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WATERPOLO

Doctorado en la piscina

La Escuela Waterpolo Zaragoza celebra su 25º aniversario inmersa en la elite

Hace 25 años, Rafael Feliz y Jesús Mª Montaner pusieron en marcha un club, la Escuela Waterpolo Zaragoza, con el ambicioso reto de promocionar un deporte que ha dado días de gloria a la ciudad. Una historia que empezó a escribirse en la piscina del Parque de Bomberos, un escenario invadido por niños y niñas con un nexo común: el balón amarillo. El trabajo se vio recompensado, y fruto del esfuerzo se consolidó un equipo femenino que logró en 2003 el mayor hito: el ascenso a la elite nacional. En un cuarto de siglo, la Escuela se ha doctorado en la piscina, un mérito que se resume en el enorme sacrificio de unas jugadoras que han sabido organizar sus vidas alrededor de los estudios y los entrenamientos; al trabajo anónimo de una junta directiva, presidida por Vicente Rubio, capaz de hacer milagros con el menor presupuesto de la División de Honor (90.000 euros); al apoyo de sus familiares y amigos, que animan sin descanso desde las gradas, y al apoyo decidido de Cablescom, el patrocinador, que supo la campaña pasada que su apuesta no le iba a fallar. "En 25 años ha habido de todo, pero, sobre todo, estamos muy orgullosos de las chicas. Ellas son el referente de este deporte en nuestra Comunidad, la alternativa a los clubes madrileños y catalanes", resalta Tano Montaner.

El Cablescom EWZ se prepara desde hace un mes para abordar su cuarta temporada en la máxima categoría. Al frente, el incombustible Francisco Orizo que ha sabido exprimir lo mejor de una joven plantilla que se alimenta de sus categorías inferiores y que madura a golpe de partidos. La cantera es el principal activo de un club que luce con orgullo la etiqueta 'made in Aragón'. "Ahí están los quintos puestos de los conjuntos cadete y juvenil en los Campeonatos de España. Las internacionalidades de Andrea Blas y Patricia Genzor... Esto significa que la base es muy buena", destaca Montaner, vicepresidente y delegado del Cablescom.

Las apreturas económicas no han permitido más que mirar a casa. Difícil soñar con dos o tres fichajes contrastados que posibilitaran a la entidad dar un pasito más en la categoría, aspirar a la zona noble, soñar con Europa... Poco reconocimiento y escasas ayudas han lastrado el potencial del equipo, aunque el negro panorama va cambiando de color. El "mejor trato" por parte de las instituciones, especialmente del Gobierno de Aragón, concede una leve tregua a la Escuela, que este año se atreve a romper con su tradición y lanzarse al mercado de fichajes. Así, el club zaragozano incorpora a la zurda estadounidense Gusty Clarke, que procede del Greenwich Aquatics del estado de Conecticut. La primera jugadora extranjera y no formada en la veterana piscina de Bomberos.

Pero no todo son satisfacciones en el Cablescom, que se presentará ante sus aficionados el próximo fin de semana en el V Trofeo Ciudad de Zaragoza contra el Moscardó. El club "sufre" el grave problema que la ciudad arrastra con las instalaciones. Las dos únicas piscinas públicas con un vaso legal para jugar al waterpolo son la del Parque Deportivo Ebro y la de Bomberos. La primera concentra los entrenamientos de la Territorial, los chicos de Helios y el primer equipo femenino de la Escuela. La segunda, un obligado y necesario uso del Cuerpo de Bomberos. Y a esto se unen las "abusivas" tasas que el club tiene que pagar: "Ahora el Ayuntamiento pretende cobrarnos 3.005 euros por 15 horas de entrenamiento y dos partidos del fin de semana del torneo. Y quien lo paga es la cantera. El waterpolo parece que no le interesa a nadie. Es una pena que, en 25 años, el Ayuntamiento no haya construido una instalación óptima. La concejalía de Deportes se tendría que tomar un poco más de interés, como se ha molestado en buscar espacio para otras modalidades como balonmano, fútbol sala, voleibol...", critica Montaner.

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