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REAL ZARAGOZA

Doblas "El paso por el Huesca me ha madurado"

El guardameta sevillano dialoga con HERALDO sobre su retorno al Real Zaragoza y la vida entre los palos.

Toni Doblas en una de las sesiones de entrenamiento en Navaleno.
Doblas "El paso por el Huesca me ha madurado"
ESTHER CASAS

¿También es esforzada la pretemporada de un portero?

Por supuesto. Nosotros tenemos otro tipo de trabajo, pero corremos las mismas carreras desde el hotel al campo que el resto de los compañeros. Es cierto que nuestro rol es diferente, pero el entrenador nos hace trabajar duro también a los porteros.

¿Ha apreciado diferencias entre el Zaragoza que dejó hace un año y el que se ha encontrado ahora?

Hay diferencias. Ha cambiado la plantilla, hay varios futbolistas nuevos, y también el entrenador. Además, estamos en Primera División y el ritmo es más alto. Pero, en esencia, el club sigue siendo el mismo.

¿Y Doblas ha cambiado?

Sí. La temporada con el Huesca fue muy dura y complicada, y eso me ha ayudado a madurar más. Estar en un club como el Huesca te hace tener los pies en el suelo y valorar cosas que antes no valorabas. Aprendí mucho allí y dejo grandes recuerdos y amigos.

Hacía más de dos temporadas que no arrancaba con un equipo una pretemporada. ¿Esto le tranquiliza, le da estabilidad?

Sobre todo, me ilusiona más. He pasado los dos últimos veranos a contracorriente por culpa de un destino tardío. Siempre partí en la segunda línea. Esta temporada quería cerrar mi futuro cuanto antes, tenía muchas ganas de realizar una pretemporada desde el primer día, la oferta del Zaragoza me convenció y, por eso, me decanté rápidamente.

¿Qué le ha llamado la atención de Aurelio Gay y su equipo de trabajo?

Son gente de fútbol que no hace mucho que se retiró. Les tengo admiración porque en las estampitas, en los cromos que coleccionaba, los juntaba a todos ellos. Ahora tenerlos cerca supone una motivación, un respeto y una ilusión. Les veo con ganas. Son recién llegados a la elite y se les ve ganas de seguir creciendo.

Salió del Real Zaragoza tras jugar un papel esencial en el ascenso. ¿Cree que el club salda con su vuelta una deuda moral?

En el fútbol, nunca se está en deuda. Hay unos contratos y si se cumplen, no hay deuda que valga. Igual que si yo he acertado con mi trabajo tampoco estoy en deuda con nadie. Esto es fútbol y la vida me ha dado la oportunidad de volver porque los resultados personales en Huesca fueron positivos. Si no hubiera rendido a la altura, el Zaragoza no hubiera vuelto a tirar de mí.

El club ha cerrado la portería con usted y Leo Franco. La batalla por el puesto está más abierta que nunca...

Cuando un equipo ficha dos porteros, todos partimos de cero. Leo y yo tenemos experiencia en Primera División y eso es bueno para el Zaragoza. Será una sana competencia.

Roza los 30 años y el punto óptimo de los porteros se acerca en torno a esa edad. ¿Confirma que el aprendizaje del portero tiene un margen más amplio?

Dicen que la madurez de un portero llega con esa edad. No sé. Yo el año pasado, no sé si porque era titular indiscutible, me noté mucha tranquilidad, cada vez mejor. Espero seguir igual y hacer un tercer buen año consecutivo. Pero también ayuda el entrenador de porteros. En Huesca, trabajar con Láinez me aportó mucho.

¿El portero español vive su mejor momento?

Pero no lo digo yo, lo dicen los números. En España existe un gran nivel. Los hay jóvenes como De Gea o Asenjo, veteranos como Ricardo, César o Palop. Y luego están los de mi generación, de la quinta de 80 y 81, como Iker Casillas, Valdés o Reina.

Pocas selecciones equipan la portería como la española, con tal riqueza de guardametas. ¿Qué tomaría de cada uno de ellos?

Iker es ágil y tiene, como digo yo, un enorme 'jumping', una impulsión como pocos porteros. Reina destaca por su seguridad en los balones aéreos y los blocajes. Y de Valdés, me quedo con su carácter y su explosividad.

¿Cuál debe ser la principal virtud de un portero?

El carácter y la capacidad de mando. Y, luego, dominar las cualidades propias que exige la portería.

¿Es de los que intenta contagiar su personalidad al equipo?

Sí. Yo tengo un carácter ganador y siempre me ha gustado animar a mis compañeros. Sin la ayuda de una defensa y un sistema defensivo, un portero no es nada. Por eso hay que imprimir carácter.

¿Es comparable un gol a una buena parada?

Para mí, detener un penalti sí que es como meter un gol. Lo máximo para un portero.

¿Recuerda cuál fue su primera portería?

Sí, debajo de mi piso de Sevilla, de niño. Una farola era un palo y el otro la pared. Recuerdo un golpe con aquella farola y un chichón considerable.

¿Cuánto más se arriesga, mejor portero?

Yo siempre he arriesgado. Unos lo hacen menos que otros. Hay veces que se arriesga para ayudar a la defensa y se falla? pero muchas veces puede arreglarse.

Comparte entrenamientos con los jóvenes Unai y Alcolea. ¿Cómo los ve?

Me recuerdan a mí, cuando hacía la pretemporada en el Betis con esa misma ilusión. Tienen una tremenda capacidad de trabajo. Tanto Pablo como Unai, junto a Mikel Insausti (preparador de porteros) me están ayudando mucho a reentrar en el Real Zaragoza.

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