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Baloncesto

Ouviña: "No soñamos con ninguna final porque solo pensamos en cuartos"

La aragonesa analiza la situación global y personal de la selección en el Mundial 2018. España se juega hoy a las 21.00 (hora peninsular) pasar a semifinales en un cita difícil contra Canadá.

Tras una jornada de descanso que sirvió ayer para cargar pilas, descansar y mentalizarse de cara al partido de esta noche contra Canadá (20.00, hora insular; Teledeporte), la selección española afronta los cuartos de final a los que ha llegado por el camino largo, el de octavos, al perder contra Bélgica por más de siete puntos (72-63) en el último envite de la fase grupos. "Hemos comentado muchas veces que cualquier equipo podía ganar y así fue. Las belgas tenían claro el objetivo de ganarnos de más de siete y lo consiguieron", comenta Cristina Ouviña, que jugó 11 minutos y anotó cinco puntos en aquel partido. Agua pasada.

Una derrota, o mejor dicho, un segundo puesto, llegada casi de manera inesperada, ya que España había comenzado ganando los dos primeros encuentros frente a Japón (84-70) y Puerto Rico (77-53) y se posicionaba como líder de su grupo. Una curva en la carretera, que "sin duda sirvió de refuerzo" y fue solucionada contra Senegal en octavos de final mediante una victoria holgada (63-48). Un triunfo que significó la séptima presencia en cuartos consecutiva del combinado nacional femenino en un trofeo grande, entre Mundial, Europeo y Juegos. El encuentro contra las africanas tuvo miga, y Ouviña lo resume de la siguiente manera: "Todas las que estábamos en pista ejercimos de líderes. La primera parte no fue buena, nos dimos cuenta de que teníamos que volver a nuestra esencia, que era defender y estar alegres en ataque".

El nivel físico de España no es el idóneo, ya que jugadoras como Alba Torrens, Silvia Domínguez, Anna Cruz o Astou Ndour han arrastrado molestias por sus respectivas lesiones y esa merma se nota. Ouviña reconoce que "había gente que venía de estar parada", pero no duda de la capacidad competitiva de todas ellas y por ello, "ahora más que nunca hay que salir a ganar sea como sea".

El rival de hoy, una emergente Canadá, pasó directamente a los cuartos de final finalizando primera de su grupo y ganando los tres partidos ante Francia, Grecia y Corea. La vecina del barrio San Juan de Mozarrifar no cree en la desventaja respecto a las canadienses por haber jugado un partido más: "Es verdad que puede pesar físicamente, pero a nivel de ‘coco’ estamos igual de preparadas que si hubiésemos quedado primeras de grupo, así que creo que por ese lado no vamos a tener problemas", afirma.

¿Cómo se espera desde el vestuario el encuentro de hoy? "Muy duro, muy físico y va a ser una guerra porque es clave para luchar o no por las medallas", contesta la base española, quien no cede a hablar más allá del partido de cuartos. Portavoz del vestuario, acoge el estilo propulsado por el ‘Cholo’ Simeone hace ya unos años y se cierra en banda pensando tan solo en el presente más cercano, Canadá. "Lo que estamos diciendo es que primero es el partido contra Canadá y que si se pasa ya pensaremos en quién nos enfrentamos. No soñamos con ninguna final porque pensar más allá de cuartos sería un grave error".

En el plano personal, Ouviña ha promediado 7,8 puntos en 14,25 minutos durante este Mundial que se está celebrando en Santa Cruz de Tenerife. Lejos de acudir a cifras estadísticas, Ouviña prefiere centrarse en el estrato humano, su bienestar y plenitud después de pasar un año difícil por una lesión que puso en peligro su participación en el torneo: "Me lo estoy pasando muy bien porque tenía ya muchísimas ganas de disfrutar de un campeonato oficial. Lo hablé con Lucas, que podía jugar en un partido un minuto y en otro 20, pero que siempre tenía que estar preparada y la verdad que el tiempo que estoy jugando lo estoy disfrutando bastante", analiza la jugadora, después de que Lucas Mondelo, el seleccionador, haya depositado su confianza en ella para ser una de las líderes de equipo. Y es que Ouviña no se vestía la camiseta de la selección desde el Eurobasket de Francia en 2013, donde España se trajo a casa el oro. Una larga espera, pero que ahora está brotando de nuevo. "Me lo tomo como una recompensa, llevo muchos años quedándome a las puertas y trabajando duro para volver", reconoce.

Es curioso que la última vez que Ouviña participó con la selección, España saliera campeona del europeo. ¿Es Cristina un talismán? "No creo, también han sabido ganar sin mí (ríe). No voy a decir nada porque si perdemos esta vez dirán que soy yo la gafe del equipo", bromea. Su prolongada ausencia con el combinado nacional le hace poner el foco en cuestiones más mundanas: "No pienso en nada más, yo disfruto de lo que tengo, de lo que creo que me he ganado y ya está".

Con Zaragoza en la mente

"Se lo digo a todo el mundo que me gustaría volver, pero mi idea, una vez decida regresar a España, es estar en Zaragoza", advierte, con voz melancólica al llevar seis años fuera: cuatro en Cracovia (Polonia), uno en Oremburgo (Rusia) y este curso pasado en Bourges (Francia). Una experiencia que valora positivamente, a pesar de añorar su tierra: "Estoy contenta con lo vivido, he estado en grandes ligas y muy a gusto, pero al final echas de menos España, tu familia y tu gente, aunque todo pasa muy rápido", asume.

Dicen que la distancia no es ningún obstáculo, y la aragonesa, como no podía ser de otra manera, no ha perdido de vista en todos estos cursos al equipo que le dio su carrera en el baloncesto, el Mann Filter: "Este año sobre todo, con el tema de la lesión, estuve más pendiente de ellas y de ir a verles entrenar. Lo están haciendo muy bien. Ojalá sigan así porque Zaragoza y las niñas de la cantera se lo merecen", concluye.

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