cani, Lafita, Belsué, Conde, Lacambra, Pascual Sanz... nombres con historia.