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Dudas para empezar

La derrota del CAI Teruel ante el Unicaja en la final de la Supercopa exige la autocrítica. El bloque no funcionó. Y la Liga arranca el próximo sábado.

Óscar Novillo da instrucciones en un tiempo muerto en el partido del sábado en Almería.
Dudas para empezar
A. C. G.

La cara refleja los sentimientos, las emociones. El psicólogo lo tenía fácil el sábado a la hora de redactar un informe tras analizar el estado de los jugadores del CAI Teruel y del cuerpo técnico, personificado en Óscar Novillo. "Están fastidiados, no hay más que mirarles. Esa rabia que llevan dentro les hará pensar", resumía la persona que mejor les conoce, el presidente del club naranja, José Luis Torán, en la pista del Moisés Ruiz. El CAI, alineado, en segundo plano, fuera de los focos a los que se había acostumbrado, serio, sin ganas de nada. El viaje de regreso del equipo desde Almería a la capital mudéjar nada más terminar el partido, que dejó al CAI sin el primer título de la temporada, la Supercopa, en poder de su eterno rival, el Unicaja, se hizo en silencio. La digestión de la derrota, clara, fruto de una inoperancia general, no fue fácil. La reflexión de por qué ocurrió se hizo a título particular; hoy lunes será el momento de hacer una puesta global. Dudas para empezar. Es mejor que ocurran en el primer partido, aunque haya sido con un trofeo en juego que siempre invita a iniciar con otro brío la temporada. "No hay que flagelarse, pero sí sacar conclusiones positivas para crecer", era la primera valoración de un Novillo contrariado.

En Almería no funcionó nada. Hay muchas cosas que justificar: que es un grupo nuevo que aún no está en un estado de forma óptimo, que sólo ha contado con tres sesiones de preparación al completo, que el rendimiento en ataque no fue el esperado? El primer partido de la campaña siempre es una incógnita, pero Unicaja mostró que el trabajo previo lo llevaba más adelantado. Pero la disculpa es peligrosa. "Esto es como termina, no como empieza. Si queremos ser grandes, un día para hacer una buena autocrítica es este partido", sentenciaba Novillo.

El cúmulo de errores en el primer set (25-12) clarificó el estado del CAI, empañado por su actitud. Su juego se mueve alrededor de la figura del colocador, pero Guille Hernán arrastra un cansancio físico y mental que se plasmó en la pista almeriense. No se entendió con el opuesto Cáceres, impotente en la red. Sus dos metros y diez centímetros exigen balones altísimos para que su golpeo sea efectivo. Pero la muralla almeriense le recordó que sin contundencia, sus remates nunca sumarán (seis buenos de 19 intentos no es un guarismo reseñable). Novillo tiró de Machacón, quizás demasiado tarde. En la misma posición, el colombiano tampoco respondió. "Tal vez haya llegado tarde con los cambios, tendré que analizarlo con calma. Pero, fundamentalmente, en ataque no hemos estado finos. Ha sido el aspecto en el que peor hemos estado, y esto tendría que ser nuestro fuerte este año. Quizá tendría que haber recurrido a Jony (Jonathan Lorenzo) para dar relevo a Guille? Soy el primero que hace autocrítica, pero después de mí todos los demás", avisaba Novillo.

Sin presión en ataque, el bloqueo tampoco ofreció argumentos positivos. Una faceta en la que Unicaja estuvo más rotundo. El juego derivaba a las puntas y por el centro Hernán no pudo dirigir balones rápidos porque tampoco los recibió de forma limpia. La conexión con García-Torres funcionó a medias. El capitán de la selección tiró del grupo, pero el desconcierto de sus compañeros no daba para una reacción. El CAI no fue capaz de presionar ni a Delgado ni a Sevillano ni a Llenas con un saque determinante. Y por ahí empezaron todos los problemas. En general, no se transmitió seguridad, la que evidenció el Unicaja que se regaló la quinta Supercopa, la primera del debutante Áxel Mondi en el banquillo.

El próximo sábado arranca la Superliga en Los Planos. Vecindario calibrará la moral de un CAI Teruel que tiene que cambiar mucho, en el fondo y la forma. La 'Champions' está a la vuelta de la esquina. Un poco más lejos, la aspiración de levantar la Copa del Rey, que se le resiste, y atrapar el tercer título nacional. El primero, la Supercopa, ya es historia.

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