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NIEVE

Para aprender a esquiar, «hay que tener paciencia»

Su primera titulación como profesor data de 1972.

José María Lapuente, en la entrada de la escuela de la estación de esquí de Panticosa.
Para aprender a esquiar, «hay que tener paciencia»
I. V.

¿Qué debe hacer quien esté interesado en ser profesor de esquí?

Primero tener un buen nivel sobre las tablas y luego hacer los cursos reglamentados para adquirir la titulación y desarrollar la enseñanza. Se convocan unos cursos de formación o de selección previos a la titulación. Esa información se puede encontrar en la web de la DGA donde se precisa todo lo necesario.

¿Se puede aprender a esquiar a cualquier edad?

Si no vamos a los extremos, sí, por supuesto. En Panticosa empezamos a dar clases a partir de 4 años. Por debajo de esa edad es precipitado, porque los niños no responden adecuadamente.

El esquí se ha socializado mucho en los últimos años, además el material ha mejorado mucho. ¿Esto último ayuda a aprender más rápido, a ganar antes la estabilidad?

Es cierto que el esquí se ha extendido mucho y los nuevos materiales de esquí facilitan un aprendizaje más rápido.

¿Y son más seguros?

Ni más ni menos. Simplemente facilita el aprendizaje de forma más rápida.

Por su experiencia y años que lleva enseñando ¿hay mucha diferencia de los cursillistas de ahora a los de hace, por ejemplo, 20 años?

Si. La sociedad cambia, las personas y la mentalidad, también. Ahora, quizá somos más decididos y atrevidos. Nos lanzamos más que antes y eso supone menos miedo.

¿Cree que los esquiadores conocen las normas básicas de respeto de este deporte en pistas?

Creo que no. Es cierto que hay muchos esquiadores prudentes, pero también hay muchos que no lo son. Y los prudentes prestan atención a las normas que se marcan en las estaciones y que son visibles en muchos sitios y que se ponen para evitar accidentes, tanto propios como provocados.

¿Cuánta paciencia tiene que tener un profesor de esquí?

(Rápido) Mucha. Es que no puede ser de otra forma. Solo conseguimos que un alumno progrese y que repita si se es paciente, comprensivo y todo lo que conlleva estas cualidades. Y, además, hay que ser muy profesional con cualquier tipo de alumno.

¿Hay un número mínimo, aunque sea aproximado, de clases que es necesario recibir para aprender a esquiar?

Un cursillo de una semana da un nivel básico y elemental para desenvolverse por cualquier parte, pero no para ir a cualquier parte. Con esas clases se pueden bajar perfectamente pistas de nivel azul.

Quien ya sabe esquiar ¿necesita reciclarse?

No estaría mal. No es imprescindible, pero cada uno sabe cuál es su nivel y si cree que es bueno o no coger un monitor para ponerse a punto y para no adquirir nuevos vicios.

¿Disfruta más con quien por primera vez se acerca a una estación, con quien tiene nivel medio o con quien le pide apurar por fuera pistas?

Cada grupo es diferente. Cada uno tiene su compensación. Es cierto que quien evoluciona sobre los esquís se siente muy agradecido y así te lo dice. El que tiene un nivel medio, también porque se ve superando su técnica. Y los de nivel muy alto incluso ponen a prueba al profesor y este tiene una exigencia mayor que le hace demostrar todas sus habilidades y se siente muy satisfecho

¿Y se puede ser autodidacta en este deporte?

Sí, pero es necesario ser muy observador y concentrarse en esquiar todo el rato. Si uno se limita a bajar no se da cuenta dónde falla y no lo puede corregir. Este deporte, en teoría es muy sencillo, y uno se olvida de lo que hay que hacer. Cuando uno consigue bajar con soltura incluso pistas rojas se limita a bajar y a bajar, pero sin atender a cómo lo hace.

Como profesor ¿qué aporta la práctica del esquí?

Esa relajación que produce olvidarse de la vida cotidiana que no es poco en los tiempos que corren.

Ustedes también se reciclan y acudan a cursos antes de comenzar la temporada. ¿Quién enseña al que enseña a esquiar?

En los últimos años esos cursos los hacemos en Baqueira. Allí es donde nos ponemos a punto gracias al equipo de demostradores de la Escuela Española de Esquí que aún están más preparados que nosotros.

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