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Deportes

CICLISMO

Contador revienta la Vuelta al País Vasco

Atacó a 8 kilómetros de meta, en el puerto de Deskarga, y sacó 8 segundos a los favoritos.

Alberto Contador sólo tiene una forma de protestar por su exclusión en el Tour de Francia: ganar. Su única reivindicación posible está en la carretera, en aprovechar las pocas carreras a las que su equipo ha sido invitado para conseguir que luzca el sol que lleva en su pecho: el de la capital de Kazajistán, Astana.

La estupidez humana no tiene límites. La historia se encarga de recordarnos constantemente hasta dónde es capaz de llegar el ser humano. El deporte no está libre de esa degeneración en todos lo sentidos.

El ejemplo más claro es del corredor de Pinto, forjado como ciclista en las mismas carreteras en las que venció este lunes. El corredor madrileño lleva tanta rabia acumulada, vamos a pensar que no es rencor, contra la injusticia que han cometido contra él que sólo tiene una forma de sacarla: diezmar los pelotones a base de ataques.

El ganador y primer líder de la Vuelta al País Vasco demostró conocer como la palma de su mano el puerto de Deskarga, el mismo lugar en el que fraguaron sus triunfos en la Vuelta al País Vasco Pello Ruiz Cabestany o el holandés Erik Breukink. Atacó a falta de dos kilómetros y medio para la cima.

Deskarga no es uno de esos puertos que imponga respeto. Se sube en todas las categorías del ciclismo. Contador lo conocía de cuando vivía en Azpeitia y corría en el equipo Iberdrola de aficionados, primero, y luego en el Würth. El recorrido de la primera etapa de la Vuelta al País Vasco lo pasó muchas veces en aquella época.

¿Qué ha cambiado desde entonces? Han pasado cinco años. Contador esperó al único tramo complicado que tiene el puerto para atacar. Su equipo había endurecido la ascensión al límite. El gallego Ezequiel Mosquera (Karpin-Galicia) se movió un kilómetro antes. Cuando Contador atacó lo hizo para ganar.

Venganza en la carretera

La vida, un guión que puede estar escrito en cada persona pero que nadie conoce, le ha llevado hasta donde está. El niño que vimos hace cinco años se ha convertido en uno de los mejores corredores del mundo. Le han quitado el Tour de Francia de 2008 y se dedicará a ganar todo lo que corra.

Es su venganza. Aunque trate de minimizarlo, a Alberto Contador le han hecho daño, mucho.

En Murcia le cogieron con el paso cambiado; en Castilla-León arrasó y en la Vuelta al País Vasco lleva el mismo camino. La primera oportunidad que ha tenido la ha aprovechado.

Su segunda ocasión llegará en Orio, el viernes, y la tercera, el sábado, en la contrarreloj. Ha empezado a marcar diferencias donde podía hacerlo. Sólo han sido ocho segundos los que ha limado a Cunego, Riccó, Rebellin, Joaquín Rodríguez, Mikel Astarloza, Cadel Evas, Igor Anton, Frank Schlek, Ángel Gómez Marchante, Thomas Dekker o Robert Gesink, entre otros.

Esos nombres hablan por sí solos, junto a la forma en la que consiguió sacar ese tiempo. Desde el alto de Deskarga hasta Legazpi sólo hay seis kilómetros, entre bajada, poco más de uno, y llano.

Primero con Ezequiel Mosquera y luego en solitario, Alberto Contador volvió a demostrar algo que ya se sabía: también es capaz de hacer daño en otras disciplinas además de la escalada.

Cuando un ciclista está en forma es capaz de apurarla al límite, en las situaciones más insospechadas. Es lo que hizo el líder del Astana.

Entraba en la meta con una mano señalando el pecho, el lugar del maillot en el que está escrito el nombre de Astana, mientras la otra la lanza hacia delante. La etapa, los 137 kilómetros iniciales de la carrera, estuvieron marcados por la lluvia y el ritmo, muy bajo, 37,469 kilómetros por hora.

Con siete puertos y sus correspondientes bajadas, el pelotón no estaba para muchas alegrías. ¿Ha quedado decidida la carrera? No, pero si muy perfilada.

Contador está respaldado por un bloque muy fuerte, que allí donde corre quiere dejarse ver. No van a disponer, para su desgracia, de muchas posibilidades de hacerlo, por lo que las pocas que tienen, sobre todo en escaparates de prestigio, como la Vuelta al País Vasco, las aprovechan a fondo.

La Vuelta al País Vasco entrará en una fase muy distinta a la prevista. Corredores como Luis León Sánchez o Carlos Sastre, entre otros, han perdido pie muy pronto. Cada segundo que ha ganado Alberto Contador es una daga que tienen encima sus rivales.

Le basta con poner a funcionar la inteligencia para saber como tiene que conducir la prueba hasta que se llegue a un terreno en el que pueda hacer daño de nuevo. Su trabajo va a consistir en evitar ataques, en no despistarse, hasta que pueda volver a señalar con otra a sus rivales.

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