Tenis

Nadal, una carrera a base de sangre, sudor y lágrimas

Con 22 títulos de Grand Slam en su poder, el balear ha sufrido multitud de lesiones que le han impedido agrandar aún más su leyenda.

Nadal es atendido tras su lesión.
Nadal es atendido tras su lesión.
Loren Elliot/Reuters

La lesión sufrida ante Mackenzie McDonald en la segunda ronda del Abierto de Australia se suma a una larga lista de percances físicos en la carrera de Rafa Nadal, que en muchas ocasiones se ha visto lastrado y con la imposibilidad de competir en plenas facultades. Esta última vez, el detonante de la lesión ha sido la cadera, de la que ya ha sufrido en el pasado, pero el calvario de Nadal desde que comenzó su andadura en el tenis profesional le ha castigado con serios problemas en rodilla, pie, abdomen, hombro, codo y muñeca.

«He notado algo en la cadera y se acabó. No puedo decir que no estoy destrozado porque estaría mintiendo. Estoy cansado de este tema de las lesiones todo el rato. Es muy duro a nivel mental pasar otra vez por el proceso y el trabajo que se necesita para la recuperación», sentenciaba Nadal tras este varapalo que le ha dejado fuera de combate en el primer grande del año y le tendrá al menos un mes en el dique seco.

El balance es estremecedor. Con esta suma ya 23 lesiones en 19 años de trayectoria profesional, con una media de más de una lesión grave por curso. Aún siendo el jugador con más Grand Slams de la historia, Nadal ha causado baja en doce de ellos, y en otros trece jugó mermado, llegando incluso a retirarse en cuatro de esos torneos.

Comparándolo con su rival por el trono del tenis, Novak Djokovic, el español se ha perdido más torneos Grand Slam, pero el serbio se ha retirado más en torneos ya empezados, hasta dos más que Nadal. El serbio, que ha tenido una carrera más benévola con las lesiones, llegó a disputar 51 Grand Slams de forma consecutiva, desde 2005 hasta 2017, algo impensable para el balear.

A continuación, repasamos las lesiones más importantes que ha sufrido Nadal durante su carrera y que le han privado de cosechar más triunfos de los que tiene en su haber:

Síndrome síndrome de Müller-Weiss en el pie izquierdo (2005)

El mejor año de la carrera de Nadal, en el que consiguió hasta 11 títulos, tuvo un final desagradable. Tras vencer en Madrid mermado por una tendinitis, el balear estuvo de baja más de cuatro meses tras ser diagnosticado con el síndrome de Müller-Weiss en su pie izquierdo, una enfermedad degenerativa del escafoides que le ha lastrado durante toda su carrera hasta hoy. Se perdió el Master 1000 de París, la Copa de Maestros y el Open de Australia de la temporada siguiente.

La rodilla empieza a darle guerra (2009)

Esa temporada, Nadal sufrió uno de sus mayores varapalos, la final de Roland Garros ante Robin Soderling, la que fue su primera derrota sobre la arcilla parisina y con la que perdió el número uno del ranking. Tras este golpe vino otro en forma de tendinitis en la rodilla, uno de sus quebraderos de cabeza constantes durante su carrera, que le mantuvo fuera de las pistas casi tres meses, siendo baja en los torneos veraniegos y en Wimbledon.

Rotura del tendón rotuliano y hoffitis (2012)

La lesión más grave en la carrera de Nadal llegó en 2012, tras caer en segunda ronda de Wimbledon ante Lukas Rosol. Rotura del tendón rotuliano de la rodilla izquierda y una hoffitis en la misma, que le mantuvo fuera de las pistas siete meses. No disputó los Juegos Olímpicos de Londres, ni los torneos de Canadá, Cincinnati, US Open, Shanghai, París, la Copa de Maestros y el Open de Australia de 2013.

«Quizás parar ahora me sirva para alargar mi carrera», explicaba el propio Nadal ese mismo año tras su lesión en la rodilla.

Lesión en la muñeca (2016)

Nadal anunció por sorpresa que se retiraba de Roland Garros antes de disputar la tercera ronda del torneo, por una lesión de muñeca que le tiene tres meses en el dique seco: «Sé que no puedo terminar el torneo. Es parte de la vida y espero volver muchos años más a Roland Garros. La de hoy es una de las ruedas de prensa más duras de mi carrera, teniendo que dejar el torneo más importante de mi trayectoria profesional».

No pudo disputar tampoco el torneo de Wimbledon. Nadal forzó en los Juegos Olímpicos, pero renunció al Master 1000 de París y a la Copa de Maestros.

Psoas ilíaco y tendinitis (2018)

Tras un 2017 sin apenas sobresaltos físicos, Nadal sufrió en 2018 un popurrí de percances. En los cuartos de final del Abierto de Australia ante Marin Cilic se vio obligado a retirarse por una lesión en el psoas ilíaco, que le mantuvo alejado de las pistas dos meses y medio.

Se retiró también en las semifinales del US Open ante Juan Martin Del Potro, aquejado de una nueva tendinitis en su rodilla izquierda, que le tuvo fuera otros dos meses, en los que se perdió la gira asiática. Finalmente, una rotura abdominal en el último tramo de la temporada le imposibilitó jugar el Masters 1000 de París y la Copa de Maestros.

Fisura costal y rotura abdominal (2021-2022)

Estas últimas dos temporadas de Nadal han sido titánicas. «No estoy lesionado, vivo con una lesión», eran las declaraciones del balear tras caer en el Masters 1000 de Roma ante Denis Shapovalov. Ha jugado con dolor constante y ha sufrido hasta tres lesiones de gravedad. Y aún así, ha ganado dos Grand Slams. La lesión degenerativa en su escafoides volvía a aparecer a finales de 2021. Estuvo cuatro meses de baja y no pudo disputar Wimbledon ni US Open, y llegó al Open de Australia entre algodones.

En el torneo de Indian Wells, Nadal sufrió una fisura del tercer arco costal, obligándole a parar por unas semanas. Cayó en Roma aquejado de nuevo del escafoides, y con su presencia en Roland Garros en serias dudas, aunque consiguió llegar, no exento de dolor, para levantar su vigésimo segundo Grand Slam. Finalmente, se retiró en las semifinales de Wimbledon antes de enfrentarse a Nick Kyrgios, tras sufrir una rotura de siete milímetros en el abdomen.

«Esta situación para mí pierde el sentido. Primero empezó el pie, que parecía que iba mejor. Ahora está controlado y me deja disfrutar jugando al tenis. Y ahora esto, con lo que pongo el riesgo mi futuro inmediato y mi futuro a largo plazo, y no quiero asumir riesgos», concluía Nadal, que pese a estar a un solo paso de otra final de un grande, se veía obligado a retirarse de nuevo.

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