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Cai Zaragoza

El sueño de Javi Marín

Después de haber conquistado con la selección española el prestigioso torneo de Mannheim, el joven base zaragozano se ha reincorporado a la disciplina del CAI Zaragoza.

Javier Marin, del CAI posa con la medalla
Javier Marin, del CAI posa con la medalla
GUILLERMO C.

Acaba de cumplir 18 años y está considerado una de las promesas más firmes del baloncesto español. Javi Marín, jugador del CAI Zaragoza y pieza importante de la selección junior que acaba de conquistar el prestigioso torneo de Mannheim, considerado el Mundial oficioso de la categoría, es un chico normal en busca del sueño de convertirse en jugador profesional. Complicado camino en el que va quemando etapas con la naturalidad que le aporta su juventud.

Algo nervioso, el joven base afrontó una nueva faceta de la que ya es su vida. Con la mayoría de edad cumplida, Marín se presentó ante los medios para contar la experiencia que acaba de vivir. Esa que le señala como un jugador de gran proyección. No solo de futuro, sino también, incluso, de presente. No en vano, el armador zaragozano acumula ya unos valiosos 14 minutos de experiencia en ACB, algunos de ellos disputados en tramos importantes de partidos complicados. “Por las mañanas voy a clase como todos mis compañeros y por las tardes siempre es baloncesto o preparación física. Pero intento sacar unas dos horas para sacar adelante los estudios”, cuenta sobre su día a día.

No cabe duda de que se encuentra acostumbrado a ese ritmo de vida. Así lo asegura su trayectoria, que siempre ha transcurrido adelantada a su edad tal y como recuerda Benito Doblado, responsable de las categorías base del Basket Zaragoza 2002: “Desde cadete forma parte del CAI, jugando en el equipo de segundo año a pesar de ser un año menor”. Una precocidad que Marín relata con total normalidad. “Llegué desde el CBZ al Azúa y posteriormente al CAI, aquí se me dio la oportunidad de, en mi segundo año, entrenar con el ACB. Y hasta ahora, que estoy entrenando día a día y he tenido opciones de debutar”, ha rememorado.

Echando la vista atrás, Marín quiso resaltar la especial importancia que en su formación han tenido dos personas. Carlos Hinoja, del que dijo “llevo cuatro o cinco años con él y es una buena persona”, y el recientemente fallecido Carlos Pardo, sin el cual, ha dicho, “no me hubiese desarrollado como base, que es mi posición ahora mismo y me está dando ventajas en el baloncesto”.

Presente y futuro

Tras la gesta de Mannheim, que según ha explicado le ha servido para quitarse la espinita que el no haber podido participar en el Europeo de Polonia le había supuesto, Marín solo piensa en rojo. Así, al ser encuestado sobre sus metas más próximas, el joven jugador a expresado que “de momento jugar minutos en el ACB, aunque eso se irá viendo”. Algo para lo que tiene claro que debe hacer. “Hay que trabajar día a día y que José Luis Abós me deje jugar”, ha dicho con gran espontaneidad.

El futuro ya se verá. Aunque por su cabeza, de momento, no pasa el marcharse a otro equipo en busca de más tiempo en pista garantizado. “No sé si en otro equipo jugaría más minutos, pero yo en el CAI estoy bastante cómodo. Es una plantilla que está llena de maravillosos jugadores y, además, en mi posición, tengo a Cabezas y Van Rossom, que para mí son excelentísimos bases y de ellos aprendo un montón. Si además puedo jugar, es un bombazo”, ha señalado. Razones para creer que la marea roja tiene referente de la tierra con cuerda para mucho tiempo.

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