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ATLETISMO

Como un rayo

La progresión de Alberto Gavaldá es ilimitada. El velocista zaragozano corre a ritmo de récord. El último, el nacional juvenil de 200 metros.

Alberto Gavaldá, en un entrenamiento en el Huevo.
Como un rayo
J. C. ARCOS

Su correr elegante va dejando huella allá donde compite. Alberto Gavaldá sale como un rayo desde los tacos y de su zancada saltan chispas. Con 16 años, este joven espigado de rebelde pelo rubio, que gusta camuflar con otras tonalidades, se ha propuesto romper los cronómetros cada vez que pisa el tartán. La temporada en pista cubierta no ha podido empezar mejor, de récord en récord. El último, el nacional juvenil de 200 metros en sala, con un registro de 21.63. "Son sus piernas, prodigiosas", resume Ángel Gavaldá, su entrenador, su padre, el mayor fan junto con su mujer, Ana Pina.

Para hablar de Alberto hay que mencionar primero a sus progenitores. Los dos fueron excelentes atletas y vistieron la camiseta de la selección española en pruebas de velocidad. Su chico ha heredado esta condición. "Es cuestión de genes", reconoce el preparador. Un brillante que pule en las pistas del Palacio de Deportes y las del Centro Aragonés del Deporte cuatro días a la semana. Unos entrenamientos que confirman la progresión de un chico que va pegando bocados al tiempo. El día de Reyes, Alberto se vistió de corto y voló sobre el rápido tartán del 'Huevo': 21.92 en los 200 metros, récord de Aragón júnior que poseía Ignacio Supervía en 1992 (22.09). Se acercaba al techo nacional juvenil de Orkatz Beitia de 1996 (21.81). Cuatro días después establecía una nueva plusmarca regional júnior de los 60 lisos (6.82) y se quedaba a tres centésimas del récord de España absoluto (6.79), que posee Iván Mocholi. "Alberto tiene una calidad impresionante, tanto física -con una morfología ideal y una técnica muy buena- como mental -capaz de dominar los momentos de mayor responsabilidad-. Una combinación que le ha llevado a tener unos resultados increíbles", resalta el entrenador.

El pasado sábado, durante el transcurso del Campeonato Autonómico júnior celebrado en el Palau Luis Puig de Valencia, Alberto igualó su récord aragonés juvenil y júnior de 60 lisos, la tercera mejor marca juvenil de todos los tiempos. Pero lo mejor vino después, en la prueba de 200 metros, donde cayó la marca nacional de Beitia que suponía, además, su primera plusmarca regional absoluta. "La meta está en alcanzar la final de 200 en el Nacional absoluto de Sevilla (21-22 febrero)", asegura Ángel, que "disfruta" de los éxitos de su pupilo. "Te da ilusión para seguir trabajando, pero también supone una doble responsabilidad como padre y entrenador", añade.

El nombre de Alberto Gavaldá lidera las clasificaciones nacionales en pista cubierta en las categorías juvenil y júnior en 60, 200 y 400 metros, y es segundo del ranquin absoluto en las dos primeras distancias. Un expediente deportivo inmaculado. Como el académico, al que se aplica en el primer curso de Bachiller en el colegio Sagrada Familia, sensible al exigente calendario de competición a la hora de hacer compatible estudios, entrenamientos y carreras.

Ahora, el zaragozano, que milita en el Playas de Castellón, mira al futuro con ambición: en el horizonte, en julio, el Campeonato del Mundo juvenil de Bressanone (Italia), y el Festival Olímpico de la Juventud Europea que se estrena en Tampere (Finlandia). Hasta entonces, el velocista, que ha arrastrado a la pista a su hermano Ángel -ex futbolista del Olivar y Balsas, internacional en las categorías inferiores-, bronce en el último regional absoluto en 200, seguirá haciendo gala de su potente zancada que engordará un palmarés plagado de títulos y récords.

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