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El entrenador que soñó con un CAI Zaragoza grande

El zaragozano cogió al equipo en LEB Oro y no solo lo devolvió a la élite, sino que lo llevó a semifinales de Copa y Liga e incluso a Europa.

José Luis Abós charla con Ruiz Lorente
El entrenador que soñó con un CAI Zaragoza grande
Heraldo

José Luis Abós volvió a casa en 2009 con el objetivo de devolver a la élite al club de su tierra, el CAI Zaragoza. Ya había estado en el extinto CBZ como ayudante de Mario Pesquera y Alfred Julbe, entre 1992 y 1995, antes de comenzar un recorrido por las carreteras secundarias del baloncesto nacional que le llevó de nuevo a la capital aragonesa, en esta ocasión como protagonista. Tenía el difícil reto de asumir el mando de un proyecto inestable y devolver al club a la ACB, categoría en la que solo había durado un año.

No solo consiguió esta meta, sino que en cinco años consolidó al CAI Zaragoza en la élite del baloncesto español y lo convirtió en uno de los equipos más respetados. Abós soñó con un CAI grande, como el que había conocido en su juventud, y lo convirtió en realidad. Llegaron primero a la Copa del Rey y más tarde al 'play off' por el título, donde dieron la sorpresa eliminando al Valencia Basket en los cuartos de final y acabando la temporada en tercera posición, tan solo por detrás de Real Madrid y Barcelona. Era el cuarto año de Abós al frente del CAI, y ya había logrado convertirlo en el primer club de baloncesto del país, un éxito tan difícil de conseguir como de mantener.

Esta gesta fue casi un espejismo logrado a base de trabajo y capacidad para soñar, ya que los rojillos contaban con un presupuesto mucho menor que el de cualquiera de sus rivales directos. Sin embargo, sirvió para regresar a Europa, un nuevo peldaño en la trayectoria del CAI Zaragoza y del técnico aragonés. La pasada campaña, la del estreno en la competición continental, volvió a romper los esquemas del baloncesto español con una victoria contra todo pronóstico en la Copa del Rey frente al anfitrión, el Unicaja de Málaga. En la Eurocup, los rojillos se clasificaron para el 'Last 32' y se quedaron fuera de las eliminatorias en el último minuto del último partido.

El respeto de la afición

Pero uno de los mayores logros de José Luis Abós no se fraguó sobre la cancha, sino en la grada. Cuando llegó, el entrenador no solo se enfrentaba al reto de devolver al club al camino del éxito, sino también al de ganarse el respeto de una grada exigente que no iba a regalar su admiración por mero aragonesismo. Quizás el hecho de ser un entrenador zaragozano en Zaragoza supuso un punto más de severidad en el juicio, tanto en el propio como en el de la afición.

"Un entrenador zaragozano en Zaragoza no sé si tiene más mérito o no, pero como en todos los sitios al de casa se le exige mucho. A a veces hay que hacer un poco más que el de fuera para demostrar que es igual. Entrenar al equipo de tu ciudad tiene un reconocimiento especial, pero a veces también se hace duro", reconocía el técnico en una entrevista al club en 2011. Tres años después, el pasado 2 de octubre, Abós comprobó que también había logrado esa meta. La afición le dedicó uno de los homenajes más emotivos que se han vivido en el Príncipe Felipe, que se puso en pie para regalarle el aplauso más sincero.

El entrenador recibió el cariño, y escribió un último mensaje para su otra familia, la del CAI Zaragoza. "Lo que he visto esta noche en el pabellón me ha emocionado y desde luego será inolvidable para mi. Os lo agradezco desde el corazón,GRACIAS!", transmitió a través de su perfil en Twitter. No pudo ver el último adiós, el que recibió este lunes de la afición, sus compañeros, sus rivales y sus amigos, que despidieron a Abós, un gran entrenador, y a Pepelu, una increíble persona.

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