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REAL ZARAGOZA

Aguirre afila el equipo

El técnico confirma el giro ofensivo ante el Villarreal, con Sinama y Braulio arriba, y Bertolo y Lafita en las bandas.

Entrenamiento zaragocista.
Aguirre afila el equipo
OLIVER DUCH

Javier Aguirre pretende darle al Real Zaragoza un giro táctico más ofensivo contra el Villarreal. Si en el entrenamiento vespertino del pasado miércoles no ocultó sus planes de organizar el equipo en base a un 4-4-2 de rasgos clásicos, el técnico mexicano confirmó en la sesión de ayer su propósito de aparcar el 4-1-4-1 de su estreno. El Real Zaragoza le saldrá al Villarreal con un maquillaje ambicioso, con un 4-4-2 afilado y de evidente inclinación atacante. Aguirre es poco dado a esconder la preparación del equipo y, según lo desplegado en la Ciudad Deportiva ayer, parece tener bien decidido su plan para el partido de mañana.

El nuevo entrenador del Real Zaragoza trabajó el orden defensivo y el posicionamiento, y lo hizo con la estructura del 4-4-2. Probó con Leo Franco en la portería, Diogo, Jarosik, Contini y Paredes en defensa, un centro del campo definido por el doble pivote Edmilson-Gabi y dos extremos de perfil ofensivo, Bertolo en la izquierda y Lafita en la derecha. Y Sinama -Pongolle en ataque. Aguirre ensayó solo con 10 hombres como máximo porque su prioridad era pulir el funcionamiento sin la pelota, pero a ese equipo previsto debe añadírsele un delantero más. Para esta plaza, Aguirre prevé contar con Braulio. De este modo, el canario se asociaría con Sinama, un dúo que ya deseó probar el entrenador azteca en la segunda mitad del partido contra el Getafe, pero que la expulsión inmediata de Ponzio tras saltar Braulio al campo abortó precipitadamente. Braulio y Sinama ya sintonizaron en el partido contra el Sporting, en la segunda mitad. El Zaragoza empató un 0-2 con ellos inspirando la reacción en la delantera (Sinama marcó y Braulio fue un valioso complemento, en asistencias y apertura de espacios).

El mexicano se está demostrando como un técnico de ideas claras y sólidas, y una vez resuelto el cambio de sistema, su única duda era el ocupante de la zona derecha del centro del campo. La disyuntiva oscilaba entre Jorge López, con quien ensayó el miércoles, y Lafita, el elegido ayer y quien finalmente, salvo variación de última hora, operará de extremo por la derecha. Será un Zaragoza potenciado, ya que reuniría además de dos delanteros, a dos jugadores de banda de clara genética ofensiva: Bertolo (máximo goleador del equipo con 3 goles) y Lafita (1 gol). Aguirre ha analizado en los últimos días el partido de Getafe, donde introdujo un 4-1-4-1 que buscaba principalmente el equilibrio y la protección, y como principales conclusiones extraídas figuran el poco tiempo que le duró la pelota al Zaragoza y la poca constancia atacante que tuvo el equipo. Pese al evidente tamaño del rival de mañana, un Villarreal tercero y plagado de futbolistas de talento, Aguirre presentará una alineación osada y con casi toda la dinamita que esta plantilla le puede proporcionar. El objetivo es corregir esa escasa fluidez del equipo y aumentar las opciones de remate con un delantero más. El hecho de jugar en casa también reclama un discurso más ambicioso que Javier Aguirre no quiere descuidar.

En el entrenamiento de ayer, el técnico insistió en los sacrificios defensivos, especialmente, del doble pivote y los jugadores de banda del centro del campo. También se esforzó por estimular cierta vocación ofensiva de los laterales. Pero, ante todo, demandó guardar la posición y multiplicar las ayudas y el cierre de espacios.

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