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REPORTAJE

A vista de pájaro

Para José Ramón Ochoa y Jesús Lázaro, volar se planteó como una alternativa a la rutina del día a día. Ahora se ha convertido en un reto personal que les ha llevado a participar en el Europeo de Rally Aéreo

José Ramón Ochoa y Jesús Lázaro, en el pasado Europeo de Rally Aéreo disputado en Castellón.
A vista de pájaro
HERALDO

José Ramón Ochoa y Jesús Lázaro pueden presumir de afirmar que en cada lugar que han visitado se han subido a la parte más alta. Piloto y navegante se sienten unos privilegiados dentro de la pequeña cabina del avión. A vista de pájaro captan una realidad que, para muchos, sólo está al alcance de la tecnología virtual. Por eso se atrevieron a hacer efectivo el deseo de volar. Pero la afición por la navegación aérea, que empezó como una alternativa a la rutina del día a día, se convirtió en un reto personal que les ha llevado a lo más alto de la competición. Los zaragozanos ya figuran en el palmarés del Campeonato de Europa de Rally Aéreo con una medalla de plata en la disciplina de aterrizajes de precisión. La cita, que tuvo lugar en Castellón recientemente, supuso el estreno internacional de los experimentados deportistas que fueron seleccionados para formar parte del equipo nacional tras conseguir el subcampeonato de España de vuelo con motor. Ahora, apuntan al Mundial.

 

"Siempre sientes afinidad por algún deporte. A mí me atrajo el interés por aprender a manejar un aparato que no todo el mundo se atreve. La aeronáutica es apasionante y, hasta ahora, no ha habido nadie implicado en participar de forma constante y sostenida en campeonatos", relata José Ramón Ochoa. Se sacó el permiso de piloto privado y se apoyó en este argumento para, desde hace nueve años, estar presente en eventos de primer nivel nacional. Los aeroclubes de cada Comunidad son el primer paso para iniciarse en el plano competitivo. En el caso de este empresario, la maestría llegó en el Real Aeroclub de Zaragoza y con la Vuelta Aérea al Antiguo Reino de Aragón, cita de la que es director y que se desarrolla con las normas de la Federación Aérea Internacional (FAI) y de la Federación Aeronáutica Española (FAE).

 

En Aragón hay casi un centenar de pilotos con licencia activa. Ochoa y Lázaro son las cabezas visibles en el arte de la navegación con mapas, reloj y brújula. Si la labor del piloto es fundamental a la hora de dirigir el avión, el papel del copiloto o navegante se antoja "vital" para concluir con éxito una prueba. "Es necesario estar muy compenetrados, y eso sólo se consigue con horas y horas de vuelo. Lo importante es tener ganas por competir y Jesús está volcado", resalta Ochoa, que comparte espacio en la máquina con su amigo desde hace dos años.

 

Luego llega el momento aplicar toda la sabiduría en una cita de primer nivel. El rally aéreo es una competición "compleja y estresante; al que le engancha ya no la suelta". Dentro de las distintas disciplinas, una de ellas trata de pasar a una carta o plano los puntos de paso ('check point') que señala la organización en un rutómetro. Además, se asigna una velocidad de crucero. Dicho así parece fácil, pero cada competición esconde distintos grados de dificultad. Porque hay un tiempo de paso exacto por cada punto (si se hace antes o después hay penalización). De cada 'check point', el copiloto maneja una fotografía que puede ser real o no corresponder a la zona. La complejidad llega en la identificación según las coordenadas facilitadas. "En vuelo puedes acabar perdido si no se hace una localización rápida. Con el agravante de que el reloj juega en tu contra", explica Ochoa. "Te puedes encontrar con un plantel de veinte fotografías repartidas en toda la ruta, que puede ser unos 200 kilómetros, además de otras dieciséis de distintos puntos de giro. Y todo el trabajo se tiene que completar en 90 minutos", añade. Pero la tarea de la tripulación aún no ha concluido porque la prueba finaliza con dos aterrizajes de precisión. "Se evalúan dentro de una parrilla que simula un portaaviones. Si caes antes, es como si te hubieras dejado los dientes en la popa del barco; si lo haces por delante, te sales".

 

El nivel se vuelve más exigente si el evento adquiere el rango de Europeo y Mundial. "Los polacos son los actuales campeones continentales. Lo hacen todo perfecto. Es admirable", resalta Ochoa. Un mínimo error puede echar por tierra todo el trabajo. Los aragoneses apuntaban al oro en la cita europea en la disciplina de aterrizajes de precisión, pero una pequeña penalización les llevó al segundo cajón del podio: "Fue una pena, aunque la medalla de plata nos sabe a oro. Debutar en un torneo de esta calidad, con las mejores tripulaciones (Austria, Chipre, Francia, Alemania, Gran Bretaña, Israel, Rusia, Polonia y España), es ya un éxito". Ahora José Ramón Ochoa y Jesús Lázaro apuran sus últimas horas de vuelo antes de que llegue el invierno. El año nuevo les traerá un Mundial.

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